La economía del Perú se ha basado tradicionalmente en
la explotación, procesamiento y exportación de recursos naturales,
principalmente mineros, agrícolas y pesqueros. No obstante, en los
últimos años se observa una muy importante diversificación y un notable
crecimiento en servicios e industrias ligeras.
La mayoría de los peruanos vive de los servicios, de la explotación y
exportación de los recursos naturales o de la agricultura.
Las políticas
de industrialización realizados en los 50 y 60 y sobre todo los 70,
basados en la sustitución de importaciones, tuvieron un efecto poco
notable, en gran medida debido a la fuerte crisis económica de finales
de los 80 y la aplicación de una drástica política de apertura
neoliberal en los 90. Las fortalezas del Perú en el ámbito macroeconómico se expresan en las
cuentas fiscales en orden, la acumulación de mayores reservas
internacionales netas, la disminución de sus niveles de deuda externa, y un crecimiento basado en la atracción de inversión privada,
Perú, una de las economías de mayor dinamismo y crecimiento en América
Latina, tiene una previsión de crecimiento de 5,7% para el año 2014, según
las estimaciones del gobierno. Los analistas refieren a ‘un proceso de
moderación cíclica’ en la economía peruana que estuvo los últimos años
favorecida por los altos precios de los metales.
Los precios de los minerales más bajos han provocado una desaceleración
de la inversión minera, aunque una pausa en la inversión pública también
es culpable. La producción en las minas envejecidas del Perú cayó un 3.9% en julio,
con la producción de cobre que bajó en un 4.1% y la de oro en un 19%.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) califica a la economía del Perú
de "robusta" y sus indicadores sacan lustre respecto a otros países de
la región. Solo será superada por Paraguay que este año crece 11% y por debajo están Chile con 4,9% y Bolivia con 4,8%.



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