En esencia, la responsabilidad social empresarial o corporativa, más que un nuevo estilo de gestión empresarial, es una nueva concepción de empresa y una nueva forma de entender y conducir el proceso de producir. El ejercicio de una auténtica RSE se caracteriza por la incorporación efectiva, al proyecto de empresa, de los intereses de todos sus interlocutores, lo que necesariamente llevaría a un desarrollo armónico de las distintas dimensiones de la RSE.
Lo cierto es que la RSE
supone una adscripción absolutamente voluntaria, nadie obliga a los empresarios
a asumir estos principios y menos a ponerlos en práctica. Sin duda, que esta
acción voluntaria responde a la intención, al interés de hacer mejor las cosas,
independiente de que la motivación real que impulsa a esta adhesión sea el
mercado, la competitividad, o el convencimiento de que los denominados
interlocutores, vale decir, los trabajadores, los clientes, la comunidad, están
primero y de que sus intereses deben ser respetados, como lo exige una
verdadera RSE.
El primer paso de una
empresa que intenta ser responsable y no solo utilitaria, que enfrenta una
realidad que no ha creado y no tiene en claro cómo enfocar, es “salir de la
gerencia o dirección por resultados”, y avanzar en el sentido de la Gerencia
Sustentable, fundamentada en la ética y la responsabilidad social. Para Amartya
Sen (2000): “la racionalidad económica se abre a la racionalidad ética como
fundamento de la nueva economía”.
Con esto se plantea un
cambio de enfoque en la gestión, en la visión sobre el sentido de la empresa,
que es vista como una organización social (una fuente de empleo y servicios) en
lugar de una mera forma de producción en beneficio de un grupo
propietario. La ética empresarial o de
los negocios, es definida por A. Cortina (1998), como “la concepción de la
empresa como organización económica y como institución social, es decir, como
un tipo de organización que desarrolla una peculiar actividad y en la que
resulta fundamental la función directiva y el proceso de toma de decisiones”.
Las características más resaltantes de ética empresarial presentadas por I.
Pérez (2007), tienen que ver con: una ética de responsabilidad por las consecuencias
de las decisiones que se toman; los miembros de la empresa son interlocutores
validos; los consumidores son interlocutores validos; los miembros de la
empresa han de cumplir con sus obligaciones y corresponsabilizarse por los
resultados, basados en la cooperación; la empresa ha de atenerse a un marco de
justicia no solo legal, sino ante todo moral; cambio del modelo empresarial
taylorista a un modelo postaylorista; fomento de una cultura empresarial que
configura formas de vida, cada vez más “obligadas” para quienes tengan afán de
supervivencia.
En el marco de la
sustentabilidad, la RSE sin lugar a dudas puede constituirse como una de las
claves para el desarrollo sustentable, pero debe ser parte de la estrategia
empresarial, fundamentalmente, por dos motivos: primero, para que no se quede
en simples acciones altruistas, y segundo, para que no se convierta en una moda
pasajera, a la que se apunten algunas empresas exclusivamente por cuestiones de
imagen. Aunque la responsabilidad principal de las empresas consiste en generar
beneficios, éstas pueden al mismo tiempo contribuir al logro de objetivos
sociales y medioambientales e ir más allá de la generación de utilidades,
concibiendo la responsabilidad social como inversión estratégica en el núcleo
de la gestión organizacional.
Referencias
Bibliográficas
Gobierno de Chile: Responsabilidad social empresarial
alcances y potencialidades en materia laboral. Disponible: http://www.dt.gob.cl/1601/articles-88984_recurso_1.pdf



0 comentarios:
Publicar un comentario