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domingo, 20 de noviembre de 2016

Ética y Desarrollo Sustentable en el contexto de la Responsabilidad Social Empresarial


En esencia, la responsabilidad social empresarial o corporativa, más que un nuevo estilo de gestión empresarial, es una nueva concepción de empresa y una nueva forma de entender y conducir el proceso de producir. El ejercicio de una auténtica RSE se caracteriza por la incorporación efectiva, al proyecto de empresa, de los intereses de todos sus interlocutores, lo que necesariamente llevaría a un desarrollo armónico de las distintas dimensiones de la RSE.

Lo cierto es que la RSE supone una adscripción absolutamente voluntaria, nadie obliga a los empresarios a asumir estos principios y menos a ponerlos en práctica. Sin duda, que esta acción voluntaria responde a la intención, al interés de hacer mejor las cosas, independiente de que la motivación real que impulsa a esta adhesión sea el mercado, la competitividad, o el convencimiento de que los denominados interlocutores, vale decir, los trabajadores, los clientes, la comunidad, están primero y de que sus intereses deben ser respetados, como lo exige una verdadera RSE.


El primer paso de una empresa que intenta ser responsable y no solo utilitaria, que enfrenta una realidad que no ha creado y no tiene en claro cómo enfocar, es “salir de la gerencia o dirección por resultados”, y avanzar en el sentido de la Gerencia Sustentable, fundamentada en la ética y la responsabilidad social. Para Amartya Sen (2000): “la racionalidad económica se abre a la racionalidad ética como fundamento de la nueva economía”.

Con esto se plantea un cambio de enfoque en la gestión, en la visión sobre el sentido de la empresa, que es vista como una organización social (una fuente de empleo y servicios) en lugar de una mera forma de producción en beneficio de un grupo propietario.  La ética empresarial o de los negocios, es definida por A. Cortina (1998), como “la concepción de la empresa como organización económica y como institución social, es decir, como un tipo de organización que desarrolla una peculiar actividad y en la que resulta fundamental la función directiva y el proceso de toma de decisiones”. 

Las características más resaltantes de ética empresarial presentadas por I. Pérez (2007), tienen que ver con: una ética de responsabilidad por las consecuencias de las decisiones que se toman; los miembros de la empresa son interlocutores validos; los consumidores son interlocutores validos; los miembros de la empresa han de cumplir con sus obligaciones y corresponsabilizarse por los resultados, basados en la cooperación; la empresa ha de atenerse a un marco de justicia no solo legal, sino ante todo moral; cambio del modelo empresarial taylorista a un modelo postaylorista; fomento de una cultura empresarial que configura formas de vida, cada vez más “obligadas” para quienes tengan afán de supervivencia.

En el marco de la sustentabilidad, la RSE sin lugar a dudas puede constituirse como una de las claves para el desarrollo sustentable, pero debe ser parte de la estrategia empresarial, fundamentalmente, por dos motivos: primero, para que no se quede en simples acciones altruistas, y segundo, para que no se convierta en una moda pasajera, a la que se apunten algunas empresas exclusivamente por cuestiones de imagen. Aunque la responsabilidad principal de las empresas consiste en generar beneficios, éstas pueden al mismo tiempo contribuir al logro de objetivos sociales y medioambientales e ir más allá de la generación de utilidades, concibiendo la responsabilidad social como inversión estratégica en el núcleo de la gestión organizacional.

Referencias Bibliográficas

Gobierno de Chile: Responsabilidad social empresarial alcances y potencialidades en materia laboral. Disponible:  http://www.dt.gob.cl/1601/articles-88984_recurso_1.pdf


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