1.
Introducción
En todo tiempo y lugar la sociedad ha
organizado su funcionamiento de acuerdo a un plan determinado, sin embargo, el
carácter científico de la planificación surge durante el siglo XIX, ligado a la
evolución del conocimiento y a su aplicación en distintos contextos. Antes del siglo XIX, había prevalecido un
tipo de planificación distinto, que tendía a imponer un orden racional,
euclidiano sobre las formas orgánicas de la naturaleza, siendo los ingenieros y
arquitectos sus principales practicantes.
Desde la práctica, es a
partir de la gestión industrial cuando Taylor y Fayol intentan disminuir
el empirismo en las empresas mediante un método científico en el que
interviniera la planificación como función e instrumento de la dirección. Las raíces ideológicas de la planificación se encuentran
en los trabajos de Saint-Simón y Comte, en los que por primera vez, toma la
forma de una ciencia al servicio de la humanidad.
Matus (1972) afirma que,
la planificación se inserta en América Latina en la década de 1940 y aparece
como el proceso intelectual que explora el futuro mediante una metodología de
proyecciones, contrastando con lo acontecido en los países socialistas y con el
inicio de la planificación en la Europa de la postguerra. Bajo el sistema
capitalista, en los países desarrollados, se utiliza la planificación como
mecanismo de cálculo que implementa la orientación al corto plazo basada en el
mercado. En los países subdesarrollados en cambio, afirma Matus, la
planificación surge como un proceso a largo plazo dirigido a comprender el
subdesarrollo para lograr el desarrollo.
Para Saavedra (2003), se
pueden apreciar tres grandes enfoques o corrientes de pensamiento relacionadas
con la planificación. En primer término, la corriente relacionada con la teoría
de la toma de decisiones racionales, la cual hace énfasis en identificar y
solucionar problemas, analizar y seleccionar alternativas de solución
maximizando la función objetivo sujeta a una serie de restricciones, por lo
cual debe seleccionarse la alternativa u opción que contribuya de mejor manera
a resolver el problema de forma coherente con la visión, los objetivos, las
metas deseadas y posibles y los recursos disponibles.
En segundo lugar se
encuentra el enfoque que considera a la planificación no solo como el proceso
técnico, sino también político, facilitador de la participación y concertación
entre los distintos actores sociales, ya que planificar y gobernar depende
recíprocamente, proporcionándole un carácter lógico a las decisiones
políticas. El tercer enfoque se basa en
la teoría de los sistemas, utilizando la informática y los sistemas de
información para entender las relaciones de interdependencia entre la realidad
y los subsistemas que lo integran.
2.
La
Planificación empresarial
Considerando los distintos
enfoques sobre planificación, la evolución histórica y adaptación al contexto
de este concepto, se deducen algunos elementos comunes de aplicación general como: (a) la planificación es una anticipación al
futuro, definida como un intento de
predecir la cadena de consecuencias causa efecto en el tiempo, no se
trata de la toma de decisiones para el futuro, sino de analizar el futuro para
fundamentar decisiones del presente, y (b) la incertidumbre de lo que pueda
ocurrir en el futuro exige que la planificación deba definirse como una estructura
flexible que integra planes, programas y actuaciones que afectan a los
distintos niveles y personas,
reflexionando en lo que funciona y en lo que no funciona en la situación
presente.
De tal manera que la planificación es un
proceso continuo y unitario que se desarrolla a través de tres sub-procesos
secuenciales: el analítico, el normativo y el operativo; conteniendo una
dimensión ideológica, consecuencia de las opciones subjetivas que se tienen que
tomar, concentrándose las diferencias, no tanto en las técnicas de
planificación, como en el estilo de desarrollo que ellas propongan.
La
estrategia empresarial toma impulso en los años cincuenta, cuando los temas
importantes en esta área giraban en torno a las finanzas y el control
presupuestario, evolucionando hacia las estrategias de innovación y crecimiento
en la medida en que las nuevas tecnologías dinamizan los escenarios de
competencia empresarial. A nivel de las organizaciones se considera fundamental
que los directivos de la empresa fijen tanto los valores, misiones, visiones y
objetivos a largo, mediano y corto plazo.
De
tal forma, se podrán fijar las metas a realizar dentro de determinados períodos
de tiempo a los efectos de hacer factible objetivos superiores. Los valores,
misiones y visión de la organización resultan de importancia fundamental a la
hora de juzgar las diversas estrategias a implementar en función de su
compatibilidad o no con los objetivos superiores de la empresa. No planificar
es planificar para el desastre.
Las funciones de la gerencia
en organizaciones competitivas, y que aprenden, pueden agruparse en escenarios
que incluyen la Planificación y la Gestión. De hecho una de los mayores avances
en el área de la planificación es la creación de la planificación estratégica
automatizada que consiste en permitir una evaluación rápida de las
consecuencias financieras de muchos supuestos que permiten a las organizaciones
analizar el impacto potencial de diversas estrategias alternativas, siempre
bajo la premisa que establece que “no planificar es planificar para el
desastre”.
De acuerdo a Fernández
(2004), en la actualidad existen una gran cantidad de modelos de planificación
y dirección estratégica, siendo uno de los pioneros el desarrollado por
Stanford Research Institute, entre 1960 y 1970 a raíz de una investigación
realizada con la lista de 500 empresas de la revista Fortune. De acuerdo a este
esquema el proceso de planificación consta de las siguientes fases: (1)
fijación de fines: misión, visión valores, políticas; (2) análisis externo del sector,
(3) análisis externo de los productos y del mercado; (4) análisis interno de
los temas estratégicos: inventario, jerarquización, selección y análisis de los
temas estratégicos; (5) análisis interno: presentación de varias herramientas
para su análisis.
Las
primera cinco fases constituyen lo que tradicionalmente se ha llamado análisis
o diagnóstico de la situación, fase de importancia fundamental por la cantidad
de información que puede recogerse sin saber exactamente qué hacer con ella. En
cuanto al análisis externo, el modelo más conocido y eficaz es el de las cinco
fuerzas de Porter, en el cual se califican las cinco fuerzas que intervienen en
el mercado como: la amenaza de nuevos entrantes, las rivalidades de los competidores
actuales, la amenaza de aparición de productos en la competencia, el poder de
negociación de los clientes y el poder de negociación de los proveedores.
Para
el análisis externo de los productos y mercados se utilizan dos modelos: la
curva de la fase de vida de los productos y la matriz de productos-mercado de
Ansoff. En cuanto al análisis interno la herramienta más difundida es el Modelo
FODA (en Latinoamérica por sus siglas: Fortalezas, Oportunidades, Debilidades,
Amenazas
Las fases sucesivas del Stanford Research
Institute son: (6) previsiones y escenarios, (7) alternativas estratégicas, (8)
matrices de cartera, (9) reflexión estratégica. Las fases 6 a la 9 del Modelo
de Stanford es lo que generalmente se denomina: Determinación de las premisas.
Esta fase corresponde suposiciones consistentes, para realizar los pronósticos
del futuro, fijar las políticas clave y desarrollar los planes de la empresa.
Las últimas fases del Modelo
de Stanford son: (10) planes contingentes, (11) programas y presupuestos, (12)
sistemas de información, y (13) organización para la planificación. En la fase
10 se investigan y determinan los posibles planes alternativos, se evalúan y se
escoge el mejor. Las fases 11 a la 13, constituyen el final del proceso
convirtiéndose todos los planes en números, materializándose la acción
planificada, para su posterior evaluación.
Existen
algunos principios orientadores en todo proceso de planificación: (1) principio
del factor limitante: cuanta mayor exactitud muestren los individuos para
escoger y resolver aquellos factores que son limitantes, con más exactitud y
facilidad podrán seleccionar la alternativa más favorable; (2) principio del
compromiso: debe abarcar un periodo necesario para cumplir los compromisos; (3)
principio de flexibilidad: la integración de la flexibilidad disminuirá el
peligro de pérdidas ocasionadas por sucesos inesperados; y (4) principio del
cambio navegacional o del cambio de rumbo: según este principio a mayor
compromiso más necesaria la verificación periódica de los sucesos y
expectativas. (Koontz y O´Donnell, 1974)
Otros principios fundamentales son la unidad:
integración de los diferentes planes para obtener un todo orgánico, coherente y
compatible; previsión: análisis del pasado, presente y futuro; continuidad: no
tiene fin, pues la realidad obliga a planificar con nuevos objetivos al
alcanzar los anteriores; racionalidad: selección de la alternativa de mayor
factibilidad, la más coherente, aquella que permita maximizar los recursos
disponibles; inherencia o inmanencia: necesaria para cualquier organización
para alcanzar sus objetivos y metas; simplificación y estandarización: las
metas deben ser simples y los productos y procedimientos deben tratar de
estandarizarse. (Fernández, 2004).
3.
Conclusiones
La
planificación representa la base sobre la cual se alcanza el éxito de
las empresas, permite conocer cuales la acción necesaria para alcanzar los
resultados deseados y cuáles son los elementos básicos que se necesitan para
llevar a cabo las operaciones, disminuye el costo de las operaciones, permite
una organización adecuada de los procesos, reduce el trabajo improductivo, se
logra acortar el tiempo en que deberían realizarse la operaciones de la empresa
y facilita la delegación de autoridad.
En este sentido uno de los
mejores usos de la planificación en el ámbito organizacional es la eliminación
del desperdicio. Desperdiciar las capacidades, recursos, e inclusive
desperdiciar las oportunidades de generar riqueza, así como también el
despilfarro del más importante de todos los recursos: el tiempo, debe ser no
sólo tenido muy en cuenta por todos los integrantes de la organización, sino
que además debe ser objeto de una política concreta tendiente a su eliminación.
No hacerlo impide un mayor nivel para la empresa y sus integrantes, sino que de
ello depende también la continuidad de la misma y por tanto de los puestos de
trabajo.
Menores niveles de desperdicios implica mayor calidad, más
productividad, menores costos y por tanto menores precios, ello genera tanto un
mayor consumo por parte de los consumidores locales, como una mayor demanda
extranjera, lo que implica mayor cantidad de puestos de trabajo y a su vez
mayores ganancias para las empresas y mayor consumo interno.
Así pues, desperdicio en este contexto es toda mala
utilización de los recursos y posibilidades de las empresas. Se desperdicia
tanto horas de trabajo, por ineficacia en la programación y planificación de
las tareas, como también se desperdician posibilidades de ganar nuevos mercados
por carecer de productos de calidad o por exceso en sus costos de producción.
Superar
estos despilfarros requiere de una mejora tanto en la calidad, como así también
en las labores de mantenimiento, mejora en los procedimientos de preparación,
la mejor selección y contratación a largo plazo con los proveedores, y un mejor
recorrido de los insumos y partes durante el proceso productivo. Por otro lado
se requiere de un continuo proceso de simplificación, para lo cual es
fundamental mejorar de manera constante los niveles de calidad y productividad
vía la mejora continua.
A su vez, la mejora continua requiere de un proceso de
capacitación y entrenamiento que permita al personal comprender, entender y
tomar conciencia de los distintos tipos de despilfarros, y la forma en cada uno
de ellos debe ser superado. Para todo ello, es de fundamental importancia la
mejora en los procesos de planificación.
Por otra parte, sólo contando con un sistema altamente
eficiente y eficaz en materia de información, podrán monitorearse y adoptarse
las medidas conducentes a corregir los desvíos propios de los procesos y
actividades de la empresa. El personal de primera línea debe también contar con
información en tiempo y forma, a los efectos de saber que tan bien se está
desarrollando el proceso, y que tan productiva resulta su labor.
Drucker (2002) afirma que la mejor manera de prever la
incertidumbre del futuro es construirlo. Resulta, entonces, de extrema
importancia para la supervivencia de las organizaciones la existencia de
mecanismos que garanticen la transparencia del proceso administrativo que comienza
en un ciclo continuo con la planificación para desembocar en el control y
evaluación de resultados.
Referencias
Bibliográficas
Drucker, P. (2002). La gerencia en la
sociedad futura. Editorial Norma: Bogotá.
Fernández, A. (2004). Dirección y
Planificación Estratégica en las Empresas y organizaciones. Editorial Díaz de
Santos: Madrid.
Matus, C. (1972) Estrategia y plan. Siglo XXI editores
S.A. de C.V. Madrid, España.
Saavedra,
R. (2003). Planificación del Desarrollo. Colombia. Fundación Universidad de
Bogotá. Colombia




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