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sábado, 13 de octubre de 2018

Hiperinflación (I)

La hiperinflación es un fenómeno económico con gran impacto negativo en la sociedad, siendo considerada el grado superior inmediato de la inflación; es decir, es una inflación sumamente elevada, que surge como consecuencia de una especie de secuencia repetitiva en la cual, cada nuevo ciclo crea más inflación con respecto al anterior y donde los precios se incrementan continuamente a la vez que el dinero pierde su valor real.
Steve Hanke asegura que "la profesión económica acepta que existe hiperinflación cuando la tasa de inflación supera el 50% mensual, cifra establecida por Cagan (1956) en un artículo publicado por la Universidad de Columbia. Hanke aclara que "una inflación de 50% mensual, si se calcula de forma anualizada, llegará cerca de 13.000% al año".
Con la presencia de este fenómeno, el patrimonio monetario sufre una evidente y considerable disminución y el incremento desmedido de los precios, obliga a alterar o modificar el comportamiento habitual y deshacerse rápidamente del dinero para adquirir bienes de consumo a fin de proteger sus ahorros. La hiperinflación se pone de manifiesto cuando hay un aumento imparable del suministro de dinero o una degradación del valor de la moneda, de hecho se considera que la causa fundamental de la hiperinflación es un aumento masivo de la cantidad de dinero que no está respaldado por ningún crecimiento de la producción de bienes o servicios. 
Cuando los ingresos fiscales son menores a los egresos, los gobiernos obligan a los Bancos Centrales a emitir dinero para pagar los gastos que el Estado no puede cubrir con sus ingresos, así, la Norma Internacional de Contabilidad 29, describe cuatro signos que indican que una economía podría encontrarse en hiperinflación:

1. La población general prefiere mantener su riqueza en bienes no monetarios o en una moneda extranjera relativamente estable. Cualquier cantidad en moneda local es inmediatamente invertida para mantener poder adquisitivo.
2. La población general considera cantidades monetarias no en términos de moneda local, sino en términos de una moneda extranjera relativamente estable. Es posible que los precios se fijen en moneda extranjera.
3.  Las ventas y compras a crédito se realizan a precios que compensan por la pérdida anticipada de poder adquisitivo durante el periodo crediticio, incluso si este periodo es corto.
4.  Los tipos de interés, salarios y precios se vinculan a un índice de precios y la inflación acumulativa durante tres años se acerca, o excede, el 100%

La hiperinflación se encuentra generalmente asociada con el papel moneda, ya que la aprobación de Leyes relacionadas con la moneda de curso legal y controles de precios para evitar la pérdida de valor del papel moneda relativo al oro, plata, moneda o mercancías, fracasan al querer  forzar la aceptación de un papel moneda que no tiene valor propio; es decir, no puede físicamente imprimir papel moneda más rápido que la velocidad a la que se está devaluando, así quedan neutralizados sus intentos de estimular la economía y la hiperinflación normalmente continúa. La hiperinflación se centra en el desequilibrio entre la oferta y la demanda de dinero. La gente prefiere gastar a conservar billetes que pueden perder todo su valor. Los vendedores, dándose cuenta de que existe un riesgo mayor sobre la moneda, demandan una prima cada vez mayor sobre el valor original.
 Los analistas sugieren que las personas tienen que buscar otras vías de ingresos para sortear la inestabilidad de los precios y apuntan que quienes tengan la capacidad para hacerlo, podrían refugiarse en activos. La principal consecuencia de la hiperinflación es el crecimiento drástico de la pobreza, como no se puede anticipar el ritmo en el que los precios suben, los ingresos se quedan atrás y los ciudadanos tienden a dejar de comprar. Los bienes y servicios disminuyen mientras que los precios aumentan, poniendo en riesgo la estabilidad económica de las empresas.
 El impacto de la hiperinflación no es igual para las empresas como para las personas, ya que hay diferencias con respecto al acceso a créditos y los activos en divisas y al no poder mantenerse ni los precios ni los costos de transacción, incurren en incumplimiento de contrato. La duración promedio de una hiperinflación puede ser aproximado a los doce meses; sin embargo, luego de culminado ese período no hay garantías de que la inflación deje de ser un problema. Los casos recientes de países de América Latina así lo demuestran. Lo que sí es seguro es que la situación del país será mucho peor que al inicio, con colapsos pronunciados en su actividad económica y financiera.
Los procesos hiperinflacionarios se alimentan también de la desconfianza en las instituciones económicas. Si los actores económicos creen que el Banco Central seguirá financiando el gasto público, o si el gasto público aumenta sin que los actores económicos tengan claridad en cuánto o de dónde saldrá el dinero para financiar este gasto, las expectativas afectarán negativamente el proceso de formación de precios. Los economistas con experiencia están deacuerdo en que el éxito de un programa de ajustes macroeconómicos depende de la credibilidad  de las autoridades que lo apliquen. Es fundamental recuperar la autonomía del Banco Central y crear un clima político favorable al crecimiento económico del sector privado
Entre las posibles alternativas para tratar de dar solución a la situación que afecta nuestra Nación, con relación a la inflación y a la debacle económica en general, se pueden plantear las siguientes:

1) Equilibrar el Déficit Fiscal y optimizar la eficiencia de la gestión pública. Se fice fácil pero en un país donde el Estado es el gran empleador, no resulta popular aplicar este tipo de ajustes.
2)  Implementar un sistema de cambio único, que erradique las posibilidades de utilizar prácticas viciosas con la marcada diferencia que representa el dólar obtenido mediante el Sistema de Divisas de tipo de cambio complementario flotante del mercado, con respecto al dólar preferencial. 
3)  Invertir un porcentaje considerable de los ingresos en divisas obtenidos por concepto de actividades petroleras, en infraestructura y tecnología para el sector productivo del país, a objeto de incrementar el Producto Interno Bruto (PIB) y hacernos menos dependientes de las importaciones y del sistema rentista que tradicionalmente nos ha caracterizado. De esta forma, se reactiva la economía, se dinamiza el empleo y se mejora el poder adquisitivo.
  

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