El titulo parece indicar que voy a comenzar una charla sobre conexiones cuánticas o algo parecido. En realidad es sobre quantum pero el real, eso que nos queda después de trabajar muy duro para después hacer el balance respectivo. Ese quantum que para algunos es un obstáculo para otros un desafío; algunos nacen pensando en quantum, otros aprendemos su importancia en el camino.
¿Se despertó un día el Señor Trump y pensó "voy a ser el Presidente de una potencia mundial"? Seguramente si lo hizo, pero no solo eso. Ya en el momento en que lo pensó había probado su experiencia gerencial en sí mismo, convirtiéndose en uno de los hombres más ricos del mundo. ¿Por qué no creerle cuando dice que va a convertir a su país en el mejor país del mundo? Son sus sueños y hasta ahora ha demostrado que los cumple.
¿Qué tiene que ver el recién electo Presidente con el quantum? sencillo, ¿Qué separa al hombre que alcanza sus sueños de aquel que solo los considera parte de su utopía personal? Pues, la separación es directamente proporcional a la cantidad de esfuerzo que coloca en alcanzarlos.
Esta cantidad de esfuerzo representa conocimientos, ahorros, trabajo, búsqueda, seguramente algún grado de sacrificio, y por supuesto tiempo. Tiempo de concentración y enfoque, tiempo para reconocer si el camino escogido es el correcto o no, tiempo para entender que las respuestas están dentro y no fuera y que cada quién es el capitán de ese barco que llamamos vida y que lleva es nuestra impronta, no la de los demás.
¿Qué estoy o debería estar haciendo yo ahora mismo para cumplir mis sueños o por lo menos sumar a mi quantum personal? Independientemente de nuestra opinión personal sobre él, es innegable que el Señor Trump nunca perdió de vista su meta personal; y por ello, lo logró.



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