1. Ley de la Potencialidad Pura: nuestro espíritu,
nuestra alma, es inmune a la crítica, no le teme a
ningún desafío y no se siente inferior a nadie, es
consciente de que todos los demás son el mismo yo,
el mismo espíritu con distintos disfraces.
Una manera de tener acceso al campo de la
potencialidad pura es por medio de la práctica
diaria del silencio, la meditación y del hábito de no
juzgar.
2. Ley del dar: Se sugiere que
adonde vayas les des algo a las personas con las que
tengas contacto. Puede ser algo material o un
pensamiento positivo, siempre que sea benecioso
para el otro. Esto pondrá en circulación esta energía y
así como das, vas a recibir.
3. Ley del Karma: Cuando tengas que tomar una decisión importante,
puedes preguntarte: ¿Cuáles son las consecuencias de esta
decisión que estoy tomando? ¿Esta decisión traerá felicidad para
mí y para aquellos alrededor mío?
Si la respuesta es sí, tienen la libertad para seguir adelante. Si la
respuesta es no, sería mejor que no lo hicieras.
4. Ley del menor esfuerzo: La aceptación de las cosas como son, no como desearías que
fueran en este momento, porque cuando te enojas o frustras por
algo no estás reaccionando a la persona o situación, sino a tus
sentimientos sobre esa persona o situación. La responsabilidad para aprender de cada situación que sucede y buscar la
lección que hay detrás de ella, usándola para el beneficio propio,
porque todos los problemas llegan para ayudarnos a crecer y
suceden precisamente porque necesitamos pasar por ello. Renunciar a la
necesidad de convencer a otros de nuestro punto de vista disfrutando más el
presente, así tus deseos fluirán con el deseo de la naturaleza.
5. Ley de la intención y el deseo: Se debe tener claro cuáles son nuestros
deseos, identificarlos, y hasta anotarlos, para darle a conocer al
Universo lo que queremos. Esta ley se basa en la
atención y la intención. La atención da energía; mientras que, la intención transforma. Cualquier cosa a la que
prestemos atención crecerá con más fuerza en
nuestra vida.
6. Ley del desapego: Se debe renunciar al apego al
desenlace, es decir vivir el presente y
disfrutarlo, sin tener un apego fuerte al
resultado esperado. Es mejor declarar
nuestras intenciones, enfocarnos en
nuestras acciones diarias y dejar que el
Universo arregle los demás detalles.
7. Ley del Dharma: Si todavía no sabemos cuál es nuestro propósito o Dharma,
podemos hacernos esta simple pregunta:
“Si tuviera todo el dinero del mundo y todo el tiempo
del mundo, ¿qué haría?”
Si harías exactamente lo que estás haciendo en este
momento, excelente, posiblemente has descubierto tu
Dharma.




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