Los
problemas contemporáneos no pueden ser entendidos aisladamente, sino que se
encuentran interconectados, son interdependientes y de componentes inseparables
(Salazar, 2004). De acuerdo a Bunge (2002), para entender
al individuo hay que observarlo actuar en las redes sociales a las que
pertenece, y para entender estas hay que admitir que son creadas mantenidas y
reformadas por la acción individual.
Rodríguez
(2002) afirma que, sobre la base de esta totalidad indivisa se han construido
nuevas tendencias gerenciales para el siglo XXI. Algunos de estos paradigmas
señalan la necesidad de realizar conexiones con la gente a través de la
comunicación, porque es ésta la que permite la interrelación con los otros
en tiempo y espacio, acortando
distancias y configurando un mundo distinto. Este impacto de la comunicación en
el ámbito organizacional se ha materializado en el reforzamiento de la visión
empresarial, en la difusión del conocimiento para realizar ajustes en las metas
y estrategias y en la necesidad de inspirar un sentido de relación e intereses
mutuos para garantizar intercambios sociales óptimos.
Zavarce,
Briceño y Chacin (2008) establecen cuatro dimensiones que deben conformar el
pensamiento gerencial emergente: epistemológica, axiológica, estratégica y
tecnológica. La primera se refiere al significado y el sentido del pensamiento
gerencial; la segunda se fundamenta en la promoción del desarrollo y
cumplimiento de los anhelos individuales, colectivos, y sociales; la tercera
resalta la capacidad del gerente de establecer una secuencia coherente de
acciones, teniendo en cuenta los atributos, deficiencias y recursos que posee
con el objeto de lograr situaciones viables; y la última dimensión provee a las
ciencias gerenciales de herramientas que favorecen las transformaciones
estructurales hacia sociedades del conocimiento.
Investigaciones
de este tipo, bajo la mirada compleja, exigen una teoría crítica, implicando el
giro desde una mirada interdisciplinaria hacia una mirada transdisciplinaria,
bajo una visión holística y sistémica, generada desde diferentes ópticas. Al
concebir el conocimiento como el
resultado de una interacción constante entre la realidad exterior y el contexto
personal, el método, necesariamente debe ser dialéctico que contemple un ir y
venir enriquecedor durante todo el proceso, sin excluir ni parcializar las
realidades, los sentimientos, los individuos, y los contextos.
Referencias
Bibliográficas
Bunge, M. (2002). Ser, saber, hacer.
Editorial Paidos Mexicana S.A.
Rodríguez,
E. (2002). Aproximación a un
modelo de gerencia educativa para la tercera etapa de educación básica, media
diversificada y profesional. Disponible: http://www.scielo.org.ve/scielo.php
Salazar, I.
(2004). El paradigma de la complejidad en la investigación social. Disponible en: http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/19849/1/articulo3.pdf
Zavarce,
Briceño y Chacín (2008). Descriptores del pensamiento gerencial emergente. Disponible
en: http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/29638/1/articulo14.pdf




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