De acuerdo a la información suministrada por el Centro de Negocios Santander, gracias a la riqueza del suelo de Marruecos, la agricultura es el sector predominante. Este sector emplea a 39% de la población activa y contribuye a 14% del PIB. La cebada, el trigo, las frutas cítricas, uvas, verduras, aceitunas, la ganadería y el vino son los principales cultivos del país. El crecimiento económico depende excesivamente de este sector. Marruecos dispone de pocos recursos minerales, siendo los fosfatos su principal riqueza.
La industria contribuye a 29% del PIB y emplea a 20% de la población activa. Los principales sectores son el textil, los productos de cuero, el procesamiento de alimentos, el refinado de petróleo, el ensamblaje electrónico, las partes de automóviles, las minería de fosfato y el procesamiento, el aeroespacial, la construcción y la energía. En este sentido el país intenta disminuir su dependencia del sector agrícola.
El sector terciario contribuye con más de 57% del PIB y emplea a 41% de la población activa. Este sector depende exclusivamente del turismo, muy dinámico a pesar de la relentización causada por una serie de ataques terroristas en los años 2000. Además de otorgar las concesiones de muchos servicios públicos en las principales ciudades, el país ha liberalizado recientemente las normativas para la explotación de petróleo y gas, y los procedimientos de licitaciones son cada vez más transparentes.
Según la información suministrada por El Mundo, dos grandes transformaciones, aunque incompletas, se han desarrollado en ese país: (1) La progresiva integración de Marruecos en la economía internacional, mediante reformas en sus políticas comerciales, eliminando restricciones cuantitativas a las importaciones y reduciendo y racionalizando sus tarifas arancelarias; (2) Transformación que se refiere a la redefinición del papel económico del Estado; los continuos desequilibrios presupuestarios presionan la actuación pública, combinados con la revisión de las estrategias de desarrollo que han caracterizado a esta región a lo largo de tres décadas tras los sucesivos procesos de independencia, creando el espacio necesario para que el sector privado asuma el protagonismo del desarrollo económico. Es aquí donde las reformas estructurales y los programas de privatización adquieren un protagonismo relevante.
En Marruecos, los conflictos derivados por la ocupación del Sahara Occidental continúan siendo la principal preocupación en materia de política exterior. En el ámbito interno, la monarquía de Mohammed VI tiene entre sus principales retos la profundización de las libertades individuales y colectivas de los ciudadanos del país y la progresiva reabsorción de la pobreza impulsada por los recientes acontecimientos intitulados por algunos como la "primavera del Magreb".
El Sahara Occidental está incluido en la lista oficial de 16 territorios no autónomos reconocidos como tales por el Comité de Descolonización de la ONU.
Dicha región, descolonizada por España, ha sido severamente golpeada por distintos conflictos. El territorio está ocupado actualmente casi en su totalidad por Marruecos, y es rechazado, entre otros, por el grupo independentista Frente Polisario, que proclamó su independencia en 1976 creando el estado de la República Árabe Saharaui Democrática (Rasd), reconocido hasta el momento por 81 países.




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