Sostenida
por las exportaciones de oro y arroz y una expansión de la construcción y otros
sectores, Guyana está logrando un crecimiento envidiable para la mayoría de los
países de América Latina y el Caribe. La expansión real de su PIB alcanzó un
4,8 % en el 2013, superando en más del doble el promedio de 2,2 por ciento del
Caribe, según las cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI) y ubicándose
en segundo lugar en la región, después de Panamá.
La
fortaleza económica de Guyana obedece a varios factores. Los principales, las
exportaciones de oro y arroz, disfrutaron de elevados precios internacionales
en los últimos años. “Los sectores mineros de Guyana, al igual que los de
México, Colombia y ahora Perú, se han beneficiado muchísimo de la ´fiebre del
oro´ provocada por la crisis económica global del 2008”, dijo Ken Roberts,
presidente y CEO de World City, una firma con sede en Miami que analiza el
comercio entre Estados Unidos, América Latina y el Caribe.
Además, parece
haber una inversión sostenida en áreas como la construcción. “Hay una actividad
vibrante en la economía guyanesa. Sólo mirando uno puede observar que hay mucha
construcción en el país. Diría que cada vez que voy prácticamente puedo ver al país
cambiando frente a mis ojos”, dijo en febrero el presidente del Banco de
Desarrollo del Caribe, William W. Smith, en la conferencia de prensa anual de
la entidad financiera.
El
país también consolidó una base fiscal sólida. Con gobiernos democráticos desde
1992, las últimas administraciones implantaron reformas económicas, como el
impuesto al valor agregado, y trataron de mantener controlada la deuda externa.
“Guyana es un buen ejemplo de un país que ha hecho lo correcto y que al mismo
tiempo se ha beneficiado de la buena fortuna. Avanzó mucho en términos de
situación fiscal”, dijo Smith. No obstante, según el FMI, el país todavía tiene
que trabajar en las finanzas públicas. Tendrá un déficit equivalente al 6,2 por
ciento de su PIB potencial, uno de los más elevados de la región.
Pero
Guyana tiene que resolver otros problemas. Uno de ellos es la inflación, que
escaló a un 5,3 por ciento estimado en el 2013 desde el 3,5 por ciento en el
2012. Debe también alentar la diversificación de la economía para seguir siendo
competitiva ya que en la actualidad depende demasiado en las exportaciones
mineras, agrícolas y pesqueras. La corrupción es otro de los desafíos. Guyana
se ubicó en el puesto 136 sobre 175 del índice de Transparencia
Internacional dado a conocer en diciembre.
El
gobierno siguió aplicando una política fiscal expansiva en 2013. Aunque el
presupuesto se recortó un 15% después de una serie de enmiendas del plan
original, el gasto público sigue siendo alto, ya que el gobierno se esfuerza
por mejorar las infraestructuras para acelerar el crecimiento. En cuanto a los
ingresos, la recaudación tributaria aumentó, a causa principalmente de la
robusta actividad económica y de los ingresos sustanciales procedentes de los
derechos aduaneros, los impuestos sobre el comercio y el impuesto sobre el
valor agregado (IVA).



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