Los cambios del entorno en ámbitos como el político y económico
a consecuencia de la globalización, las nuevas formas de organización, las
nuevas tecnologías, los nuevos hábitos y formas de vida, caracterizan la
sociedad contemporánea. Fenómenos sociales como la apertura sin precedentes en
el comercio, las finanzas, la comunicación y la consiguiente pérdida de fronteras
físicas, conforman una realidad globalizada.
De acuerdo a
Faramiñan (2000), el mundo globalizado, donde se han
multiplicado las interrelaciones, y se han producido cambios profundos a nivel
geopolítico, geoeconómico, y tecnológico, con mucha rapidez, evidencia que
existe la necesidad de que el Estado y la Sociedad, lleven a cabo funciones que
no formaban parte de ninguno de sus roles previos en la historia.
La organización social ha debido adaptarse
a las condiciones del entorno, lo cual ha traído como consecuencia que se
adopten como propias características que corresponden a distintas latitudes,
incluyendo costumbres, creencias y hábitos culturales. En la misma medida en la
que la sociedad cambia, deben cambiar las normas que les son inherentes para su
organización y funcionamiento.
Es de resaltar que estos cambios afectan
en primera instancia los intereses económicos y políticos de los países al
variar las formas de producción y las políticas implementadas para compararse y
enfrentar el comercio internacional. Por estas razones el campo jurídico debe
estar en constante revisión de la normativa interna e internacional sobre todo
a nivel de la firma de tratados que deban ser adoptados por el país de manera
obligatoria.
Inclusive, en este escenario que en
ocasiones parece caótico y anárquico, se ha renovado el interés por el
conflicto social toda vez que pone de manifiesto nuevas formas del antagonismo.
Ante ello, las organizaciones se están transformando de manera constante, lo
cual implica adaptaciones legales a las cuales deben someterse.
El proceso de globalización del mundo
contemporáneo ha dado lugar a una creciente interdependencia, interconexión e
interrelación de los Estados y los pueblos; sin embargo, algunos autores dan
cuenta de la aparente contradicción, en la uniformidad y homogenización de un
proceso altamente complejo y multidimensional. (Castells, 2000).
El clima terrestre está cambiando de muchas maneras
que afectan las condiciones del tiempo, los océanos, la nieve, el hielo, los
ecosistemas y la sociedad. Las causas naturales exclusivamente no pueden
explicar muchos de estos cambios. Las actividades humanas contribuyen al cambio
climático, primordialmente al descargar a la atmósfera cada año miles de
millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) y otros gases que atrapan el
calor, conocidos como los gases de efecto invernadero.
Los gases de efecto invernadero provienen
de una variedad de actividades humanas que incluyen la quema de combustibles
fósiles para la calefacción y la energía, la tala de los bosques, la
fertilización de los cultivos, el almacenamiento de desechos en vertederos, la
ganadería, y la elaboración de algunos tipos de productos industriales. Las
actividades como la agricultura o la construcción de carreteras, las emisiones
al aire de pequeñas partículas conocidas como los aerosoles, también pueden
conducir a la reflexión o absorción de la energía del sol.
El clima continuará cambiando, pero el
alcance dependerá de la manera en que se reduzcan estas emisiones, y por ende los
impactos en la salud del ser humano, el medio ambiente y la economía. En este
sentido, las organizaciones ambientales tienen como finalidad proteger el medio
ambiente de la acción humana a través de la implementación de proyectos
económicos sustentables.
En Venezuela se encuentra
creado a través del Decreto Nº 1.701 de fecha 07 de abril de 2016, el
Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo y Aguas con el fin principal
de introducir la conciencia ambiental en el modelo alternativo de desarrollo. Uno de los órganos adscritos a este Ministerio es la Fundación de
Educación Ambiental cuya misión es construir una cultura de respeto,
valoración y defensa de nuestro Patrimonio Natural Común, y la visión de fomentar
la acción y el pensamiento ecosocialista, mediante tres estrategias: (1) la
formación mediante cursos, talleres y herramientas educativas innovadoras; (2)
la edición y publicación de libros y documentos impresos, y (3) la creación de
espacios para la praxis del ecosocialismo y el ejercicio de la
corresponsabilidad ambiental”.
Además de las organizaciones
gubernamentales, existen en Venezuela una cantidad importante de Organizaciones
No Gubernamentales (ONG) ambientales en áreas temáticas tan diversas como
gestión de residuos sólidos, biodiversidad, áreas protegidas, agua, agroecología,
educación ambiental, organización y participación comunitaria, desarrollo
sustentable, activismo, ecoeficiencia, y salud. Algunas de ellas forman parte
de la Red de Organizaciones Ambientales No Gubernamentales de Venezuela (Red
ARA), una asociación creada en 1991, y cuya reactivación empezó en 2009 luego
de 7 años de poca actividad.
La Misión de la Red ARA, según su página WEB, es Integrar y fortalecer
las organizaciones ambientales para el logro de un ambiente sano, seguro y
ecológicamente equilibrado, la conservación de la biodiversidad y el bienestar
humano a través del trabajo en equipo, la comunicación, la creación de
capacidades y fomentar la generación de conocimientos.
En
Venezuela para el desarrollo sustentable se encuentran vigentes las siguientes
leyes: (1) Ley Orgánica del Ambiente que tiene por objeto establecer
las disposiciones y desarrollar los principios rectores para la gestión del
ambiente en el marco del desarrollo sustentable como derecho y deber
fundamental del Estado y de la sociedad, y (2) Ley Penal del Ambiente que tiene
por objeto tipificar como delitos los hechos atentatorios contra los recursos
naturales y el ambiente e imponer las sanciones penales.
A nivel internacional se debe destacar el
sistema de normas ISO 14000, normas referentes a la gestión
ambiental de las organizaciones con el objetivo básico de promover la
estandarización de formas de producir y prestar servicios que protejan al medio
ambiente, minimizando los efectos dañinos que pueden causar las actividades
organizacionales. Por otra parte la ISO 26000 ofrece una guía en Responsabilidad
Social, diseñada para ser utilizada por organizaciones de todo tipo, tanto en
los sectores público como privado, en los países desarrollados y en desarrollo,
así como en las economías en transición.
Para las organizaciones la sostenibilidad
de los negocios significa no sólo el suministro de productos y servicios que
satisfagan al cliente, haciéndolo sin poner en peligro el medio ambiente, sino
también operar de una manera socialmente responsable. La presión para hacerlo proviene de los clientes,
consumidores, gobiernos, asociaciones y el público en general. Al mismo tiempo,
las organizaciones con visión de futuro reconocen que el éxito duradero debe
basarse en prácticas de negocio creíbles y en la prevención de actividades,
tales como la contabilidad fraudulenta y la explotación laboral.
En esencia, la Responsabilidad Social Empresarial
(RSE), más que un nuevo estilo de gestión empresarial, es una nueva concepción
de empresa y una nueva forma de entender y conducir el proceso de producir. Hablar
de responsabilidad social empresarial sin hablar de desarrollo sustentable no
tiene ningún sentido. El concepto de sustentabilidad combina la preocupación
principal por el cuidado del medio ambiente, en cuanto a las condiciones de
producción, con un manejo efectivo de la empresa en relación al logro de sus
objetivos económicos.
La sustentabilidad como
una de las características deseables y relevantes del desarrollo, que se
propuso y ganó aceptación fundamentalmente en la segunda mitad de los años 80 y
principios de los años 90 del siglo XX, introdujo varios elementos cualitativos
importantes en la teoría y la política económicas. Los dos más importantes
probablemente sean el reconocimiento de que los sistemas económicos tienen que
mantener en el tiempo la capacidad de satisfacer las necesidades humanas y que
los objetivos económicos no pueden alcanzarse desvinculados de los sociales y
los ambientales.
Referencias
Bibliográficas
Castells, M (2000). Globalización, Estado y sociedad
civil: El nuevo contexto histórico de los derechos humanos. Disponible: http://isegoria.revistas.csic.es/index.php/isegoria/article/viewArticle/518
Faramiñan, J. (2008) Luces y sombras de la
globalización. Disponible: file:///C:/Users/Ana/Downloads/Dialnet-LucesYSombrasDeLaGlobalizacion-3079690.pdf
Fundación
Tierra Viva (2010). Directorio de
Organizaciones No Gubernamentales Ambientales de Venezuela.
Gobierno de Chile. (2015) Responsabilidad social empresarial alcances y
potencialidades en materia laboral. Disponible: http://www.dt.gob.cl/1601/articles-88984_recurso_1.pdf
Planigestión (2016). Listado de Legislación ambiental venezolana




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