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miércoles, 28 de noviembre de 2018

Una Historia Triste llamada Hiperinflación

Venezuela fue un país de precios estables durante buena parte del siglo veinte. Entre 1951 y 1978, los precios subieron en promedio 2,9% al año. Teníamos una de las inflaciones más bajas del mundo. Sin embargo, a partir de la devaluación del 18 de febrero de 1983, el llamado Viernes Negro, los precios comenzaron a subir a velocidades inusuales para la economía venezolana. La inflación promedio durante el periodo presidencial de Luis Herrera fue de 13%. 

En las elecciones de 1983 Jaime Lusinchi derrotó a Rafael Caldera. Lusinchi expandió el gasto público y mantuvo un control de cambio con un bolívar sobrevaluado, que estimuló las importaciones y consumió las reservas internacionales. Carlos Andrés Pérez llegó al poder por segunda vez en 1989. El país no tenía prácticamente reservas internacionales. 

Pérez implementó un conjunto de medidas fiscales, cambiarias, comerciales y financieras, con el fin de disminuir el déficit fiscal y eliminar los controles de cambio y de precios. En menos de dos semanas, el gobierno de Pérez tuvo que enfrentar el estallido social que luego fue conocido con el nombre de El Caracazo. Las medidas de Pérez se implementaron a lo largo de 1989. Durante ese año, la inflación llegó a 81%. En 1990, la tasa bajó a 37%, mientras que en 1991 fue de 31%. 

El gobierno de Carlos Andrés Pérez enfrentó dos intentonas de derrocamiento en 1992. Una de ellas liderada por el entonces teniente coronel Hugo Chávez Frías. Ese año, la tasa de inflación fue de 32% y, de acuerdo con cifras oficiales del Banco Central de Venezuela, la economía estaba creciendo. Aunque sobrevivió políticamente a un estallido social y dos levantamientos militares, Pérez fue destituido en 1993 por el Congreso Nacional, tras una solicitud de antejuicio de mérito hecha por el Fiscal General, Ramón Escovar Salom. 

Para ese entonces, lo peor de la crisis económica ya había pasado. Y muchos consideraban que el programa de ajustes estaba dando resultados. Sin embargo, el país se enfrentaba a una crisis política. En 1993, la inflación fue de 46%. Las medidas económicas pasaron a un segundo plano. El asunto es que la economía no sabe esperar. Rafael Caldera ganó las elecciones presidenciales el 5 de diciembre de 1993 con el 30,46% de los votos. Y de nuevo las cifras. 

Durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, el promedio de la inflación anual en el país fue de 48%. Sin embargo, fue durante el gobierno de Rafael Caldera cuando la inflación alcanzó su máximo histórico 103% en 1996. Nunca antes en Venezuela se había registrado una inflación anual de tres dígitos. Aún se estaba muy lejos de hablar de hiperinflación. Sin embargo, estos niveles de inflación crónica prepararon el terreno político para que en 1998 llegara al poder el candidato Hugo Chávez Frías, tras una campaña cuyo discurso, entre sus ejes principales, tenía una crítica a los procesos inflacionarios durante las décadas anteriores.

Una vez en el gobierno, Hugo Chávez empezó a implementar una serie de políticas que sentaron las bases del fenómeno hiperinflacionario: el control de cambio en 2003, los controles de precios, el aumento del gasto público, la estatización de empresas y el inicio de las expropiaciones son apenas algunas de las medidas que generaron el caldo de cultivo hiperinflacionario. La clave para entender la hiperinflación en Venezuela es la pérdida de autonomía del Banco Central. 

Muchos países tienen regulaciones muy duras para impedir que el Banco Central emita dinero para financiar el déficit fiscal. Un país se encuentra en déficit fiscal cuando sus gastos superan a sus ingresos. Los países aprendieron que deben poner obstáculos institucionales que eviten que los gobiernos sucumban a la tentación de financiar el gasto público a través de la banca central. Por eso se habla de la necesidad de que los Bancos Centrales sean autónomos. 

En 2003, durante una transmisión de Aló Presidente, Hugo Chávez pidió al Banco Central de Venezuela “un millardito”. En la alocución aseguró que si el Banco Central se negaba, Chávez recurriría a una acción judicial con el Tribunal Supremo de Justicia. El Banco Central creó un concepto que le permitió satisfacer la demanda de Chávez: las reservas excedentarias. Y así procedió a entregarle al ejecutivo parte de las reservas internacionales. Cuando los gobiernos gastan más dinero del que ingresa, se encuentran en déficit fiscal. Y un déficit fiscal debe ser financiado. 

Cuando un país se encuentra en esa situación, lo más común es que intenten resolverla aumentando los impuestos, cobrando impuestos nuevos o contrayendo deuda. Pero los gobiernos tienen otra forma de financiarse que no está disponible para las familias. Crean dinero como por arte de magia. Es lo que algunos llaman “encender la maquinita de imprimir dinero”. Una manera de decir que el gobierno, utilizando el Banco Central, empieza a inyectar dinero en la economía para pagar sus gastos. 

Los economistas consideran que un déficit fiscal muy grande, que no puede ser financiado convencionalmente, es peligroso para una economía. En 2007, Venezuela tenía un déficit fiscal cercano al 3% de su Producto Interno Bruto. En 2014, ese déficit había crecido a 23% del Producto Interno Bruto, casi un cuarto del tamaño de la economía. El más alto de la región. En el mismo periodo Venezuela triplicó su deuda financiera y, efectivamente, agotó las vías convencionales para cubrir su déficit fiscal. 

Desde entonces, el Banco Central de Venezuela ha aumentado de forma considerable el financiamiento del gasto público, principalmente a través de préstamos a PDVSA. Ésa ha sido la principal forma de inyectarle dinero a la economía. El principal inconveniente que le genera a una economía la inyección de dinero creado para financiar el déficit es que se pone una mayor cantidad de dinero en la calle a perseguir la misma cantidad de bienes. 

El resultado de esto es inevitable: al crearse una disposición a pagar artificial mayor por los bienes, los precios suben. Es decir: se produce más inflación. En el año 2010, la economía venezolana conducida por Hugo Chávez Frías registraba la mayor inflación del mundo: 28%. Desde entonces, cada año, Venezuela ha estado entre las 10 economías con mayor inflación del mundo. En 2012, la expansión del gasto público y el aumento de las importaciones aminoraron artificialmente la escasez que habían generado las políticas públicas. Eran síntomas de lo que venía. 

Los controles siempre generan menos producción y más desabastecimiento. Si a eso se le suma la inyección de dinero creado por un Banco Central dispuesto a seguir financiando el déficit fiscal, sólo se obtiene un resultado: más y más inflación. Aparte de la cantidad de dinero que circula en una economía, los precios también se ven afectados por la velocidad con la cual circula ese dinero y por la cantidad de bienes y servicios que se produzcan y estén disponibles para la compra. 

La velocidad de circulación del dinero está relacionada directamente con la confianza. Si la gente espera que los precios sigan aumentando, querrán gastar el dinero lo más rápido posible para poder comprar la mayor cantidad de bienes antes de que el dinero pierda valor. El aumento de la velocidad de circulación del dinero se traduce en que cada bolívar es utilizado más veces en un determinado período de tiempo. 

Luego de la muerte de Chávez en 2013, Nicolás Maduro llegó al poder. Cuatro años después, el financiamiento del déficit con dinero creado por el Banco Central no ha hecho otra cosa sino crecer. Desde 2013 hasta agosto de 2018, el financiamiento del Banco Central a las empresas estatales ha aumentado más de ochenta millones por ciento. En noviembre de 2017, Venezuela alcanzó oficialmente al fenómeno hiperinflacionario.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Tecnología y Organizaciones


La estructura y procesos de una organización deben ser apropiados a su contexto (características de la cultura de la organización, entorno, tecnología, tamaño o tareas), si quiere sobrevivir o ser eficaz. Cada época produce una forma de organización adecuada a su tiempo. como se acoto debido a la necesidad de ser eficaces para realizar tareas específicas, pero también por su capacidad para reforzar el control. 

Por lo tanto, es necesario evaluar las tecnologías en términos de su productividad; en tal sentido ya no se ve el cambio tecnológico como sinónimo de progreso, sino como el factor que ha llevado a que en estos últimos años se perciban olas de desarrollo humano y organizacional que distan de semejarse a las nacidas en el pasado.

Se impone entonces, la necesidad de flexibilizar las formas y los métodos de organizarse, esto es, propiciar la innovación en un entorno que exige una gran velocidad de respuesta, así como una mayor capacidad de renovar rápidamente productos, procesos, habilidades y competencias, lo que implica aprender de manera expedita. A pesar de que la estabilidad y la formalización se necesitan para la eficiencia en el corto plazo, la flexibilidad y la espontaneidad son necesarias para hacer frente al ambiente turbulento que se vive actualmente.

Se trata de organizaciones que colaboran entre ellas a fin de comprender y gestionar el mundo y el entorno que los envuelve. Así, la nueva empresa debe ser una comunidad que persiga el desarrollo integral de las personas, una comunidad que favorezca la innovación y la creatividad, una organización que entienda conceptos como el análisis, la autoridad, la obediencia o el liderazgo de forma más flexible. Se basarán no solo en el conocimiento y la flexibilidad, sino también en la denominada cultura de la innovación, en el binomio tecnología-trabajo, transparencia y participación, rapidez, permeabilidad, espontaneidad, calidad y la presencia de nuevas estructuras organizacionales.

De esta forma, se dedicarán en primera instancia a definir la causa última de sus problemas de negocios desde la perspectiva de los procesos, para luego seleccionar la combinación apropiada de estructuras organizacionales disponibles a nivel estratégico, organizacional y táctico, sin buscar crear una estructura de talla única. Si resulta cierta la premisa de que “cada época produce una forma de organización adecuada a su tiempo”, no resulta extraña la preocupación manifestada por la Unesco en “Hacia las sociedades del conocimiento” (2005), cuando establece que es innegable la brecha no solo tecnológica, sino también cognitiva que separa a los países desarrollados de los países emergentes.  

Por otra parte, quizás por tratarse de casos puntuales, solo se considera la relación mercado-gerencia, pero en economías sujetas a control gubernamental, se debe agregar un tercer actor a ese binomio, de cuya actuación depende en buena medida las decisiones gerenciales. Por último, queda aún más clara la separación entre la administración privada y la pública. 

Aun cuando la gerencia privada se acerca cada vez más a valores que tradicionalmente deben pertenecer a la gerencia pública como el carácter humanista, la colaboración, trasparecía y participación, así como el interés por el bienestar del ser humano; al mismo tiempo se aleja cada vez más puesto que la Administración pública es por definición normativa y de estructura rígida, más que nada por la asignación de funciones y las responsabilidades que se deben asumir en el cumplimiento de las mismas.

El entorno es por tanto, el factor crítico que determina qué organizaciones tienen éxito y cuáles fracasan, que deben combinar la mano invisible del mercado (Adam Smith), con la mano visible de la gerencia (Chandler) lo cual le permite a las empresas de esta era aprender a vivir, manejar la complejidad y transformar cualquier paradoja en una verdadera ventaja competitiva.

Referencia Bibliográfica



Unesco (2005). Hacia las sociedades del conocimiento. Disponible: http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001419/141908s.pdf



El Mercader de Venecia


Análisis sobre “El Mercader de Venecia”

En la obra teatral El Mercader de Venecia, escrita por Shakespeare entre 1594 y 1598, existe una extraordinaria relación jurídico literaria; en primera instancia, por los personajes principales y secundarios, (Shylock, Antonio, Basanio, Porcia); en segunda instancia, por el medio ambiente en que se desarrolla esta obra jurídico teatral (Venecia ciudad portuaria de mercaderes y en el Tribunal de Venecia); y en tercera instancia, por el nivel socioeconómico de los personajes, es decir, porque varios de estos personajes gozan de reconocimiento social y prestigio económico.
     Frente a los personajes principales, sobre los cuales gira este drama teatral, es de resaltar las características de todos para hacer una correlación jurídica. Antonio es un mercader rico, generoso, exitoso y cuyos negocios mercantiles los realiza en otras tierras, utilizando sus navíos, lo que le produce grandes ganancias económicas; pero la fortuna y la riqueza no son suficientes para él, y se encuentra sumergido en una inmensa tristeza, lo cual lo lleva a encontrar simpatía y cariño por su amigo Basanio.
     Basanio es un hombre joven, impetuoso, de buena vida e impulsivo; pero que ha malgastado su fortuna, es decir, es todo un caballero pero carente de bienes y está enamorado de una bella y rica heredera llamada Porcia, quien vivía en un lugar algo distante de Venecia llamado Belmonte. Para conquistarla, Basanio debía rivalizar con los otros pretendientes para merecer su amor y participar en el juego de las tres cajas de oro, plata y plomo, y de esta manera dar con el secreto para obtener su mano, y de paso, su fortuna. Por esta razón, es que en este cortejo Basanio debe demostrar que es un hombre pudiente, que tiene hacienda y riqueza.
     Para salir victorioso en este plan, es que acude a su amigo Antonio para que le preste dinero, pero como Antonio tiene toda su riqueza en el mar autoriza a Basanio para que empeñe su crédito, hasta donde alcance, aventurando toda su fortuna en pro de su amistad y acuden a solicitar un préstamo al viejo judío usurero llamado Shylock, quien le presta a Basanio 3.000 ducados, y el fiador iba a ser Antonio. Ahora bien, Shylock aparte de ser viejo, judío y usurero odiaba a Antonio.
     Para sellar ese préstamo, Shylock le dice a Antonio que firmen un contrato donde se comprometa a que si para el día acordado no había pagado, debía entregar una “libra justa de vuestra carne”, cortada por Shylock, del sitio del cuerpo de Antonio que mejor le pareciere. Este contrato celebrado entre el cristiano Antonio y el judío Shylock saca a relucir un proceso, una venganza privada, una vindicta pública y la aplicación de un derecho canónico.
     Otro de los personajes principales e igualmente importante es Porcia, la rica y bella heredera de una fortuna que estaba sujeta a la voluntad de su difunto padre quien había establecido el juego de los tres cofres de oro, plata y plomo, al que se debían someter los pretendientes que quisieran merecer el amor de su adorada hija. Ahora bien, Porcia no es solo una bella y rica heredera sino también es el personaje que encarna al joven abogado, Doctor de Padua, llamado Baltasar, recomendado por el Doctor Belario
     Otra de las aristas que hay que tener en cuenta es el medio ambiente en que se desarrolla esta obra jurídica teatral, es decir, la ciudad y el Tribunal de Venecia. Venecia es una ciudad portuaria, fundada hacia mediados del Siglo V, d.C., levantada sobre pequeñas islas de la mar Adriático, rodeada de lagunas. A partir del siglo xv, Venecia se convierte en una potencia que surgía de su pasado Bizantino, es una ciudad pujante, comercial, políticamente importante que reunía una fusión original que la llevó, en los siglos XV y XVI, al apogeo de su poder.
    Otro aspecto que hay que tener en cuenta es el nivel socio-económico de los personajes, es decir, el reconocimiento social o el prestigio económico de sus personajes. Cuando se analiza ese reconocimiento social que tenían Antonio y Shylock se observa que dicho reconocimiento es antagónico, es decir, mientras Antonio goza de buena reputación, fama y fortuna, por el hecho de ser cristiano y por el hecho de ser un exitoso mercader; Shylock, a pesar de ser un hombre adinerado, goza de repudio, de desprecio, de desdén social por el hecho de ser judío y por haber logrado su capital o dinero a costa de usura o préstamo a interés.
     Ahora bien, ante los hechos únicamente caben dos soluciones: o permitir que cada uno persiga su defensa y busque aplicar lo que entienda ser su justicia, personal y directamente; o atribuir al Estado la facultad de dirimir tales controversias. El judío pide justicia porque se ha presentado un “hecho”, y el hecho es que su deudor ha incumplido el negocio jurídico que celebraron, y por lo tanto, él en su calidad de acreedor tiene derecho a que se haga justicia. Es de resaltar que cuando se pide justicia es porque se está actuando bajo el precepto de lo que se pide o de lo que se solicita, es lo que se considera justo.
     Todo esto lo manifiesta Shylock cuando van por una calle de Venecia, camino al Tribunal, con Salanio, Antonio y un carcelero; y ante estas afirmaciones del judío, Salanio dice que no cree que el Dux consienta que se cumpla ese contrato; a lo que Antonio le manifiesta que el Dux tiene que cumplir la Ley, porque el crédito de la República perdería mucho si no se respetasen los derechos del extranjero.
     Toda la riqueza, prosperidad y esplendor de esta ciudad depende de su comercio con los extranjeros. Es decir, el judío acreedor sabía que aunque lo que pedía era “injusto”, su pedimento estaba ajustado a la ley; y al estar ajustado a la ley, su pedimento se volvía “justo”. Por otra parte, la venganza e igualmente la venganza privada esta comúnmente ligada a las pasiones, ímpetus, exaltaciones, impulsos, arrebatos o furias, es decir, actitudes o comportamientos que son la respuesta al daño o al dolor causado e infringido, y que tiene aplicación desde tiempos inmemorables.
     Venganza, pero venganza privada es lo que quiere Shylock, y así lo deja entrever cuando el Dux lo cuestiona para que responda sobre lo que si realmente quiere es hacer alarde de piedad luego de que la sentencia se pronuncie. Aquí se introduce la vindicta y la manumisión que era el modo y el nombre que se le daba en Roma al proceso de pasar de esclavo a libre, y para pasar de esclavo a libre había dos formas manumisión: modos solemnes y modos no solemnes.
     Dentro de los modos solemnes se encuentra la vindicta, el censo y el testamento; y dentro de los modos no solemnes se encuentra, principalmente, la manumisión por cartas, entre amigos y por un mensajero. Teniendo en cuenta lo anterior, lo valido es afirmar que venganza no es sinónimo de vindicta y, que vindicta es conceptualmente muy diferente a venganza.
     Esta conclusión no solo es idiomática o lingüística, sino es conceptual, ya que Shylock inicialmente cuando ve que puede hacer efectiva la cláusula del contrato por el no pago de su acreencia, pidiendo y exigiendo justicia al Dux para satisfacer su venganza privada, convierte esta venganza privada en una vindicta pública, toda vez que día y noche pide justicia al Dux, amenazando, sino se le hace justicia, con invocar las libertades del Estado.
     Esta vindicta pública es la que se desarrolla y lleva a cabo en el Tribunal de Venecia, en primera instancia, cuando Shylock pide que se cumplan las condiciones del contrato. Cuando Porcia, disfrazada del Joven Dr. Baltasar, y después de que se ha anunciado la sentencia en contra del Cristiano Mercader Antonio, le dice al judío Shylock que el contrato le otorga una libra de su carne, pero ni una gota de su sangre y que tome la carne, que es lo que te pertenece, pero si derrama una gota de su sangre, sus bienes serán confiscados conforme a la ley de Venecia, se cumple el precepto de que justicia pides, justicia tendrás.
     Ante esta dicotomía a la que se ve enfrentado Shylock si le da cabal cumplimiento a la sentencia, es decir, de tomar una libra de carne sin derramar una gota de sangre, decide que acepta la oferta de que le paguen el triple de los ducados debidos y de que se ponga en “libertad al cristiano”. En ese instante, Porcia, disfrazada del Joven Dr. Baltasar, manifiesta que tendrá el hebreo completa justicia y se cumplirá el contrato, ante lo cual Shylock manifiesta que ya no quiere nada, “que se quede con todo” y que por lo tanto se va.
     En ese momento Porcia manifiesta que aun así se deben cumplir las leyes. Si algún extraño atenta por medios directos o indirectos contra la vida de un veneciano, éste tiene derecho a la mitad de los bienes del reo, y el Estado a la otra mitad. Así el Dux debe decidir sobre su vida porque Shylock, directa o indirectamente, ha atentado contra la existencia de Antonio. Shylock pide perdón al Dux y este le perdona la vida al judío aun antes de que este se lo pida; y Antonio manifiesta que si el Dux y el Tribunal le dispensan del pago de la mitad de su fortuna al erario, él le perdona la otra media, con dos condiciones: la primera, que abjure de sus errores y se haga cristiano; y la segunda, que por escritura firmada en esta misma audiencia, destituya herederos de todo a su hija y a su yerno Lorenzo.
     En esta vindicta pública, Shylock no solamente perdió su dinero sino que también estuvo a punto de perder la vida, pero esta pena le fue indultada y perdonada no solo por las condiciones impuestas por el mismo Dux, sino también por las condiciones impuestas por el mercader Antonio, como la de abjurar de sus errores y la de volverse cristiano, es decir, en esta decisión, el Dux prácticamente aplica las reglas y las máximas del derecho canónico, la verdad, la búsqueda de la verdad, la concepción del proceso como un intento de aprehenderla y de reproducirla para, sobre tal refacción artificial, elaborar una decisión final resolutoria.
     El Mercader de Venecia plantea uno de los grandes interrogantes frente a la definición de justicia, porque si se aplicamos la máxima de “Dar a cada cual lo que se merece”; se podría estar cometiendo una injusticia, o como lo dijo Voltaire “Una justicia llevada demasiado lejos puede convertirse en injusticia”. La justicia quizá debería respaldar al prestamista, y si no lo hace es porque está desprovisto de compasión, con justicia pero sin moral. Las personas deben ser benéficas, la ley no, la ley debe ser justa, y en la escena del juicio se observa que no lo es: independientemente del contenido legal, que no es real, en un tribunal real a Antonio no lo habrían matado, y su muerte es tan contraria a la razón y a la naturaleza, que hay que hacer algo aunque sea un truco para salvarlo.
     A Shylock lo ciega la venganza, se centra cada vez más en ella, y esto lo pierde, no el apego al cumplimiento de contratos y compromisos. Es un prestamista que no busca recuperar el dinero sino la garantía. Esto hace que en realidad deje de ser un banquero que procura cobrar su dinero con un interés, y se convierta en un usurero, porque busca apropiarse de un beneficio exagerado (la vida de otro) y además económico, porque suprime a un competidor.
     La idea de Shakespeare al escribir El Marcader de Venecia es poner en evidencia la antigua máxima jurídica según la cual, un derecho innegable se transforma en exasperante injusticia cuando llevado a sus límites extremos invade la esfera de otros derechos. El tribunal procedió correctamente no amparando al prestamista, pero se extralimitó y faltó a toda justicia, condenándolo a renegar de su religión y convertirse al cristianismo. En el derecho moderno, en materia de contratos, existen leyes que protegen contra la implantación de intereses desproporcionados y del abuso de usureros que se quieran hacer de la propiedad ajena mediante prácticas fraudulentas.

Referencias Bibliográficas
Castañeda, C. (2013). El Mercader de Venecia. Análisis jurídico-literario.
Reyes, Y. (1994). Acerca de la justicia en El Mercader de Venecia
Shakespeare, W. (1598). El Mercader de Venecia.



viernes, 9 de noviembre de 2018

Sesgos cognitivos en la hiperinflación (I)

Vamos a revisar la hiperinflación desde otra perspectiva: la neuroeconomía. Para ello debemos comprender los efectos de los sesgos cognitivos en el consumo y la toma de decisiones. Son 80 sesgos reconocidos por las teorías cognitivas-conductuales. Entre ellos se encuentran los siguientes:

Efecto Bandwagon / Efecto de arrastre: Lo que la gran mayoría de la gente hace o piensa influye en nuestra toma de decisiones. Por economizar pensamientos y deseo de pertenencia de grupo, tendemos a actuar impulsados por el colectivo y no por nuestra decisión reflexionada. Perfectamente aplicado a la situación venezolana. Literalmente el término Bandwagon hace referencia a un carro que lleva a una banda en un desfile, circo u otro espectáculo. La frase "salta en el bandwagon" fue usada por primera vez en la política Americana, 1848,  donde se usó un bandwagon en la campaña política de Zachary Tailor para llamar la atención al usar la música como recurso. 

La campaña fue un éxito y otros políticos se esforzaron en subir en el brandwagon, para asociarse con el éxito. De ahí también lo de "subirse al carro". Este comportamiento tiene una vida limitada, normalmente alcanza hasta que las personas se percatan de la disonancia  con su propio estilo de vida o porque  no se cumplen sus expectativas. Mi ejemplo personal de este sesgo ocurrió en la estampida de compra de Corn Flakes, nunca en mi vida me gustaron hasta cuando vi la cola de gente queriendo comprar una caja.

Efecto de Encuadre / Framing effect:  Al tomar una decisión, esta dependerá de como nos hayan presentado la información. En concreto, deduciremos conclusiones diferentes si se nos presenta la opción como una pérdida o como una ganancia. Nuestra mente no percibe simplemente las cosas, sino que las construye de manera activa. Así, el significado de hechos u objetos no es algo fijo y objetivo, sino que depende del contexto. No importa cuanto han beneficiado a la población la asignación de bonos, si la noticia es que no hay gas, no hay agua, no hay comida. La noticia no es la inversión social, sino la falta de inversión en producción y servicios.

Sesgo de confirmación / Sesgo de congruencia: Si la información que recibimos es acorde con nuestros supuestos o creencias, la tomaremos por válida sin importar si es información verdadera o no. Si el mismo gobierno asegura que la inflación es el resultado de la información que proviene de páginas web, es lógico que revisemos diariamente esa misma página para ver que sucederá con el referente cambiario. De acuerdo a Cuevas (2018), cuando las sociedades pasan por un proceso de hiperinflación suelen documentarse acerca de otros países que hayan pasado por tal situación, indagando los detalles sobre la duración e intensidad del proceso hiperinflacionario y de esta manera confirmar su propia percepción de lo que acontece.

Efecto anclaje / Efecto Foco:  Es la tendencia a darle excesiva importancia o “anclarnos” en una parte o rasgo de la información recibida cuando tomamos una decisión. Suele ser el primer dato que recibimos de esa nueva información, y lo tenemos en cuenta a la hora de tomar una decisión sobre ese tema. El efecto encuadre, junto con el efecto anclaje son  ejemplos de que las opiniones de las personas pueden ser manipuladas y de que éstas, es decir, las personas, no son tan racionales ni tan libres como se creen cuando tienen que tomar decisiones. Inclusivese ha comprobado que las personas, en ocasiones, son capaces de recordar cosas que ni siquiera existían si la pregunta presupone su existencia, un fenómeno conocido como falsas memorias.

Efecto señuelo / Decoy effect Ante tres opciones que son superiores o inferiores entre sí de forma asimétrica, tendemos a elegir siempre la opción dominante. Esta técnica se utiliza para conseguir que un producto parezca más ventajoso que otro, y la variable con la que se suele jugar son los precios. Cuando los consumidores están en duda entre dos artículos, el proponer un tercer producto con características inferiores la primera opción, pero superior en algún aspecto a la segunda, hará que el primer artículo se convierta en la elección. 


jueves, 8 de noviembre de 2018

Enfermedad del alma

¿Cómo sobrevivir a la crisis? ¿cómo sobrellevar el sentimiento de tristeza y de soledad que da la ausencia de la familia, de los amigos, de los afectos, de los sueños? Nos estamos quedando empobrecidos no por falta de riqueza, sino por falta de esfuerzo para hacer algo provechoso con lo que tenemos. Me preguntas ¿qué pasa en Venezuela? Aquí lo que hay es desesperanza

En las calles, en las aulas, en nuestros sitios de trabajo, nos sembraron desesperanza en el alma y ahora no sabemos como emocionarnos, como soñar, como avanzar. No es la diáspora solamente; los que nos quedamos, nos quedamos mas tristes aun; ¿qué podemos hacer para continuar? pues se debe encontrar la salida aunque se nos vaya toda nuestra energía en ello.

La desesperanza, una "enfermedad del alma"  que surge de la decepción, de nosotros mismos y del colectivo, nos lleva a pensar que no pudimos, que no hay futuro en nuestro país, es una estrategia de guerra; este desaliento fue sembrado en Venezuela, pero es posible combatirlo con las mismas armas. Para todo sentimiento negativo, debemos encontrar uno positivo que lo sustituya; para toda palabra cruel, una bondadosa que le haga frente; para todo despota, el recuerdo de que no duran para siempre; para todo corrupto, debemos mostrar la luz de la honestidad; para toda desesperanza, la siembra de nuevos sueños.

La esperanza es la vida misma defendiéndose, no te vuelvas a rodear de lo que te hace daño, de los que te hacen sentir mal, ellos no van a cambiar, tu si puedes cambiar lo que ellos representan en tu vida. Rescata tu poder de donde lo mantienen cautivo, tu puedes decir no, que se escuche tu voz, no imperativa solo decidida a vencer a la indiferencia y la apatía que han sustituido nuestra sempiterna alegría.

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