"Líder: Se busca", este pareciera ser el clamor de muchos en los actuales momentos. Algún iluminado que nos diga como salir de este atolladero en el que históricamente nos hemos metido como país, como colectivo, como personas. Cuando se revisa la literatura que acompaña el constructo de liderazgo, resalta la manera novedosa y emergente con la que se trata; siendo este un concepto, como muchos otros, que ha saltado desde el ámbito político y social al empresarial, todavía se encuentra en proceso de construcción.
El pragmatismo nos obliga a pensar, una y otra vez en función de resultados y cumplimiento de objetivos, pero por otra parte nos abre las puertas al mundo emocional y espiritual del ser humano objetivando sobre las características personales de cada quien y buscando la manera más optima de desarrollarlas. De esta forma se habla de empatía, conciencia, justicia...y empresa, todo en una misma frase.
Lo cierto es que, como buenos seguidores, necesitamos de este altruista ser que tiene todo lo que nosotros quisiéramos ser, si nuestra humanidad nos lo permitiera, sin darnos cuenta que el primer líder de mi vida debo ser yo mismo. Yo, que conozco mis debilidades y fortalezas; yo, que conozco mis necesidades y sin querer, o queriendo, conozco como salirles al paso; yo, que en mi inmortal humanidad se que no puedo ser perfecto, pero cada día me esfuerzo en lograr algo mejor.
Mientras este ser especial de mi interior no salga a relucir, no vendrá nadie a mejorar mi vida, a calmarla y en medio de ese silencio a buscar la manera de rectificarla. Después vendrá la mejora del grupo, de la organización, de la sociedad y hasta del mundo, pero primero debo mejorar yo y eliminar de mi vida lo que me estorba, lo que me envicia, lo que no me deja creer que soy yo el problema, y no ellos.




0 comentarios:
Publicar un comentario