Para
el año 2014, el gobierno argentino anunció un nuevo acuerdo de precios. El
acuerdo, negociado con empresarios y dueños de cadenas de supermercados durante
un mes, fija el precio de 194 productos de distintos tipos en diez cadenas de
supermercados y 65 empresas proveedoras.
Esta
política surge en un contexto de inflación creciente y caída de las
reservas del Banco Central. Se estima que en 2013, la inflación superó el 27%,
y se convirtió en uno de los problemas que más preocupó a los argentinos
durante el pasado año, debilitando además la imagen presidencial.
El
discurso del gobierno se encuentra fundamentalmente enfocado a culpar a los
“formadores de precios”, es decir, a todas las empresas que intervienen en la
cadena productiva que “buscan apropiarse de algo que no les toca”, aumentando
los precios a tal punto que éstos no reflejan los costos, sino ganancias desmedidas.
Según
el secretario de comercio, el aumento de los precios sería el resultado del
crecimiento económico, que a su vez fue permitido por la intervención estatal
de la última década. Esta economía, sin embargo, se encontraría concentrada en
pocas empresas que logran así constituirse como formadores de precios. Una concentración que el
Secretario considera “natural y propia del capitalismo”.
En
este sentido, el gobierno solo debe reforzar sus controles para mejorar los
mecanismos de redistribución de riqueza que no permitan que continúe dicha
concentración de capital. Mientras tanto, la oposición señala que el acuerdo de
precios no busca reducir la inflación sino moderar un aumento. “Para moderar la
inflación tenemos que hablar del enorme malgasto que produce el Gobierno”,
sostuvo el economista, “y cómo lo está financiando. Si no tocamos esos dos
temas, no vamos a resolver la inflación”.
Lousteau
no es el único que considera que la financiación del gasto público es un tema
fundamental para entender el problema inflacionario. El economista Roberto
Cachanosky sostiene que la necesidad de caja del gobierno de Cristina Fernández
de Kirchner lleva a emitir billetes descontroladamente para seguir redistribuyendo la riqueza.
En
la misma entrevista, el Secretario de Comercio Costa asegura que “la
lógica empresarial maximizadora de beneficios pone ciertos límites a la
justicia redistributiva. Estamos apuntando a limitar la capacidad de los
formadores de precios de apropiarse de lo que no les toca”.
Pero
Costa sostiene que, para que la decisión funcione correctamente, requiere de un
“conocimiento profundo” por parte de la ciudadanía de los precios de
referencia. “El consumidor también tendrá que moverse, informarse, conocer. La
gente va a tener que empezar a cuidar los precios junto al Gobierno”, declaró
en conferencia de prensa.
Por
este motivo, se puso en marcha el sitio Precios cuidados, el cual presenta los
productos afectados por el acuerdo de precios, los comercios adheridos a la
iniciativa y el valor. De esta forma, la ciudadanía puede saber cuándo una
cadena de supermercados está violando el acuerdo realizado con el gobierno.
Además de esto, el sitio ofrece además un formulario de contacto donde el
consumidor puede denunciar estas violaciones.
La
idea no es nueva: en mayo de 2013, la Presidenta ya había anunciado el comienzo
de la campaña "Mirar para cuidar", en la cual militantes controlaron
los precios de más de 500 productos que en ese momento se encontraban
congelados por resolución de la Secretaría de Comercio Interior. En ese
momento, Fernández había declarado que “no vamos a dejar esto [el acuerdo de
precios] a la buena voluntad de los empresarios o de la Secretaría de Comercio
(…) Vamos a utilizar la fuerza de los movimientos políticos y sociales para
desplegarlos en el territorio con la campaña ‘Mirar para Cuidar’".
El
gobierno espera que el acuerdo posea un efecto económico desde el punto de
vista del consumidor. Para Costa, cuando los consumidores conozcan los precios
del acuerdo, no validarán con su compra otros precios, y eventualmente este
comportamiento bajará los precios de forma general.
“La
canasta de referencia permite brindar señales a los consumidores para que
puedan tomar decisiones informados”, señala Costa. Asegura además que no es un
“congelamiento de precios” porque los mismos serán ajustados de acuerdo a las
estructuras de costos y sus cambios. Con esta revisión, el gobierno pretende
solamente evitar “que las empresas trasladen aumentos de costos
desproporcionados” a los precios.
Axel
Kaiser, Director Ejecutivo de Fundación para el Progreso de Chile, se muestra
escéptico frente a estos resultados. Opina que es una decisión que solo
empeorará la situación económica de Argentina. “Los
precios transmiten información sobre los recursos disponibles y su demanda.
Cuando suben, están enviando un indicador sobre la necesidad de incrementar la
producción de determinado bien o servicio. En el caso de Argentina, los precios
tuvieron tales alzas como resultado de la emisión masiva por parte del
gobierno. Congelar los precios por debajo de los niveles que determina el
mercado llevará únicamente a la escasez de los bienes, y obligará a la
población a recurrir al mercado negro.”



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