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miércoles, 3 de abril de 2019

Crónicas de una Venezuela silenciosa III


Las crisis depuran y te sitúan, son dos instantes que tratan de subsistir: un momento presente que se niega a irse y lucha con todas sus fuerzas por quedarse, y un instante que va llegando y lucha con la misma fuerza por ocupar su lugar. Si algo no ha funcionado hasta este momento en cualquier aspecto de tu vida, pon la pantalla en blanco, sin rescates, de nadie, de nada, deja que llegue lo nuevo, que se instale y que muestre lo que trae. No es fácil desprenderse de lo actual, después de todo es nuestro presente, es lo que somos, pero el precio de permanecer iguales es mucho más alto que el precio del cambio. 

Autenticidad es la clave para bien o para mal. Si somos malos, pues bueno asumamos que somos así, pero sin pretensiones de creer y hacer creer a otros que somos buenos. Se nota demasiado cuando no lo somos. Por lo que sea, con razón o sin ella, pero seamos quienes somos. Igual aplica si somos buenos, pero buenos desde el alma y no porque al malo le espere el "infierno". No, cada quién hace de su camisa un saco, con tal que lo haga con gusto. Aclaro que los epítetos ya vienen creados así por la sociedad. En realidad, ni buenos, ni malos solo nosotros mismos, sin explicaciones que por cierto nadie necesita.

No creo en religiones, sectas, divinidades de ningún tipo, somos parte de un Universo gigantesco, creados a semejanza de otros seres que nos miran, y claro que creo que hay gente que ha sido colocada aquí por ellos para que multipliquen su mensaje. No, yo no sé cuál es. Nuestro potencial es infinito, pero debemos hacer inventario de que tenemos: trabajo monótono, esposas infelices que parecen sirvientas sin sueldo, hijos malcriados, amigos hipócritas, vida repetitiva día a día. Hombres que tienen dos y tres amantes, escondiendo el odio oculto a las mujeres por más que digan amarlas. Mujeres que ven en los hombres dinero fácil, no importa si las respetan o no, y peor aún si se respetan a sí mismas, con tal de no esforzarse para vivir su sueño de belleza y paseo dominical.

¿Mucha crueldad? la culpa es del apagón. Dice el poeta que nunca es triste la verdad lo que no tiene es remedio. Algunos tenemos la duda permanente sobre qué hacemos aquí, cual es nuestro propósito, por cierto buena suerte para aquel que cree que se trata de la quincena únicamente, yo sí creo que hay algo más. Ni buena, ni mala, solo yo, cuestionando siempre, decantando lo que no sirve y solo con una meta: despertar mañana y persistir en el intento de hacerlo mejor.






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