De
acuerdo a Padrón (2007) desde el enfoque racionalista-realista, surgen los
fundamentos de la epistemología social, cuyo objetivo es identificar las
fuerzas e influencias sociales que institucionalizan las creencias en
comunidades, culturas o contextos específicos. La epistemología social sostiene
que el conocimiento es independiente tanto de los sesgos personales, sociales o
de ideologías políticas, como de las teorías, conceptos o creencias morales, y
se dedica a describir, analizar y explicar los aspectos sociales de la
producción del conocimiento.
Es
de señalar que al enfoque racional-realista, según García (2004), se encuentran
adscritas las concepciones según las cuales, el conocimiento se concibe
como explicación verosímil y provisional
de un mundo al que se accede mediante referencias intersubjetivas. En el
enfoque racional-realista se entiende como método válido la construcción
teórica a partir de conjeturas amplias y universales de las que se deducen los
casos particulares.
La
construcción de abstracciones, la expresión de sistemas lógico-matemáticos, la
deducción controlada, así como también las investigaciones
racional-deductivista, la investigación holístico-deductivista, el racionalismo
crítico y, en general, la investigación fundamentada en el falsacionismo o el
criterio demarcación científica, se encuentra circunscritos bajo este enfoque.
En
este sentido, y en un paso posterior, conviene señalar las principales
características del paradigma socio-crítico como perspectiva que pretende
superar el reduccionismo y el conservadurismo admitiendo la posibilidad de una
ciencia social que no sea ni puramente empírica ni sólo interpretativa, y sobre
todo que ofrezca aportes para el cambio social desde el interior de las propias
comunidades. Este paradigma introduce la ideología de forma explícita y la
autorreflexión crítica en los procesos del conocimiento. Su finalidad es la
transformación de la estructura de las relaciones sociales y dar respuesta a determinados problemas generados por éstas,
partiendo de la acción-reflexión de los integrantes de la comunidad (Alvarado,
2008).
Por
último, se debe señalar que la ciencia postmoderna, de existir dicha categoría,
se convierte en una ciencia que no intenta legitimarse con el discurso de la
búsqueda desinteresada de la verdad y de la emancipación progresiva de la
razón; una ciencia que comparte su autoridad y participa sin privilegios
epistémicos en el debate democrático sobre las consecuencias del desarrollo
científico y técnico, y en general en el debate sobre los problemas sociales;
una ciencia que reconoce su diversidad y sus carencias. Los métodos que verdaderamente
importan y se utilizan son limitados en sus aplicaciones e históricamente
revisables.
Tal como lo señala Bunge (2002), las controversias
científicas pueden resolverse de una manera racional y pueden plantearse con
honestidad a la luz de datos empíricos y argumentos lógicos: pertinencia,
inteligibilidad, congruencia interna, congruencia externa, tamaño y
profundidad, verdad, universalidad, fertilidad y originalidad. Es por ello que
se afirma que los problemas de la ciencia se resuelven desde la ciencia.
Referencias
Bibliográficas
Alvarado, L. (2008). Características
más relevantes del paradigma socio-crítico. Revista Universitaria de
Investigación, Año 9, No. 2, diciembre 2008. Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=41011837011
Bunge, M. (2002). Ser, saber, hacer. Editorial Paidos
Mexicana S.A.
García, O. (2004).
Enfoques epistemológicos que orientan la
investigación de 4to. Nivel. Visión Gerencial, año 8.
Padrón,
J. (2007). Tendencias Epistemológicas de la Investigación Científica en el
Siglo XXI Cinta de Moebio 28: 1-28




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