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lunes, 29 de abril de 2019

¿El milagro venezolano?

1.- Aumentar la Productividad. Si bien son ciertas, desde la perspectiva económica, las vinculaciones que existen entre hiperinflación, acaparamiento, especulación y controles de precios, no es menos cierto que la economía es una ciencia contextualizada  que depende de las características propias de cada país. En Venezuela, tenemos un grave problema de Productividad que conduce al aumento sostenido de los precios. Como yo no soy político, ni pretendo serlo porque no estudie para ello, puedo decirlo con franqueza: no sabemos HACER mucho y necesitamos aprender

Los emprendimientos, las semillas de microempresas, las Pymes y la gran industria en Venezuela, para todos hay cabida, porque todas generan empleo y reproducen el conocimiento en el país. Ah pues! resulta que no a todos nos gusta esto porque tenemos ideas mejores, como las del plan país: es mejor endeudarse, liberar mercados y que se salve el que tenga dólares guardados y el resto de los venezolanos vamos preparando nuestro pedacito de tierra.  Uno de mis estudiantes mas jóvenes me dijo en un momento determinado: ¿por qué, si la inflación hace más ricos a los ricos y mucho más pobres a los pobres, el gobierno no se ocupa primero que nada de frenarla y acabarla?  mi apreciado joven para poder solucionar un problema, usted primero debe reconocer que lo tiene y estudiarlo.

2.- Eliminar de raíz la especulación y el acaparamiento.  Como no sabemos hacer mucho y necesitamos vivir y satisfacer nuestras necesidades, aunque sean las básicas, pues estamos constantemente buscando a nuestro alrededor la formula mágica para vivir sin esfuerzo, sin mucho trabajo y encontramos esa formula en uno de los muchos males que existen en la economía sumergida venezolana: invertimos hoy, dejamos "engordar" el producto hasta que nuestros cálculos indiquen que cuadruplicamos nuestra inversión y lo sacamos al mercado. Luego le echamos la culpa al dolar, a la guerra económica, a Maduro y/o a Guaido, ¿si o no?

La verdad es que este sector que ha florecido, haciendo del acaparamiento y especulación su modus vivendi, es el que más daño le ha hecho al país, y no me refiero solo a la señora de la bodega de la esquina que nos vende la vela a un precio tres veces mayor a su precio habitual, ni al que vendía el hielo en dólares en pleno apagón; me refiero al gran especulador financiero al que compra y vende divisas, a los dueños de las estaciones de gasolina que revenden la gasolina, a los que revenden el dinero en efectivo, en fin a todos aquellos que convierten a este hermoso país en un sitio indecoroso para vivir.  Una de mis estudiantes se acerco y me dijo "profe no he venido a clases porque trabajo en el mercado de buhoneros y estaba trabajando para invertir antes del primero de mayo y poder ganarle a la venta de panela lo suficiente para seguir estudiando".  ¿Es o no un problema de gente, un problema cultural, de equipo de trabajo, de ganas de cambiar las cosas no para que sigan igual sino para reconstruir nuestros valores personales promoviendo una sociedad de justicia social?

3.- Eliminar de raíz la corrupción. No sé si fuimos especuladores primero y corruptos después, o aprendimos a hacer especuladores a partir del tema de la corrupción. Creo que, en líneas generales, ambos males se retroalimentan. No es necesario indagar mucho sobre este propósito, lo vivimos muy duramente, pero debemos reconocerlo para atacarlo. Para los que son religiosos, hay un pasaje en la Biblia que dice, palabras mas palabras menos: "No todo el que dice señor, señor, entrará en el reino de los cielos". 

Existen en Venezuela órganos de Estado que se encargan de revisar las cuentas de la Administración Pública, sin contemplaciones porque existen leyes que son de igual aplicabilidad para todos. ¿Por qué parece tan difícil hacer esto? porque se trata de camaradas, compañeros, amigos, familiares, familiares de amigos, comadres, compadres, parejas, exparejas y hasta hijos. La misma Ley cierra el paso a esta posibilidad, cuando establece el factor limitante del cuarto grado de consanguinidad y el segundo de afinidad para ocupar cargos públicos. Finalmente, si se ataca la corrupción se puede redirigir el gasto público.

4.- Redefinir la política social. La aplicación de los supuestos anteriores nos llevaría a plantear nuevos objetivos a nuestra política social. Todos necesitamos, pero no todos necesitamos de la misma manera y para las mismas cosas. Pueden existir venezolanos que necesiten los equipos del programa social "mi casa bien equipada" para revenderlos y comprarle chucherías a sus hijos y ¿quién le dice que esto no es una necesidad?; o puede pasar que existan otros venezolanos que en realidad tengan familiares enfermos y necesiten los medicamentos con urgencia, sobretodo aquellos que no están llegando al país porque nos tienen bloqueados, o acaso ¿no es un hecho comunicacional público que los Estados Unidos de Norteamérica cree que los países de América del Sur somos sus colonias y que, al igual que los europeos, un rey que se cree Midas nos puede mandar a callar?

Uno de los aspectos más vulnerable, y vulnerado además, es el que se refiere a la política publica de inversión social. De aquí podemos obtener muchos ejemplos de lo que no se debe hacer, que pasan por la constitución de los consejos comunales hasta la entrega de las cajas CLAP. Sin embargo, me voy a limitar a expresar que todo aquel objetivo de un plan o programa que no pueda ser evaluado debe ser descartado; la evaluación no necesariamente debe ser considerada desde el aspecto cuantitativo, pero si es necesario que se hayan alcanzado niveles aceptables de eficacia y eficiencia en su cumplimiento.


  

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Una Historia Triste llamada Hiperinflación

Venezuela fue un país de precios estables durante buena parte del siglo veinte. Entre 1951 y 1978, los precios subieron en promedio 2,9% al año. Teníamos una de las inflaciones más bajas del mundo. Sin embargo, a partir de la devaluación del 18 de febrero de 1983, el llamado Viernes Negro, los precios comenzaron a subir a velocidades inusuales para la economía venezolana. La inflación promedio durante el periodo presidencial de Luis Herrera fue de 13%. 

En las elecciones de 1983 Jaime Lusinchi derrotó a Rafael Caldera. Lusinchi expandió el gasto público y mantuvo un control de cambio con un bolívar sobrevaluado, que estimuló las importaciones y consumió las reservas internacionales. Carlos Andrés Pérez llegó al poder por segunda vez en 1989. El país no tenía prácticamente reservas internacionales. 

Pérez implementó un conjunto de medidas fiscales, cambiarias, comerciales y financieras, con el fin de disminuir el déficit fiscal y eliminar los controles de cambio y de precios. En menos de dos semanas, el gobierno de Pérez tuvo que enfrentar el estallido social que luego fue conocido con el nombre de El Caracazo. Las medidas de Pérez se implementaron a lo largo de 1989. Durante ese año, la inflación llegó a 81%. En 1990, la tasa bajó a 37%, mientras que en 1991 fue de 31%. 

El gobierno de Carlos Andrés Pérez enfrentó dos intentonas de derrocamiento en 1992. Una de ellas liderada por el entonces teniente coronel Hugo Chávez Frías. Ese año, la tasa de inflación fue de 32% y, de acuerdo con cifras oficiales del Banco Central de Venezuela, la economía estaba creciendo. Aunque sobrevivió políticamente a un estallido social y dos levantamientos militares, Pérez fue destituido en 1993 por el Congreso Nacional, tras una solicitud de antejuicio de mérito hecha por el Fiscal General, Ramón Escovar Salom. 

Para ese entonces, lo peor de la crisis económica ya había pasado. Y muchos consideraban que el programa de ajustes estaba dando resultados. Sin embargo, el país se enfrentaba a una crisis política. En 1993, la inflación fue de 46%. Las medidas económicas pasaron a un segundo plano. El asunto es que la economía no sabe esperar. Rafael Caldera ganó las elecciones presidenciales el 5 de diciembre de 1993 con el 30,46% de los votos. Y de nuevo las cifras. 

Durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, el promedio de la inflación anual en el país fue de 48%. Sin embargo, fue durante el gobierno de Rafael Caldera cuando la inflación alcanzó su máximo histórico 103% en 1996. Nunca antes en Venezuela se había registrado una inflación anual de tres dígitos. Aún se estaba muy lejos de hablar de hiperinflación. Sin embargo, estos niveles de inflación crónica prepararon el terreno político para que en 1998 llegara al poder el candidato Hugo Chávez Frías, tras una campaña cuyo discurso, entre sus ejes principales, tenía una crítica a los procesos inflacionarios durante las décadas anteriores.

Una vez en el gobierno, Hugo Chávez empezó a implementar una serie de políticas que sentaron las bases del fenómeno hiperinflacionario: el control de cambio en 2003, los controles de precios, el aumento del gasto público, la estatización de empresas y el inicio de las expropiaciones son apenas algunas de las medidas que generaron el caldo de cultivo hiperinflacionario. La clave para entender la hiperinflación en Venezuela es la pérdida de autonomía del Banco Central. 

Muchos países tienen regulaciones muy duras para impedir que el Banco Central emita dinero para financiar el déficit fiscal. Un país se encuentra en déficit fiscal cuando sus gastos superan a sus ingresos. Los países aprendieron que deben poner obstáculos institucionales que eviten que los gobiernos sucumban a la tentación de financiar el gasto público a través de la banca central. Por eso se habla de la necesidad de que los Bancos Centrales sean autónomos. 

En 2003, durante una transmisión de Aló Presidente, Hugo Chávez pidió al Banco Central de Venezuela “un millardito”. En la alocución aseguró que si el Banco Central se negaba, Chávez recurriría a una acción judicial con el Tribunal Supremo de Justicia. El Banco Central creó un concepto que le permitió satisfacer la demanda de Chávez: las reservas excedentarias. Y así procedió a entregarle al ejecutivo parte de las reservas internacionales. Cuando los gobiernos gastan más dinero del que ingresa, se encuentran en déficit fiscal. Y un déficit fiscal debe ser financiado. 

Cuando un país se encuentra en esa situación, lo más común es que intenten resolverla aumentando los impuestos, cobrando impuestos nuevos o contrayendo deuda. Pero los gobiernos tienen otra forma de financiarse que no está disponible para las familias. Crean dinero como por arte de magia. Es lo que algunos llaman “encender la maquinita de imprimir dinero”. Una manera de decir que el gobierno, utilizando el Banco Central, empieza a inyectar dinero en la economía para pagar sus gastos. 

Los economistas consideran que un déficit fiscal muy grande, que no puede ser financiado convencionalmente, es peligroso para una economía. En 2007, Venezuela tenía un déficit fiscal cercano al 3% de su Producto Interno Bruto. En 2014, ese déficit había crecido a 23% del Producto Interno Bruto, casi un cuarto del tamaño de la economía. El más alto de la región. En el mismo periodo Venezuela triplicó su deuda financiera y, efectivamente, agotó las vías convencionales para cubrir su déficit fiscal. 

Desde entonces, el Banco Central de Venezuela ha aumentado de forma considerable el financiamiento del gasto público, principalmente a través de préstamos a PDVSA. Ésa ha sido la principal forma de inyectarle dinero a la economía. El principal inconveniente que le genera a una economía la inyección de dinero creado para financiar el déficit es que se pone una mayor cantidad de dinero en la calle a perseguir la misma cantidad de bienes. 

El resultado de esto es inevitable: al crearse una disposición a pagar artificial mayor por los bienes, los precios suben. Es decir: se produce más inflación. En el año 2010, la economía venezolana conducida por Hugo Chávez Frías registraba la mayor inflación del mundo: 28%. Desde entonces, cada año, Venezuela ha estado entre las 10 economías con mayor inflación del mundo. En 2012, la expansión del gasto público y el aumento de las importaciones aminoraron artificialmente la escasez que habían generado las políticas públicas. Eran síntomas de lo que venía. 

Los controles siempre generan menos producción y más desabastecimiento. Si a eso se le suma la inyección de dinero creado por un Banco Central dispuesto a seguir financiando el déficit fiscal, sólo se obtiene un resultado: más y más inflación. Aparte de la cantidad de dinero que circula en una economía, los precios también se ven afectados por la velocidad con la cual circula ese dinero y por la cantidad de bienes y servicios que se produzcan y estén disponibles para la compra. 

La velocidad de circulación del dinero está relacionada directamente con la confianza. Si la gente espera que los precios sigan aumentando, querrán gastar el dinero lo más rápido posible para poder comprar la mayor cantidad de bienes antes de que el dinero pierda valor. El aumento de la velocidad de circulación del dinero se traduce en que cada bolívar es utilizado más veces en un determinado período de tiempo. 

Luego de la muerte de Chávez en 2013, Nicolás Maduro llegó al poder. Cuatro años después, el financiamiento del déficit con dinero creado por el Banco Central no ha hecho otra cosa sino crecer. Desde 2013 hasta agosto de 2018, el financiamiento del Banco Central a las empresas estatales ha aumentado más de ochenta millones por ciento. En noviembre de 2017, Venezuela alcanzó oficialmente al fenómeno hiperinflacionario.

viernes, 19 de octubre de 2018

Hiperinflación vista por una experto



1. Detener la hiperinflación es la tarea urgente en este momento, no solo porque pulveriza el salario real, también contrae la producción nacional (la pérdida del poder adquisitivo disminuye la cantidad de bienes demandados y los oferentes reducen las cantidades producidas); estimula el acaparamiento por las expectativas de aumentos de precios; alimenta el contrabando de extracción; hace insuficiente el presupuesto público.


2. La causa de la escalada de precios desde el 2013 (no la única, pero sin duda la determinante) es la manipulación del tipo de cambio en los mercados ilegales. Es imprescindible y estratégico evitar que, terceros, marquen un supuesto valor del bolívar. La tarea es destruir la principal y más poderosa arma de la guerra económica: el ataque a la moneda.

3. Para impedir que arbitrariamente las manos de papel del imperialismo marquen el supuesto valor del bolívar y generen desconfianza hacia la moneda, se sugiere anclarlo a la cantidad de oro que está en las bóvedas, cuyo precio solo se fija en el mercado internacional. Los chinos, los rusos y hasta los norteamericanos están haciendo lo propio. Con la diferencia que mientras ellos deben comprar el oro, nosotros lo tenemos en las minas.

4. Hoy, 1 onza troy de oro equivale a 87.662 bolívares soberanos (tenemos 162,2 TN en la bóveda). Haciendo la conversión en divisas: 1 dólar equivale a 65 BsS (1 onza de oro vale $1.343); 1 yuan son 10 BsS; 1 euro son 78 BsS. Cada vez que 1 TN de oro viaja de las minas hasta el BCV, el bolívar se aprecia 1%.

5. Dolartoday podrá intentar marcar el precio que desee, pero el valor del bolívar-oro soberano, dependerá del precio internacional y de la cantidad que tengamos en las bóvedas.

6. Son condiciones necesarias:

a. No vender nuestro oro, ni en dólares ni en bolívares. Es nuestro respaldo. Debemos guardarlo debajo del colchón, es decir, en nuestras bóvedas y en las minas, las cuales deben ser cuidadas como lo que son: minas de oro.

b. Aumentar las reservas internacionales: este año, con un precio del petróleo en 50 $/barril, incluso con un paro silencioso de 1.500.000 de barriles diarios de producción, deberían ingresar por lo menos $30.000 millones. Los compromisos de deuda no llegan a $10.000. Debemos ajustar las importaciones a $15.000 (más que suficiente). Mantener el control cambiario. Evitar la fuga de divisas. Cerrar, de una vez por todas, las venas que aún siguen abiertas.

c. Recuperar la producción de petróleo: cada 100.000 barriles diarios adicionales equivalen a $1.000 millones anuales.

d. Vender el petróleo en petroyuanes para sortear el bloqueo financiero.

e. Recomponer nuestras relaciones comerciales con países aliados.

f. No endeudarnos. No es necesario.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Hiperinflación vista por una estudiante

Diariamente y en todo lugar leemos, escuchamos o vemos, bien sea en voz del pueblo, columnas de opinión, noticias o reuniones familiares, incidentes u opiniones sobre la situación económica actual del país, donde se manifiesta la gran preocupación por el incremento abrupto de precios donde el salario no alcanza. Emocionalmente devastados por no poder controlar la inflación ha llevado a los ciudadanos a tomar medidas extremas sin lograr soluciones inmediatas al problema que los aqueja. 

De igual forma, se ha creado mucha controversia debido a los cambios monetarios, dando pie a los comerciantes a jugar con el incremento de precios a gusto lo cual perjudica a los que se sirven de ello, se escuchan sugerencias sin concretar alguna de ellas para mejorar la inflación que se presenta actualmente en el país; se continua a la espera de posibles soluciones al problema que estamos enfrentando. 

 ¿Qué es la Hiperinflación? Es una inflación muy elevada donde los precios aumentan rápidamente al mismo tiempo que la moneda pierde su valor real, la definición usada por los economistas “es un ciclo inflacionario sin tendencia al equilibrio”. En otras palabras es un aumento imparable del dinero o degradación de la moneda. Fuertes escándalos se han cifrado a nivel nacional por el alto porcentaje de una inflación comparada con el año pasado, donde especialistas se encuentran  alarmados  y alertan  al país sobre una bomba hiperinflacionaria. 

Pudiese parecer un fenómeno moderno mas no es ciertamente así. Viene remontado desde la historia, desde muchos años atrás han padecido los males de este problema, tanto ayer como hoy la creación de monedas sin control ha causado graves problemas a la economía. Hoy en día el Estado tiene diferentes vías para obtener ingresos, bien sea por explotación, producción o comercialización de productos estratégicos, pero el Estado ha venido endeudándose descomunalmente sin poder cumplir con los pagos correspondientes, debilitándose económicamente a tal magnitud que ha afectado a todos los ciudadanos residentes del país.

Según Milton Friedman “no existe tal cosa como inflación de la demanda, inflación de los costos, inflación estructural, etc. La inflación tiene su origen en el financiamiento fiscal del gobierno que se soporta en la creación de dinero sin respaldo o sustento alguno, dinero que se crea de la nada sin que responda a un incremento de los ingresos o los activos que es la base de este dinero. La escasez absolutamente generalizada y ante la insuficiencia de recursos”. 

Entre las causas de la Hiperinflación tenemos las siguientes:
Ausencia del papel moneda.
Descontrol de precios.
Las personas prefieren invertir en bienes no monetarios a conservar la moneda local.
Pérdida del valor de la moneda en un lapso de tiempo muy corto.
La decisión del gobierno de imprimir billetes en grandes cantidades para financiar un déficit fiscal. 


Entre las consecuencias de la Hiperinflación están: 

Aumento de los precios de los bienes más rápido de lo habitual por un determinado periodo de tiempo lo que puede provocar un grave problema en la economía del país. 
La inversión y el ahorro pueden ser un motivo de temor para los ciudadanos ya que la alza de precios provoca que el dinero tenga cada vez tenga menos valor. 
Escasez de productos siendo que los consumidores compran sin control alguno preocupados porque los precios sigan aumentando. · Se crea confusión en la población debido al cambio monetario, donde se le suman o restan ceros a la moneda. 
El descontrol de la moneda hace que circule de una forma desproporcionada la cual es utilizada para comercio. 
Los cambios de moneda en tan cortos plazos de tiempo crean un descontento a nivel nacional. 
El crecimiento o cambio en precios de productos fomenta la especulación del comercio afectando directamente al consumidor. 

Algunas personas consideran que se podría combatir la inflación fijando precios en moneda extranjera, se podría contemplar la posibilidad de un congelamiento de precios de productos, hablando de compra y ventas a crédito se debería apelar al buen juicio de los comerciantes a no cobrar altos porcentajes por la compra, se procura que el estado analice la situación financiera a modo de encontrar una solución, que beneficie a todos por igual, se sugiere aumentar los niveles de producción a nivel general y así mas hogares puedan recibir más ingresos, tratar de detener la escalada de dólartoday,  ajuste de salarios adecuados a la situación, evitar los acaparamientos de bienes, especialmente si estos no son perecederos, eliminar o prohibir portales web donde se publiquen valores ficticios de la moneda o productos, reapertura de empresas privadas que generen fuentes de empleo, asignación de divisas en calidad de préstamo o venta a empresas nacionales o transnacionales, supervisión estricta y penalizada a cualquier intento de sobrefacturación, hacer seguimiento y control público al uso de divisas administradas por el estado, evitar las importaciones creando producción nacional. 

Indagando sobre el tema, en la actualidad hemos notado que no hay solución inminente a corto plazo, ni sugerencias o ideas que prometan posibles soluciones a dicho asunto. A nivel nacional se refleja el deterioro, descontento y degradación de todo cuanto nos rodea. Presentando dificultad para conseguir todo aquello que es necesario y primordial para el bienestar del ser humano, como son los alimentos y productos de primera necesidad. La inflación nos ha consumido a gran escala, donde muchos se han visto obligados a emigrar en busca de una estabilidad que el país actualmente no está en condiciones de ofrecer. Se habla de un país rico por su contenido de yacimientos, minas, etc.; sin embargo, empobrecido por la irracionalidad del ser humano que no ha sabido administrar los bienes de una forma adecuada.


domingo, 14 de octubre de 2018

Hiperinflación (VII)

Según Garcia Larralde, las cinco causas de la hiperinflacion en Venezuela son: primero al crecimiento desorbitado de dinero sin respaldo para financiar sector público, segundo los abultados y sostenidos déficit del sector público, tercero la perdida de confianza en el bolívar como depositario de valor, cuarto al colapso del sector externo y alza desmedida del dólar negro, y quinto la indexación creciente de precios y remuneraciones. 

Venezuela está oficialmente en la lista histórica de países que han sufrido la temida hiperinflación, con una tasa superior al 50% mensual y en su caso con los precios duplicándose cada 17 días. Así lo revela un estudio de una de las más importantes autoridades en la materia en el mundo. La nación entra al libro de récords como el número 57 en la tabla mundial de hiperinflacion Hanke-Krus, es el título de un trabajo especializado de los economistas Steve H. Hanke y Charles Bushell, divulgado recientemente entre círculos académicos. 

Ante la falta de datos oficiales sobre el índice de precios al consumidor, los expertos usaron como referencia el mercado paralelo del dólar y su impacto en el Poder Relativo de Paridad de Compra (PPP), una comparación de cuánto puede adquirir la moneda de un país comparado con otra de un país con el cual mantiene las mayores relaciones comerciales. Durante la hiperinflación la moneda del país afectado pierde su valor rápidamente y los precios se disparan en fila. En esas circunstancias, la moneda extranjera pasa a ser referencia como unidad de cuenta.

La inflación es consecuencia directa del exceso de liquidez,esto ocurre cuando el Banco Central de Venezuela (BCV) emite más dinero de lo que la economía está en capacidad de absorber, es decir, la emisión de dinero inorgánico que no ayuda a que el país produzca más bienes y servicios. Si la oferta de estos bienes o servicios es escasa y la población tiene más dinero,entonces estará dispuesta a pagar más dinero por los pocos productos disponibles. 

Aunque la inflación puede parecer un fenómeno moderno no lo es; ya en el antiguo imperio Romano se padecían los males de la inflación, tan cruel como en algunos países de hoy en día, tanto ayer como hoy la naturaleza es la misma: emisión de dinero sin respaldo, en la antigua Roma lo hacían quitando cantidad de metal a la moneda y mezclándola con otro metal, así lograban acuñar monedas con menor contenido de oro o plata, lo que hacían realmente era reducir el valor en oro o plata de esa moneda y así su poder adquisitivo. 

Hoy, el Estado tiene diferentes vías de obtener ingresos y financiamientos, lo normal es que se financie mediante impuestos a sus ciudadanos, tales impuestos tienen el fin de mantener en pie el rol del Estado, su cuerpo y andamiaje burocrático. Otros Estados se hacen dueños de actividades principales en la economía, se hacen únicos poseedores de empresas y derechos de explotación, producción y comercialización de recursos estratégicos. 

Existe otro método para el financiamiento de los Estados: La Emisión de Deuda, si se quiere acceder a un financiamiento a largo plazo y con menores costos políticos, basados en su percepción de la economía y en trasladar un costo de endeudamiento a otros gobernantes y otras generaciones, el Estado puede incrementar sus ingresos con la emisión de deuda pero esto dependerá del prestigio del gobernante y la seriedad de sus políticas y garantías de pagos es así como denotamos todos sus causas.

Por otro lado, tenemos como las consecuencias de la hiperinflación, el crecimiento súbito de la pobreza, como no se puede anticipar el ritmo al que suben los precios, los ingresos en términos reales se rezagan y los ciudadanos pierden capacidad de compra. Las cantidades demandadas de bienes y servicios disminuyen mientras que los gastos crecen, lo que compromete la sostenibilidad económica y financiera de las empresas. 

El impacto es desigual, tanto para los empresarios como para la humanidad, debido a las diferencias en el acceso al crédito y a los activos en divisas. Aumenta el incumplimiento de contratos porque no pueden estabilizarse los precios y los costos de transacción; así mismo se puede destacar empobrecimiento generalizado, el mercado nacional desaparece y la producción se detiene. Los salarios reales se desploman los precios crecen más rápido que las retribuciones salariales provocando importantes pérdidas de poder adquisitivo a los trabajadores. Este efecto es especialmente dramático para los empleados públicos, a quienes el ajuste salarial siempre les llega más tarde (si les llega). 

Otras de las consecuencias destacadas son: la destrucción paulatina de la tendencia al ahorro la inflación disminuye los ahorros en términos reales, perjudica a la clase trabajadora, ya que el salario percibido significa el único patrimonio de la clase obrera, empobrece masivamente a la población, en particular a quienes reciben un ingreso fijo que no crece o varía al mismo ritmo que los precios.

Por otra parte, debilita a la clase media e incrementa las brechas entre los sectores sociales, esta desigualdad genera en algunos casos resentimientos sociales, distorsiona el cálculo económico: impide calcular los costos reales y planificar proyectos a largo plazo, y provoca la devaluación de la moneda nacional, o el signo monetario de un país, con relación a países con monedas fuertes y economías con baja inflación. 

De igual forma para que la economía venezolana se recupere es necesario desarrollar una nueva política económica que respete la inversión privada y estimule la producción, especialmente en sectores básicos como la agricultura, la agroindustria, la industria en sus conjuntos y en inactividades generadoras de divisas como el turismos sin una rectificación de la política económica la recuperación no sera posible. Se debería diseñar una política económica integral, que tome en cuenta los aspectos políticos y sociales, las prioridades son: elevar la producción, combatir la inflación y la escasez, aumentar el empleo formal y garantizar una entrada mayor de divisas. 


Hiperinflación (VI)

Inflación, desabastecimiento, altos precios, devaluación, sanciones, controversias políticas, sociales, migraciones, entre otras; caracterizan a Venezuela en los actuales momentos, pues desde 1999 hasta la presente ha ocurrido de todo un poco, luego se estrenó una nueva constitución, se ensayaron múltiples iniciativas populares, se arrecio el discurso, se produjeron huelgas, marchas, golpes de estado, revocatorios, reconversión monetaria, para luego transitar una de las bonanzas petroleras más importantes que ha tenido el país; sin embargo, el país cada vez más sumerge en una grave crisis económica donde los dígitos de la inflación van en aumento de manera exponencial. 

Dentro de este contexto, se realizara un análisis de la hiperinflación venezolana, sus causas, consecuencias y posibles soluciones, tomando como base referencias bibliográficas, así como también la opinión de economistas como expertos en la materia. Económicamente, la inflación es el aumento continuo y sostenido de los precios de los bienes y servicios que se compran y se venden en un país. (Blonder, 1998: 26), esto se refiere a que el “fantasma” llamado inflación, es un aumento generalizado de los precios de las cosas que se compran con dinero, pues al haber inflación este pierde valor, es decir, poder de compra. 

La inflación es provocada por un exceso de dinero en circulación y esto trae consecuencias nefastas para las familias, como está ocurriendo actualmente en el país; donde las familias tienen poco poder adquisitivo y por ende los hogares venezolanos se ven desmembrados porque sus integrantes se ven obligados a migrar hacia otras latitudes en busca de mejoras económicas. Por otro lado, al aumentar los dígitos de la inflación, económicamente se produce hiperinflación definida como “una inflación muy elevada, prácticamente incontrolada, en donde los precios aumentan rápidamente al mismo tiempo que la moneda pierde su valor real y la población tiene una evidente reducción en su patrimonio monetario”. (Ludwig: 1992). 

Esto refiere que al desbordarse el incremento de los precios, las personas tienen que empezar a cambiar su comportamiento cotidiano para protegerse de la hiperinflación donde esta tiene efectos muy negativos sobre el bienestar, por ejemplo el caso venezolano; la crisis económica se ha radicalizado cada vez, más en los años 2016, 2017 y 2018 los precios de los diferentes bienes y servicios cambian día a día, lo cual hace que la población gaste rápidamente sin planificación alguna todo su sueldo en bienes de consumo como electrodomésticos, autos, piezas mecánicas, entre otros a fin de mantener su poder adquisitivo, así como también comprar los pocos alimentos que logra obtener. 

El economista Steve Hanke argumenta que desde el periodo 2007 donde la reconversión monetaria con el bolívar fuerte, hasta el 2017 los diferentes productos o bienes han tenido un incremento de hasta 8600%. Expresando que el país enfrenta el impacto de la caída de los precios del petróleo con una recesión desde el 2014, una caída dramática de sus importaciones, aguda escasez de alimentos y medicinas y una fuerte agitación política y social. 

Es necesario mencionar a. Ludwig Von Mises (1999) , quien refiere que algunos indicativos de hiperinflación seria cuando la población en general prefiere mantener su riqueza en bienes no monetarios o incluso en una moneda extranjera relativamente estable, como por ejemplo el dólar, el euro, entre otros, a fin de preservar el poder adquisitivo y así no desvalorizarse. Como todo problema, la hiperinflación presenta causas (lo que dio lugar a….) y consecuencias (lo que está ocurriendo….); una de las razones de la hiperinflación venezolana es el aumento rápido y masivo de la cantidad de dinero que no se encuentra apoyado por crecimiento en la producción de bienes y servicios, lo cual resulta en un desequilibrio entre la oferta y la demanda de dinero. 

De igual manera, García Humberto, Presidente de la Academia Nacional de Economía, explica cinco causas de la hiperinflación venezolana, y su origen está en el crecimiento desorbitado de dinero sin respaldo para financiar el sector público (Creación de Misiones, Bonificaciones, Populismo, entre otros.), los abultados y sostenidos déficit del sector público, la pérdida de confianza en el bolívar como depositario del valor( valor de compra y cambio); el colapso del sector externo y alza desmedida del dólar negro, así como la indexación creciente de precios y remuneraciones. 

Como consecuencia de toda esta problemática socioeconómica, el venezolano al ver desbordado el incremento de los precios de los bienes, comienza a cambiar su comportamiento de vida a fin de encontrar un refugio e ir sobreviviendo a este problema fantasmal, por tanto, comienza a cuantificar el valor de los productos en una moneda extranjera estable debido a la devaluación del bolívar como moneda local, ocurriendo así una “dolarización espontanea”. 

Otro aspecto relevante producto de la problemática hiperinflacionaria es la acentuación de los desequilibrios macroeconómicos reflejados en crecientes déficit del sector público, fuga de capitales, desabastecimiento, fuga de talento joven hacia otros países en busca de mejoras económicas, a fin de fortalecer su poder adquisitivo. Soluciones para enfrentar este fenómeno de la economía, en primer lugar se plantea terminar con la impresión de dinero sin respaldo por parte del Banco Central de Venezuela (BCV), lo que implica sanear y equilibrar las cuentas fiscales y aumentar la eficiencia de la gestión pública; en segundo lugar, la medida anterior debe estar acompañada con la unificación del tipo de cambio, auxiliado por un generoso financiamiento externo que permita su rápida estabilización a niveles muy por debajo de la cotización del dólar paralelo, lo que tumbara los precios de una gran cantidad de bienes e insumos importados. 

Además esto permitirá la libre concurrencia al mercado de divisas para traer (importar) materia prima, equipos e insumos en los cuales aumentara la oferta del mercado productivo. Por su parte Fernández M. (2018), expresa que 97 economistas en carta enviada al Presidente actual de Venezuela, entre otras cosas manifestaron que es muy importante que se tomen medidas que permitan rescatar PDVSA, y que se ofrezcan garantías jurídicas a la propiedad. Afirmaron que es imperativo conseguir financiamiento externo con organismos internacionales. Estos recursos acompañados del levantamiento de los controles y de las leyes punitivas propiciaran la recuperación rápida del aparato productivo, que hoy trabaja a solo una tercera parte de su capacidad, esto redundara en bajar los números inflacionarios y devolverá credibilidad en la economía del país. 


Hiperinflación (V)


El desbalance entre el nivel de producción y la cantidad de dinero en la economía puede alcanzar tal proporción que desencadena procesos hiperinflacionarios. Las personas ajustan sus expectativas y comportamientos ante el incremento de los precios. Gastan su dinero lo antes posible para adelantarse a los aumentos. Cuando es una conducta generaliza, el dinero circula más rápido y agrava el proceso inflacionario. Se genera un círculo vicioso: los precios altos alimentan expectativas de precios más altos, y en consecuencia, se elevan los precios.
El ciclo se retroalimenta en un proceso que destruye el valor de la moneda. Es decir que las mismas personas alimentan la hiperinflación llevándola al aumento descontrolado de productos y también hace que las personas gasten todo su dinero lo antes posible en bienes que tengan valor o que necesiten para llevar una vida normal. Los ahorros ya no existen y si lo llevamos a cabo nuestro dinero simplemente perderá valor y con el pasar de incluso las semanas no podremos comprar el producto para el cual estábamos ahorrando. 
El Banco Central de Venezuela crea dinero para financiar a las empresas públicas. Estas compañías transfieren los recursos al Gobierno para que cubra sus gastos. Personas y empresas disponen de más bolívares gracias a esa inyección, pero los bienes ofertados disminuyen por la caída de las importaciones y los controles de precios que impiden cubrir los costos de producción. Esta dinámica aviva la inflación. Desde septiembre de 2016 hasta septiembre de 2017, la emisión de dinero del Banco Central subió 736%, principalmente por los préstamos a Petróleos de Venezuela. La liquidez subió 483% el último año. 
La recaudación de impuestos baja porque las empresas venden y ganan menos debido a la recesión que comenzó en 2014. Para cubrir el impacto de la inflación en la recaudación tributaria, las autoridades recurren al dinero creado por el Banco Central de Venezuela. Esa inyección de bolívares impulsa el aumento de los precios. La situación fiscal se ha deteriorado por el descenso de los precios del petróleo desde su pico en 2013 y la disminución de la producción petrolera, que ha caído 600.000 barriles diarios desde 2015, según información de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. 
El recorte drástico de las importaciones tras la caída en 2014 de los precios del petróleo, principal fuente de ingreso de Venezuela, trae como consecuencia que hayan menos bienes provenientes del exterior y las empresas trabajan a media máquina por la falta de materia prima e insumos. El descenso en la oferta coincide con la inyección de dinero del Banco Central y estimula la inflación. A diferencia del resto de los países petroleros, Venezuela no ahorró durante los tiempos de los altos precios del barril, se endeudó e invirtió en proyectos que no generaban ingresos en divisas. Sus recursos para afrontar la crisis son limitados. 
El gobierno mantenía un tipo de cambio protegido de 10 bolívares por dólar para subsidiar la importación de alimentos y medicinas. La falta de acceso a monedas extranjeras a tasas preferenciales fomenta la existencia de un mercado paralelo. Cuando una parte de los bolívares que ingresa a la economía se destina a la compra de divisas, sube el tipo de cambio en el mercado paralelo que se utiliza como referencia para fijar los precios de productos y servicios. Las divisas de este mercado financian hoy la mitad de las importaciones privadas. 
Los procesos hiperinflacionarios se alimentan también de la desconfianza en las instituciones económicas. Si los actores creen que el Banco Central seguirá financiando el gasto público, o si el gasto público aumenta sin que los actores económicos tengan claridad en cuánto o de dónde saldrá el dinero para financiar este gasto, las expectativas afectarán negativamente el proceso de formación de precios. Lo que más es preocupante de la hiperinflación es que los ciudadanos pierden cada vez más y más su calidad de vida es decir la pobreza aumenta, como no se puede saber a qué precio van a subir los bienes el dinero de ingreso de las personas quedan por debajo de lo que es debido esto hace que no puedan comprar productos necesarios para llevar su vida cotidiana, las cantidades demandadas de bienes y servicios disminuyen mientras que los costos crecen. 
El impacto es desigual, tanto para las empresas como para las personas, debido a las diferencias en el acceso al crédito y a los activos en divisas. Aumenta el incumplimiento de contratos porque no pueden mantenerse los precios y los costos de transacción. Los precios transmiten información sobre la escasez relativa de los bienes y guían la asignación de recursos productivos en una economía. La hiperinflación destruye la calidad de información que ofrecen los precios y genera ineficiencias en la asignación de recursos, lo cual compromete la viabilidad de las empresas y afecta la creación de empleo. 
Las empresas empiezan a sufrir problemas con el flujo de caja porque la contracción en la demanda afecta el ritmo de aumento de los precios, mientras los costos se incrementan. Reaparecen viejos métodos de intercambio, como el trueque, y se tiende a exigir el pago de ciertos servicios en divisas, en lugar de la moneda afectada por la hiperinflación. Solamente 2 países en el siglo XXl han sufrido la hiperinflación y un claro ejemplo de las medidas que se deben tomar son las siguientes. En Zimbabue la inflación llegó a 54% en 2000. Cinco años después los precios crecieron a una tasa de 585,4% anual. En 2006 la inflación escaló a 1.281%. Dos años más tarde, la cifra oficial era de 231.000.000.000% (doscientos treinta y un mil millones por ciento anual). 
El Banco Central dejó de publicar el índice el año siguiente. El expresidente Robert Mugabe acusó a los comerciantes del incremento de los precios, ordenó perseguirlos y llevó a prisión a varios. Como la medida no frenaba la crisis, prohibió la inflación. Decretó que los precios debían bajar 50%. Los consumidores compraron todos los alimentos y electrodomésticos en pocos días. Forzado por la situación, Mugabe aceptó la ayuda del Fondo Monetario Internacional. Entró en vigencia el uso de moneda extranjera, se liberaron los precios y cesó la persecución contra comerciantes y hacendados. La hiperinflación se detuvo. 
Según la doctrina es necesario que se haga lo siguiente: 
1. Aumento de tasas de interés con la intención de crear tasas de intereses reales positivas y recuperar la función de reserva de valor de la moneda.
2. Restauración de la convertibilidad monetaria y la estabilidad del tipo de cambio en el marco de un proceso de generación de confianza en la moneda.
3. Austeridad fiscal en función del balance presupuestario que disminuya o elimine la necesidad de financiamiento del déficit fiscal por parte de los bancos centrales.
4. Recuperación de la autonomía del Banco Central.
5. Asistencia internacional que implica recuperación de acceso a los mercados financieros internacionales. 

sábado, 13 de octubre de 2018

Hiperinflación (IV)


La hiperinflación es el aumento continuo y rápido de los precios y el dinero pierde su valor real, provoca que las personas no retengan el dinero por su pérdida de valor. Asimismo se origina un círculo vicioso en el que se va generando más inflación, se asocia con trastornos políticos y sociales. De esta manera, la hiperinflación va generando terribles costos para la sociedad, en las personas se va evaporando su capacidad de compra, también aumentan los índices de pobreza por el cambio que existe al hacer una compra; por su parte, las empresas, debido al impacto de la demanda de bienes y servicios, tendrán que dedicar mucho más tiempo al manejo de inventarios, tesorería, planes de producción e inversión.

En hiperinflación quien no actúe rápido y con inteligencia no solo pierde, la principal meta de las empresas y personas es sobrevivir  y es algo que no todos lograrán. El Estado no escapa de esta situación, la recaudación de impuestos disminuye. Según Steve Hanke académico de la Universidad Johns Hopkins y una autoridad mundial en la materia, expresa que ‘’La hiperinflación se produce cuando la tasa de inflación supera el 50% mensual’’. Cuando existe hiperinflación se observan varios fenómenos, tales como: Las tiendas aumentan el precio de sus productos varias veces por día, la población empieza a gastar su sueldo lo más rápido posible en bienes de consumo, incluso si no los necesitan para que no pierdan su valor adquisitivo.

Es importante tener en cuenta que después de la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles, obliga a los vencidos a indemndizar a los vencedores, la incapacidad de pagar estas reparaciones fue una de las causas de la  hiperinflación en Alemania, alcanzando la cifra de 1.000.000.000.000%. Los Países del desmembrado Imperio Austro-Húngaro padecieron una elevada inflación y varias crisis monetarias a medida que el gobierno de Viena aceleraba la impresión de coronas para suplantar sus ingresos fiscales. De esta manera, períodos de hiperinflación ocurrieron en Latinoamérica en el período 1975-1995 a causa de la crisis de deuda que afecto a la mayoría de los Países de la Región, asimismo, eventos aislados como la crisis financiera de México de 1994-1995 y la crisis de Argentina de 2001-2003, trajeron períodos de alta inflación.

Por otro lado, entre las consecuencias de la hiperinflación se encuentra el aumento continuo de los precios, de lo cual resulta un desequilibrio entre la oferta y la demanda de dinero, también una pérdida de confianza en el dinero, la aprobación de leyes de moneda de curso legal y controles de precios para evitar la pérdida del valor del papel moneda, eliminación del poder adquisitivo de ahorros públicos y privados, distorsiona la economía en favor de un consumo extremo y la acumulación de bienes reales, y causa la fuga del país de la base monetaria.

Además, la hiperinflación causa enormes consecuencias en la economía de un país, como desalentar la inversión y el ahorro por miedo a un aumento de los precios, lo que provocaría que el dinero cada vez adquiera menos valor, perjudica a la clase trabajadora, empobrece masivamente a la población, debilita a la clase media, distorsiona el cálculo económico, impide calcular costos reales y proyectos a largo plazo, provoca la devaluación de la moneda nacional o el signo monetario de un país con relación a países con monedas fuertes y económicas con baja inflación, impide que las clases menos favorecidas salgan de la pobreza, destruye a la clase media y hace a los gobiernos más ricos, también el escasez de productos si los consumidores empiezan a comprar sin control por la preocupación de que los precios sigan aumentando. 

Los economistas están de acuerdo en que la hiperinflación está causada por un aumento continuo de precios, un aumento excesivo de la oferta monetaria, es decir, cuando hay un enorme aumento en la cantidad de dinero que no es compatible con el crecimiento de la producción de bienes y servicios. La hiperinflación también afecta el valor real de la recaudación tributaria cuando hay rezagos significativos en la recolección de impuestos, la obligación debe ejecutarse en una fecha establecida, haciéndose el pago después. La hiperinflación debe ser tratada drásticamente, es decir, tanto imponiendo una terapia de choque de reducción del gasto público, como alterando la base de la moneda. 

Hiperinflación (III)


En economía cuando se habla de hiperinflación, se habla de abuso, algo que esta sencillamente fuera de control, o de un fenómeno anormal.  Los precios aumentan haciendo que las personas adquieran de manera exagerada un producto. Se comienza a negociar o comercializar el valor de los productos en moneda extranjera. La causa se encuentra en la prolongada distorsión de la economía.

En Venezuela, la producción ha bajado por el control de precios y el recorte en la entrega de dólares que ha limitado la adquisición en el exterior de materia prima y otros insumos. Y ese descenso se debe a que la disponibilidad de dolares es insuficiente por los menores precios del crudo y la caída de la producción petrolera.  En paralelo, el Banco Central de Venezuela (BCV) inyecta más bolívares a la economía para afrontar el gasto del Gobierno, debido a que los ingresos ordinarios no alcanzan para atender los compromisos adquiridos. 

Debido al aumento de la oferta de dinero, la moneda empieza a perder su valor real, lo cual trae consigo una pérdida de la confianza en el dinero por parte de la población. Los ciudadanos, entonces, no quieren retener el dinero, elevando extraordinariamente su nivel de consumo y adquiriendo activos no monetarios para conservar sus riquezas, o convirtiéndolo en divisas extranjeras más estables. 


Los efectos de la hiperinflación son devastadores para la población ya que elimina el poder adquisitivo de ahorros públicos y privados, distorsiona la economía en favor de un consumo extremo y la acumulación de bienes reales, creando acaparamiento; al mismo tiempo, causa la fuga del país de la base monetaria, y ahuyenta cualquier tipo inversión en el país afectado, provocando en caso de Venezuela espantar grandes empresas y no tener una base de producción.

Alternativas:

1.    Reformas monetarias que implique cambio de denominación de la moneda.
2.    Aumento de las tasas de interés con la intensión de crear tasas de intereses positivas y así recuperando reserva de valor de la moneda.
3.    Recuperación de la autonomía del Banco Central.
4.    Asistencia  internacional que implica recuperación de acceso a los mercados financieros internacionales.

Desde un punto de vista subjetivo, la hiperinflación causa un aumento en la tasa de crimen en el país, además empeora la calidad de las prestaciones de servicios, hay una falta de preparación en la gran mayoría del sector público y privado además de fomentar el comercio informal, que si bien  no es malo en este tipo de circunstancias solo ayuda al crecimiento de la especulación y acaparamiento de todos aquellos artículos que son  difíciles de conseguir, volviendo así mucho mas difícil el trabajo de poder regular el sector productivo.

Venezuela podría invertir y convertirse en el embajador de la innovación pero por unas vías diferentes a las que se plantean actualmente. Es así, como se considera de vital importancia la participación de jóvenes emprendedores que encuentre maneras más efectivas para lograr progresar en este sentido de manera que la mayoría del los habitantes no se vean afectados.

Dicho cambio o mejoramiento puede venir dado por un cambio de generación con ideas frescas que se adapten mejor al mercado que se exige en estos días,  de manera que al corto plazo se pueda alcanzar metas que coloquen a Venezuela en la vanguardia económica y modernizar el país en una economía confiable,estable,rentable en variados sectores productivos pero sobre todo que sea segura, con producción abundante  y un libre cambio que fomente la integración de otros países que ayudara al restablecimiento del comercio y frenará la hiperinflación. 



   


Hiperinflación (II)

La inflación tiene sus orígenes en los períodos de preparación de las grandes guerras, cuando existe una mayor demanda de bienes y de inversión en relación con la producción, por lo que los precios tienden a elevarse. Es un fenómeno general y un problema tan grande que domina totalmente la vida económica diaria. 

Después de la experiencia que vivieron países europeos, se aplicaron políticas económicas que resultaron ser muy efectivas; con el pasar del tiempo, países del tercer mundo se vieron en una situación similar, pero ni la teoría, ni las políticas eran las mismas, debido a que se desarrollaron en un contexto diferente. 

La hiperinflación es una inflación elevada, en la cual los precios suben rápida y continuadamente y el dinero pierde su valor real. Es decir; la moneda tiende a perder la capacidad para desempeñar sus tres funciones: Ser unidad de cuenta, medio de intercambio y reserva de valor. El dinero se vuelve disfuncional cuando no puede cumplir algunos de ellos. 

La hiperinflación tiene inicio el mes en que el aumento de precios supera el 50%, y termina el mes anterior en que dicho aumento cae por debajo de esa tasa y luego permanece así durante al menos un año. Venezuela fue un país con precios estables desde 1950 hasta 1983, pero a partir del viernes negro cuando el bolívar se devaluó abruptamente, los precios empezaron a crecer a una tasa de 2 dígitos por año, el valor de la moneda se fue perdiendo. 

Para el año 2008 con un billete de 100 bolívares fuerte se podían comprar 12 cartones de huevos, en el 2010 se compraban 5 cartones, en el 2013, 3 cartones, en el 2016 solamente se compraba 1 huevo, ya para el año actual 2018 con 100 bolívares fuerte no se compra ningún huevo. La hiperinflación está trastocando las costuras económicas, sociales y también las políticas. El FMI anunció que la tasa de inflación en Venezuela para el año 2018 podría alcanzar el 13.000% y una caída de la actividad económica de 15%. De cumplirse el pronóstico, Venezuela tendría en 2018 el penoso record de la mayor tasa de todas las hiperinflaciones de América Latina, con la excepción de Nicaragua en 1987. 

La hiperinflación ocurre cuando hay un rápido aumento en la cantidad de dinero circulante que no es correspondido con el aumento en la cantidad de bienes y servicios, lo que genera un desequilibrio entre la oferta y la demanda de dinero y una total desconfianza en la moneda. 

Causas:

1. Excesivo gasto público: Creación de misiones, constante aumento en sueldos y salarios, ayudas sociales del gobierno, como por ejemplo: Madres del Barrio, las tarjetas Hogares de la Patria, entre otras. 
2. Disminución en la exportación de productos: La caída del petróleo no ha sido un factor determinante en la hiperinflación, pero las malas políticas económicas que ha tomado el gobierno si, ejemplo: La fuga de divisas en casos de corrupción en Cadivi, Cencoex, Pdvsa.

3. Falta de credibilidad en los entes políticos y económicos: Los Venezolanos no confían en los entes económicos del país, ya que las últimas cifras de inflación que púbico el Banco Central de Venezuela fue en el año 2015, también se le suma que no publican cifras de escasez ni de pobreza y debido a esto se conlleva a un abrumador desconocimiento de la situación. 

4. Emisión de dinero sin control para financiar el déficit: A principios de año el billete de mayor denominación era el de 100 bolívares y en tan solo 11 meses el billete de mayor denominación pasó a ser uno de 100 mil. 

5. Control de precios: el gobierno nacional no puede fijar controles de precios cuando la moneda “se devalúa cada vez que se respira”. Esto quiere decir que los nuevos precios que establezca el gobierno en el arroz, pasta, entre otros, se quedan muy grandes ante el salario mínimo mensual que gana un trabajador.  

Consecuencias

1. Las personas comienzan comprar (sin medidas y así no lo necesiten) cosas que consideren económicas. Por ejemplo si en el supermercado consiguen jabón en polvo compran la mayor cantidad posible porque saben que el mismo producto en una semana no tendrá el mismo valor. 

2. Los precios cambian casi que a diario. Se puede ver cómo el precio de una empanada o un refresco varía constantemente con una diferencia de días. 

3. Se comienza a comercializar el valor de los productos en moneda extranjera. Debido a esto es que en Venezuela se están vendiendo los bienes muebles e inmuebles en Dólares. 

4. Los ingresos pierden su valor al instante. El valor del dinero no es el mismo hoy que pasado mañana, lo que se puede comprar hoy no se podrá mañana. 

5. La pobreza crece súbitamente, ya que no se puede anticipar el ritmo en que suben los precios, los ingresos se rezagan y debido a esto los ciudadanos pierden capacidad de compra. 

6. Las cantidades demandadas de bienes y servicios disminuyen mientras que los costos crecen, tanto las empresas como las personas tienen poco acceso al crédito y a las divisas, los contratos se incumplen ya que los precios no se mantienen, esto es causado por la rápida desactualización del cono monetario y la escasez de los productos. 

7. Se afecta la creación de empleo, reaparecen viejos métodos de intercambio, como el trueque, y se tiende a exigir el pago de ciertos servicios en divisas, en lugar de la moneda afectada por la hiperinflación.  

Alternativas:

1. Se debe hacer una revisión del gasto público. 
2. Dejar de financiar el déficit fiscal mediante el financiamiento monetario.
3. Recuperar la capacidad productiva y la inversión extranjera.  
4. Restituir el funcionamiento del sistema de precios.  
5. Reducir rápidamente la inflación y desmontar los controles de cambio y de precios son algunas de las cosas que podrían ayudar a mejorar la situación. 


Hiperinflación (I)

La hiperinflación es un fenómeno económico con gran impacto negativo en la sociedad, siendo considerada el grado superior inmediato de la inflación; es decir, es una inflación sumamente elevada, que surge como consecuencia de una especie de secuencia repetitiva en la cual, cada nuevo ciclo crea más inflación con respecto al anterior y donde los precios se incrementan continuamente a la vez que el dinero pierde su valor real.
Steve Hanke asegura que "la profesión económica acepta que existe hiperinflación cuando la tasa de inflación supera el 50% mensual, cifra establecida por Cagan (1956) en un artículo publicado por la Universidad de Columbia. Hanke aclara que "una inflación de 50% mensual, si se calcula de forma anualizada, llegará cerca de 13.000% al año".
Con la presencia de este fenómeno, el patrimonio monetario sufre una evidente y considerable disminución y el incremento desmedido de los precios, obliga a alterar o modificar el comportamiento habitual y deshacerse rápidamente del dinero para adquirir bienes de consumo a fin de proteger sus ahorros. La hiperinflación se pone de manifiesto cuando hay un aumento imparable del suministro de dinero o una degradación del valor de la moneda, de hecho se considera que la causa fundamental de la hiperinflación es un aumento masivo de la cantidad de dinero que no está respaldado por ningún crecimiento de la producción de bienes o servicios. 
Cuando los ingresos fiscales son menores a los egresos, los gobiernos obligan a los Bancos Centrales a emitir dinero para pagar los gastos que el Estado no puede cubrir con sus ingresos, así, la Norma Internacional de Contabilidad 29, describe cuatro signos que indican que una economía podría encontrarse en hiperinflación:

1. La población general prefiere mantener su riqueza en bienes no monetarios o en una moneda extranjera relativamente estable. Cualquier cantidad en moneda local es inmediatamente invertida para mantener poder adquisitivo.
2. La población general considera cantidades monetarias no en términos de moneda local, sino en términos de una moneda extranjera relativamente estable. Es posible que los precios se fijen en moneda extranjera.
3.  Las ventas y compras a crédito se realizan a precios que compensan por la pérdida anticipada de poder adquisitivo durante el periodo crediticio, incluso si este periodo es corto.
4.  Los tipos de interés, salarios y precios se vinculan a un índice de precios y la inflación acumulativa durante tres años se acerca, o excede, el 100%

La hiperinflación se encuentra generalmente asociada con el papel moneda, ya que la aprobación de Leyes relacionadas con la moneda de curso legal y controles de precios para evitar la pérdida de valor del papel moneda relativo al oro, plata, moneda o mercancías, fracasan al querer  forzar la aceptación de un papel moneda que no tiene valor propio; es decir, no puede físicamente imprimir papel moneda más rápido que la velocidad a la que se está devaluando, así quedan neutralizados sus intentos de estimular la economía y la hiperinflación normalmente continúa. La hiperinflación se centra en el desequilibrio entre la oferta y la demanda de dinero. La gente prefiere gastar a conservar billetes que pueden perder todo su valor. Los vendedores, dándose cuenta de que existe un riesgo mayor sobre la moneda, demandan una prima cada vez mayor sobre el valor original.
 Los analistas sugieren que las personas tienen que buscar otras vías de ingresos para sortear la inestabilidad de los precios y apuntan que quienes tengan la capacidad para hacerlo, podrían refugiarse en activos. La principal consecuencia de la hiperinflación es el crecimiento drástico de la pobreza, como no se puede anticipar el ritmo en el que los precios suben, los ingresos se quedan atrás y los ciudadanos tienden a dejar de comprar. Los bienes y servicios disminuyen mientras que los precios aumentan, poniendo en riesgo la estabilidad económica de las empresas.
 El impacto de la hiperinflación no es igual para las empresas como para las personas, ya que hay diferencias con respecto al acceso a créditos y los activos en divisas y al no poder mantenerse ni los precios ni los costos de transacción, incurren en incumplimiento de contrato. La duración promedio de una hiperinflación puede ser aproximado a los doce meses; sin embargo, luego de culminado ese período no hay garantías de que la inflación deje de ser un problema. Los casos recientes de países de América Latina así lo demuestran. Lo que sí es seguro es que la situación del país será mucho peor que al inicio, con colapsos pronunciados en su actividad económica y financiera.
Los procesos hiperinflacionarios se alimentan también de la desconfianza en las instituciones económicas. Si los actores económicos creen que el Banco Central seguirá financiando el gasto público, o si el gasto público aumenta sin que los actores económicos tengan claridad en cuánto o de dónde saldrá el dinero para financiar este gasto, las expectativas afectarán negativamente el proceso de formación de precios. Los economistas con experiencia están deacuerdo en que el éxito de un programa de ajustes macroeconómicos depende de la credibilidad  de las autoridades que lo apliquen. Es fundamental recuperar la autonomía del Banco Central y crear un clima político favorable al crecimiento económico del sector privado
Entre las posibles alternativas para tratar de dar solución a la situación que afecta nuestra Nación, con relación a la inflación y a la debacle económica en general, se pueden plantear las siguientes:

1) Equilibrar el Déficit Fiscal y optimizar la eficiencia de la gestión pública. Se fice fácil pero en un país donde el Estado es el gran empleador, no resulta popular aplicar este tipo de ajustes.
2)  Implementar un sistema de cambio único, que erradique las posibilidades de utilizar prácticas viciosas con la marcada diferencia que representa el dólar obtenido mediante el Sistema de Divisas de tipo de cambio complementario flotante del mercado, con respecto al dólar preferencial. 
3)  Invertir un porcentaje considerable de los ingresos en divisas obtenidos por concepto de actividades petroleras, en infraestructura y tecnología para el sector productivo del país, a objeto de incrementar el Producto Interno Bruto (PIB) y hacernos menos dependientes de las importaciones y del sistema rentista que tradicionalmente nos ha caracterizado. De esta forma, se reactiva la economía, se dinamiza el empleo y se mejora el poder adquisitivo.
  

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