Según Garcia Larralde, las cinco causas de la hiperinflacion en Venezuela son: primero al crecimiento desorbitado de dinero sin respaldo para financiar sector público, segundo los abultados y sostenidos déficit del sector público, tercero la perdida de confianza en el bolívar como depositario de valor, cuarto al colapso del sector externo y alza desmedida del dólar negro, y quinto la indexación creciente de precios y remuneraciones.
Venezuela está oficialmente en la lista histórica de países que han sufrido la temida hiperinflación, con una tasa superior al 50% mensual y en su caso con los precios duplicándose cada 17 días. Así lo revela un estudio de una de las más importantes autoridades en la materia en el mundo. La nación entra al libro de récords como el número 57 en la tabla mundial de hiperinflacion Hanke-Krus, es el título de un trabajo especializado de los economistas Steve H. Hanke y Charles Bushell, divulgado recientemente entre círculos académicos.
Ante la falta de datos oficiales sobre el índice de precios al consumidor, los expertos usaron como referencia el mercado paralelo del dólar y su impacto en el Poder Relativo de Paridad de Compra (PPP), una comparación de cuánto puede adquirir la moneda de un país comparado con otra de un país con el cual mantiene las mayores relaciones comerciales. Durante la hiperinflación la moneda del país afectado pierde su valor rápidamente y los precios se disparan en fila. En esas circunstancias, la moneda extranjera pasa a ser referencia como unidad de cuenta.
La inflación es consecuencia directa del exceso de liquidez,esto ocurre cuando el Banco Central de Venezuela (BCV) emite más dinero de lo que la economía está en capacidad de absorber, es decir, la emisión de dinero inorgánico que no ayuda a que el país produzca más bienes y servicios. Si la oferta de estos bienes o servicios es escasa y la población tiene más dinero,entonces estará dispuesta a pagar más dinero por los pocos productos disponibles.
Aunque la inflación puede parecer un fenómeno moderno no lo es; ya en el antiguo imperio Romano se padecían los males de la inflación, tan cruel como en algunos países de hoy en día, tanto ayer como hoy la naturaleza es la misma: emisión de dinero sin respaldo, en la antigua Roma lo hacían quitando cantidad de metal a la moneda y mezclándola con otro metal, así lograban acuñar monedas con menor contenido de oro o plata, lo que hacían realmente era reducir el valor en oro o plata de esa moneda y así su poder adquisitivo.
Hoy, el Estado tiene diferentes vías de obtener ingresos y financiamientos, lo normal es que se financie mediante impuestos a sus ciudadanos, tales impuestos tienen el fin de mantener en pie el rol del Estado, su cuerpo y andamiaje burocrático. Otros Estados se hacen dueños de actividades principales en la economía, se hacen únicos poseedores de empresas y derechos de explotación, producción y comercialización de recursos estratégicos.
Existe otro método para el financiamiento de los Estados: La Emisión de Deuda, si se quiere acceder a un financiamiento a largo plazo y con menores costos políticos, basados en su percepción de la economía y en trasladar un costo de endeudamiento a otros gobernantes y otras generaciones, el Estado puede incrementar sus ingresos con la emisión de deuda pero esto dependerá del prestigio del gobernante y la seriedad de sus políticas y garantías de pagos es así como denotamos todos sus causas.
Por otro lado, tenemos como las consecuencias de la hiperinflación, el crecimiento súbito de la pobreza, como no se puede anticipar el ritmo al que suben los precios, los ingresos en términos reales se rezagan y los ciudadanos pierden capacidad de compra. Las cantidades demandadas de bienes y servicios disminuyen mientras que los gastos crecen, lo que compromete la sostenibilidad económica y financiera de las empresas.
El impacto es desigual, tanto para los empresarios como para la humanidad, debido a las diferencias en el acceso al crédito y a los activos en divisas. Aumenta el incumplimiento de contratos porque no pueden estabilizarse los precios y los costos de transacción; así mismo se puede destacar empobrecimiento generalizado, el mercado nacional desaparece y la producción se detiene. Los salarios reales se desploman los precios crecen más rápido que las retribuciones salariales provocando importantes pérdidas de poder adquisitivo a los trabajadores. Este efecto es especialmente dramático para los empleados públicos, a quienes el ajuste salarial siempre les llega más tarde (si les llega).
Otras de las consecuencias destacadas son: la destrucción paulatina de la tendencia al ahorro la inflación disminuye los ahorros en términos reales, perjudica a la clase trabajadora, ya que el salario percibido significa el único patrimonio de la clase obrera, empobrece masivamente a la población, en particular a quienes reciben un ingreso fijo que no crece o varía al mismo ritmo que los precios.
Por otra parte, debilita a la clase media e incrementa las brechas entre los sectores sociales, esta desigualdad genera en algunos casos resentimientos sociales, distorsiona el cálculo económico: impide calcular los costos reales y planificar proyectos a largo plazo, y provoca la devaluación de la moneda nacional, o el signo monetario de un país, con relación a países con monedas fuertes y economías con baja inflación.
De igual forma para que la economía venezolana se recupere es necesario desarrollar una nueva política económica que respete la inversión privada y estimule la producción, especialmente en sectores básicos como la agricultura, la agroindustria, la industria en sus conjuntos y en inactividades generadoras de divisas como el turismos sin una rectificación de la política económica la recuperación no sera posible. Se debería diseñar una política económica integral, que tome en cuenta los aspectos políticos y sociales, las prioridades son: elevar la producción, combatir la inflación y la escasez, aumentar el empleo formal y garantizar una entrada mayor de divisas.




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