Subscribe:

Ads 468x160px

sábado, 29 de octubre de 2016

Democracia y Partidos Políticos


El estudio del origen de los partidos políticos y su relación e influencia sobre la Democracia, requiere situarse en el contexto en los que estos fueron creados, En el caso venezolano, tal como lo señala Bracho (1992), como consecuencia de la desarticulación social producto de la dictadura, los movimientos sociales no poseían capacidad de movilización y los actores sociales no tenían perfiles claros, por ello las organizaciones partidistas se constituyeron en el eje de la movilización contra la dictadura, y asumen un rol protagónico.
El sistema político venezolano, puede ser caracterizado a partir de 1958 hasta 1993, como un sistema electoral que se desenvolvió dentro del contexto del desarrollo de una relación que giró en torno a dos grandes partidos políticos: Acción Democrática (AD) y Comité Político Electoral Independiente (Copei). Posteriormente se presentó un cambio del sistema bipartidista a uno pluripartidista en 1993, que permitió la renovación del presidencialismo en Venezuela. Efectivamente, las elecciones de diciembre de 1993, abren paso a la superación definitiva de las características del antiguo régimen de partidos. (Romero, 2009)
De acuerdo a Michels (2008), estos partidos políticos pueden ser ubicados dentro de los llamados partidos de masas, más preocupados por la cantidad de sus militantes que por su calidad y con una tendencia marcada hacia una organización centralizada debido a la necesidad de desarrollar un aparato complejo y jerarquizado; comprobado por las características propias del Estado venezolano altamente centralizado y con concentración de poder en pocas manos.
El partido político, en la función de intermediación entre ciudadano y Estado, cumple la importante misión de transformar lo particular en general. El partido debe mantenerse en relación permanente con la sociedad civil y ello sólo puede alcanzarse, si logra una plena comunicación con su base social. De lo contrario se produciría la pérdida de credibilidad en las instituciones que funcionan divorciadas de la sociedad civil, el sistema se debilita y se da un alto grado de pérdida de legitimidad política.
La participación política es entendida como la intervención de los ciudadanos básicamente a través de los partidos políticos, parlamentos, concejos municipales y cualquier otro órgano que represente los intereses globales de una comunidad. En Venezuela, existe confusión y desviación en la noción sobre el significado y contenido de la Sociedad Civil organizada confundiéndola con el rol que deben cumplir los partidos políticos, y las organizaciones religiosas y económicas que funcionan en la localidad.
Por otra parte, se debe señalar que el tema político, ejercido tanto en el nivel de las autoridades como de los partidos políticos, se convierte en obstáculo a la participación. En primer lugar, ocurre cuando el gobierno actúa favoreciendo o discriminando a las organizaciones según su simpatía política; mientras que un segundo aspecto ocurre cuando la política se introduce en las propias organizaciones.
Cabe señalar que, en las sociedades modernas la participación no se limita sólo a procesos electorales, como participación política, sino que representa también una forma de controlar y moderar el poder otorgado a los representantes políticos a través de formatos y mecanismos de Participación Ciudadana, que fortalezcan y nutran la vida democrática de la sociedad.
Desde el punto de vista de los Estados, desarrollar políticas públicas activas en materia de Participación Social, particularmente a través de la educación respecto de los beneficios que esto trae en términos de ampliación y consolidación de la democracia como sistema político, es una manera de promover como efecto colateral las demandas de Participación Ciudadana legítima en la gestión pública, y a través de ello, una clara apuesta a aumentar en cantidad y calidad este tipo específico de participación.
Una segunda función de los partidos políticos se encuentra en la socialización política y transmisión de la Cultura Política, lo cual permite garantizar la continuidad del sistema político a través de las generaciones. Por intermedio de la socialización, el sistema enseña a las nuevas generaciones los valores y el comportamiento político de las generaciones precedentes a fin de garantizar la reproducción permanente.
La socialización tiene un rol fundamental en la estabilización del sistema político, ya que en la medida en que esta función se realice eficazmente se pueden conquistar las ambiciosas metas de la armonía y la paz social. Esto se logra a través de la generación de los denominados "apoyos difusos" que son sentimientos de lealtad al sistema, patriotismo, y respeto a los símbolos patrios.
La socialización política es el proceso a través del cual se internaliza la cultura política En este sentido, la existencia de una cultura política se convierte en un sustento de legitimación del sistema que le permitiría a los partidos políticos soportar la disminución de los apoyos en épocas críticas, en las que el Sistema Político no puede responder a la sobrecarga de demandas de parte del medio social.
Para ejercer la participación con carácter democrático se hace necesario crear espacios participativos para lograr que la libertad y la igualdad se revelen y las personas interactúen mediante el habla y la reflexión en un contexto donde afloren sus propias identidades, evalúen sus acciones y descubran experiencias mediante procesos de deliberación colectiva en temas de interés común.
Esto supone entender “lo político” desde la acción y el discurso, desde la creación de un espacio público en el que todas las personas, desde la pluralidad revelen su “propio yo” y formen la trama de las relaciones humanas. El objetivo pedagógico en este tipo de gestión es lograr romper con los comportamientos sociales tradicionales que impiden la construcción de nuevas actitudes frente a los procesos de desarrollo; capacitar, motivar y consolidar alianzas y articulación con otros actores políticos-institucionales.
Por lo tanto, en el nuevo contexto global, los ámbitos locales salen favorecidos como espacios de construcción de proyectos colectivos, de profundización de la ciudadanía, y de satisfacción de necesidades. Desde este punto de vista, la innovación local, la articulación de redes y la activación del capital social, ya no operan solo como referentes normativos, sino como valores practicables y hasta como requisitos de la resolución eficaz de problemas.
Una tercera función de los partidos políticos se encuentra en el reclutamiento, formación y renovación de las élites garantizando el desarrollo de las anteriores funciones en la medida en que proporcionaría al sistema político, actores capaces de mantener una conexión con la sociedad civil, en permanente renovación y actualización, aptos para aproximarse a las continuas demandas provenientes del medio social, traduciéndolas en planes y programas susceptibles de responder a dichas exigencias.
Los pueblos que valoran y ejercitan el derecho a la participación en los distintos ámbitos de lo social son pueblos que portan aprendizajes colectivos que les facilitan el demandar a sus gobiernos el derecho al ejercicio de la Participación Ciudadana en la gestión pública en aquellos peldaños más elevados de la "escalera de participación"; es decir, no solamente como receptores de información u objetos de consulta, sino como co-constructores de una democracia plena.
Por lo tanto, la participación de la ciudadanía en la gestión pública contribuye a una reformulación de “lo público”, propiciando conquistas de la Sociedad Civil en dominios anteriormente reservados al Estado o al mercado, pudiendo contribuir a corregir fallas de uno o del otro, así como a construir y reconstruir instituciones para la paulatina y equitativa organización de los intereses de la sociedad.
La Participación Ciudadana no es un proceso que se genera de manera espontánea, sino que requiere: (a) un sector público con disposición hacia la apertura, que difunda la información y establezca espacios y mecanismos para acoger y canalizar las preocupaciones, necesidades y propuestas de la ciudadanía, (b) una ciudadanía que se involucre en las cuestiones públicas, con organizaciones que representen toda su diversidad, (c) actitudes, disposiciones, espacios y herramientas que contribuyan a que los derechos y deberes establecidos sean efectivamente reconocidos y ejercidos, (d) legitimación de procesos en marcha y articulación de las ideas y del conocimiento existente, y (e) efectivos procesos de diseño, organización, coordinación, dirección, seguimiento, control y evaluación de la participación.
De acuerdo a Sanhueza (2004), los procesos para el ejercicio del derecho activo a la Participación Ciudadana en la gestión pública deberían reunir las siguientes características: (a) reconocimiento, respeto y empatía por el otro: ello implica aceptar que sobre cada tema existen diversas percepciones, valoraciones e intereses legítimos y estar dispuesto a ponerse en el lugar del otro, a incorporar nuevas perspectivas, a buscar intereses compartidos, y a abrirse al cambio y a lo nuevo; (b) orientación a resultados: las personas y las instituciones necesitan razones y objetivos claros para participar en la gestión pública; (c) inclusión: deben participar del proceso todas aquellas personas, grupos y organizaciones con interés significativo en el asunto y que puedan ser afectados positiva o negativamente por los resultados.
Además de las características anteriores, el proceso de Participación Ciudadana debe ser: (a) voluntario: dado que el proceso requiere dedicar tiempo, recursos materiales y disposición anímica para informarse, deliberar y actuar, siendo la incorporación al mismo voluntaria, con auténtica convicción y por propio interés; (b) equitativo: el proceso debe garantizar que todos los participantes tengan iguales oportunidades de trato, de capacidad de incidir, de acceder, y usar los recursos y la información pertinente; (c) acotado en el tiempo: el proceso de participación ciudadana en la gestión pública debe tener metas realistas y alcanzables en plazos concretos, con etapas, productos o logros medibles y evaluables, de modo que se perciban los avances y se rectifiquen oportunamente los eventuales desvíos; y (d) controlable: deben estar claramente asignadas las responsabilidades y los recursos para ejecutar las acciones, para de esta forma controlar periódicamente la trayectoria de los acuerdos.
En un proceso de Participación Ciudadana en la gestión pública pueden distinguirse, desde la perspectiva de la Administración, diversos niveles que suponen diferentes grados de atribución e involucramiento de las personas o grupos. De esta forma se tiene un primer nivel informativo, en el cual se provee de la información sobre el tema en cuestión. En este nivel el flujo de información es unidireccional desde la administración, y en general no existe posibilidad de retroalimentación o negociación directa sobre lo informado. Cabe señalar que este nivel es más que un nivel primario de participación, siendo una condición para la Participación Ciudadana.
El segundo nivel es de tipo consultivo, en el cual se invita a personas y grupos a participar de manera activa a través de sus opiniones y sugerencias en las cuestiones públicas sometidas al proceso. Para desarrollar este nivel es necesario generar canales efectivos para recibir la opinión y las diversas posturas referidas a la cuestión focal. Los siguientes niveles corresponden a un nivel resolutivo, en el cual se convoca a personas y grupos con posibilidades reales de influir respecto de las cuestiones específicas, participando de un proceso de negociación para establecer acuerdos con carácter vinculante; y el último nivel corresponde a la cogestión, en el cual se convoca a actores claves para participar de un proceso de toma de decisiones que involucra un conjunto de cuestiones específicas, adquiriéndose las destrezas y capacidades, fortaleciendo sus espacios y organizaciones y actuando con un sentido de identidad y comunidad propio respecto de las cuestiones que los convocan.
A partir de allí, se definen algunas estrategias en torno a la  Gestión Participativa como: (a) estrategia de formación de identidad, (b) estrategias de formación de sujetos políticos, (c) estrategia para la construcción propia del territorio, (d) estrategia social y política para la construcción de lo público, (e) estrategias para la superación de conflictos, (f) estrategia para la gestión territorial del desarrollo, (g) estrategia de inclusión en la ciudad, y (h) estrategia para la construcción de una política democrática.
De acuerdo a Cieza (2003), en las comunidades es posible, e incluso deseable, adoptar estrategias de pensamiento y acción que den respuestas a necesidades e inquietudes colectivas, clarificando los compromisos y responsabilidades de las diferentes instancias que configuran la vida comunitaria. De un lado, la planificación como concepto asociado a la oportunidad racional de anticipar la imagen de lo que ha de ser su futuro en términos de cambio social, aportando alternativas a la incertidumbre, tanto para maximizar las oportunidades como para minimizar las resistencias y dificultades. Del otro, la intervención como exponente del carácter operativo y pragmático de lo que la planificación establece con criterio de intencionalidad, a resolver no sólo como reflexión sino también como praxis.
Bajo esta óptica, el Banco Interamericano de Desarrollo (1997) define los Mecanismos de Información y aprendizaje como condiciones previas para la participación en el desarrollo, desglosados en: (a) mecanismos conjuntos de evaluación como la evaluación participativa y la evaluación realizada por la comunidad, (b) mecanismos para compartir información como la traducción y difusión de materiales, seminarios de información, presentaciones y reuniones públicas, y (c) mecanismos de consulta como reuniones de consulta, y visitas y entrevistas sobre el terreno en diferentes fases.
Los Mecanismos de Información son definidos como el acceso a información de interés general, e incluyen su difusión activa y la posibilidad de consulta a través de medios físicos, audiovisuales y electrónicos. (Carta Iberoamericana de Gestión Pública, 2009). De igual forma entre los Tipos de Información se encuentran los mecanismos de las tecnologías de información y comunicación (TIC), los cuales atribuyen a la información poder causal sobre la participación a través del efecto que tiene sobre el interés por participar, y a la comunicación el poder que permitiría a los ciudadanos comunicarse directamente con los decisores políticos sin necesidad de utilizar a los intermediarios, aumentando de esta manera la participación. (Barber, 2008).
Los argumentos de legitimidad y transparencia, componentes básicos de la participación requieren la incorporación al sistema de mecanismos de información y de tipos de información, respectivamente. Ambos factores son contemplados como derechos de los ciudadanos y es obligación de Estado procurar el acceso a los mismos. La viabilidad de un sistema de esta naturaleza depende de la voluntad política de los organismos de Estado y del reconocimiento de la participación social en la solución de las demandas más sentidas de la población.
El Estado Participativo requiere altos niveles de transparencia definida, según Carmona (2000), como la gestión de los asuntos públicos, ejercida de tal manera que el ciudadano pueda ver lo que está sucediendo y acudir a medios de control y modificación. Estos medios, según la Carta Iberoamericana de Participación Ciudadana en la Gestión Pública (2009), son los mecanismos que permiten el acceso a información de interés general, su difusión activa y la posibilidad de consulta a través de instrumentos físicos, audiovisuales y electrónicos.
Mediante la información oportuna se eliminaran obstáculos como el miedo a la manipulación y a formar parte de juegos de poder y lucha política. De igual forma, las acciones para participar no pueden ser limitativas a la asistencia a reuniones, sino que los canales de participación deben ser comprensibles, fáciles y factibles. Así, para que la sostenibilidad de la participación pueda ser aplicada debe ser explicada, y como consecuencia se debe establecer, en función de éste conocimiento, una primera división entre la ciudadanía de la siguiente forma: (a) las personas que conocen el impacto de su participación, (b) las personas que no tienen conciencia de este impacto, y (c) las personas que tienen conciencia del mismo, pero no están dispuestas a hacer nada para remediarlo.
La transformación de las personas del segundo tipo lleva a desarrollar estrategias de comunicación y educación para dar a conocer estos impactos, esto también podría facilitar el cambio de actitud a las del tercer grupo. Respecto a las personas que conocen el impacto de la participación, se subdividen en tres tipos: (a) las personas que creen que mediante la participación se puede lograr algún cambio, (b) las personas que no tienen ninguna confianza en que el estamento político sea capaz de cambiar el modelo de desarrollo, y (c) las personas que no saben cómo participar en el proceso de cambio.
Efectuar esta caracterización es importante para diseñar una política de inclusión que permita mejorar los niveles de participación y su sostenibilidad. Cabe resaltar, que cualquier decisión asumida en este sentido requiere una evaluación periódica, de tal forma que se puedan corregir deficiencias, incorporando nuevos conocimientos. La viabilidad de un sistema de esta naturaleza depende de la voluntad política de los organismos de Estado y del reconocimiento de la participación social en la solución de las demandas más sentidas de la población.
Cabe señalar que la Carta Iberoamericana de Participación Ciudadana en la Gestión Pública (2009) establece que, la aplicación de las Tecnologías de Información y Comunicación a los procesos de participación ciudadana en la gestión pública, posibilita el desarrollo del derecho ciudadano a relacionarse y comunicarse electrónicamente con sus Gobiernos y Administraciones Públicas. A tales efectos, se debe promover el acceso universal a las tecnologías de información y comunicación, impulsando el desarrollo de mecanismos de gobierno electrónico que faciliten la participación ciudadana, especialmente de los pueblos indígenas y grupos poblacionales marginados y culturalmente diversos.
Los medios de comunicación, con su actuación política, permitieron sumar adeptos a un complejo proceso de transición de un régimen puntofijista, bipartidista, y estimularon el cambio hacia un “nuevo modelo de hacer política. Directamente relacionado con lo anterior la característica de la opinión pública es la comunicación y este concepto involucra un concepto de difusión de mensajes con el empleo de todas las formas comunicativas posibles y no sólo restringiendo el proceso de transmisión a los medios propiamente masivos. A su vez, el contenido de los mensajes tendrá que ser de interés colectivo, vale decir, que afecte a un grupo de personas, y finalmente masiva, o sea, que el ciclo completo de la comunicación tenga lugar dentro del ámbito público.
De esta manera, las relaciones de comunicación tradicionales y formas de participación ciudadana, se acrecientan con los medios masivos de comunicación, la introducción de las nuevas tecnologías, como es el uso de Internet y sus aportaciones en la formación de la opinión pública, lo cual resalta en el proceso de toma de decisiones que atañen a la propia sociedad en su conjunto. Opinión pública y democracia implican una relación permanente en el actuar y devenir de la colectividad, en la medida en que ésta última se involucra estrechamente en el proceso de toma de decisiones, que no únicamente compete a una clase política dominante, sino que es necesario que la ciudadanía asuma su papel como agente de cambio que todo Estado requiere para encarar de mejor manera los asuntos del público.
          De igual forma se pretende lograr que la población promueva sus intereses legítimos al incorporarse a los procesos de definición, ejecución y evaluación de las políticas públicas mediante espacios y procesos transparentes y democráticos que contribuyan a erradicar la corrupción. Ejemplo de estos espacios constituyen las audiencias públicas, las cuales permiten identificar y medir el grado de satisfacción ciudadana respecto a los servicios y proyectos gubernamentales, el nivel de cumplimiento de los programas y acciones o servicios y su eficacia.
4.      Tipos de participación: programas o acciones de capacitación y asesoría con el objetivo de apoyar a la ciudadanía, a través de la capacitación y asesoría para que cuenten con los conocimientos básicos y herramientas necesarias para realizar tareas de carácter preventivo en el control y vigilancia de las obras y acciones de gobierno, tengan conocimientos técnicos generales y especializados que les permitan planear, administrar, ejecutar y controlar proyectos de autogestión, conozcan y ejerzan sus derechos a la información, participación democrática y a la petición.
Tal como se observa en la Figura 1, se deben fortalecer los programas de información a la población, la organización social para el control y vigilancia, la intensificación de espacios de comunicación directa gobierno-sociedad, y los programas o acciones de capacitación y asesoría.

.                             Figura 1. Mecanismos de Fortalecimiento de la Participación

1.      Tipos de Información: mediante este componente se pretende asegurar que la población esté informada sobre las reglas de operación de los sistemas públicos, estándares de los servicios, características específicas de las obras, acciones y proyectos, tipos y montos de apoyos económicos, los medios institucionales existentes para resolver dudas y canalizar sugerencias, quejas y denuncias. Estos programas de información a la comunidad buscan propiciar la utilización de medios de información en términos de cobertura, accesibilidad, oportunidad, calidad y eficacia y fortalecer el control preventivo, puesto que al conocer los proyectos de gobierno, la ciudadanía puede identificar y reportar cualquier desviación respecto de lo programado.
2.      Mecanismos de Participación: La organización social para el control y vigilancia fortalece los mecanismos de participación y tiene dos propósitos centrales. Por una parte diversifica las formas de participación social, organizada o individual, en su vertiente de contraloría social; y por otra, respeta las distintas formas de organización de la contraloría social, ya sea desde los consejos comunales, o mediante las distintas Oficinas de Atención al Ciudadano que se encuentran en funcionamiento en todos los Órganos de Control Fiscal.
          La credibilidad y transparencia de la gestión pública exige el acceso a la información gubernamental, con el objeto de mostrar el desempeño de las instituciones, el cumplimiento de los objetivos y programas de trabajo establecidos, el uso de recursos asignados, el otorgamiento de sus servicios y los resultados alcanzados. Asimismo es importante ampliar y garantizar la eficacia de los mecanismos de registro, investigación y atención de denuncias presentadas por la ciudadanía.
          En este contexto es necesario promover el diseño y la aplicación de sistemas de medición que permitan conocer la percepción de la sociedad sobre el fenómeno de la corrupción y establecer acuerdos con las organizaciones de la sociedad civil para enfrentar la corrupción, mediante acciones concretas que muestren su participación corresponsable en esta gran tarea nacional.
3.   Mecanismos de acceso a la información: programas de intensificación de espacios de comunicación directa gobierno y sociedad con el objetivo de impulsar los distintos tipos de participación mediante la apertura, desarrollo y consolidación de espacios de comunicación directa gobierno y ciudadanía. La creación de estos espacios permitirá al gobierno adecuar planes y proyectos acordes con las necesidades de la población, unir esfuerzos y recursos para mejorar procesos administrativos y de atención a las necesidades sociales, y tener la opinión de la ciudadanía para evaluar su gestión.
       Desde luego, el deseo de información en la buena sociedad no se satisface tan fácilmente. Bien es verdad que sus socios también forman parte del pueblo, o sea de los que son gobernados. Sin embargo, como ciudadanos con mayor nivel de instrucción no tienen una opinión definitivamente mala al examinar si son gobernados bien.
        La elite quiere considerar este asunto con más diferenciación, y una ‘prensa seria’ se dedica a satisfacer sus más elevadas exigencias intelectuales: informa a sus lectores sobre las cotidianas decisiones políticas en el interior de la nación, pero también sobre los numerosos intereses y actividades nacionales en el exterior, y lo hace de una manera como si fueran ellos los que tuvieran que llevar a cabo todo ello. Cada asunto que la soberanía pone en el orden del día se les presenta como una necesidad objetiva, que se comprende de suyo o que en todo caso está fuera de cuestión, y que hay que superar con máxima habilidad y éxito.
       En este sentido, los medios, en general, y la televisión, en particular, debido a su condición de medio de comunicación de masas hegemónico, serían causantes, en gran medida, de la fijación de esos lugares comunes de concentración de la atención, mediante el proceso de selección de temas o “tematización”. Este proceso de tematización remite al efecto de “Agenda–Setting” que constituye, actualmente, uno de los sectores de investigación con una mayor capacidad de renovación de los estudios sobre los efectos de comunicación de masas. Esta modalidad parte de la constatación del poder ejercen los medios de comunicación de masas para influir y determinar el grado de atención que el público otorga a ciertos temas, los cuales quedan sometidos a la atención y el interés colectivo.


Referencias Bibliográficas

Banco Interamericano de Desarrollo. (1997). Libro de consulta sobre la participación. Departamento de Programas Sociales y Desarrollo Sostenible. Washington. Disponible: http://books.google.co.ve/
Barber,  M. (2008).  Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivos. [Artículo en línea]. OPREAL N° 41. Disponible en: http://www.oei.es/pdfs/documento_preal41.pdf
Bracho, P (1992). El Partido contra la sociedad.
Carmona, J. (2000). El defensor del pueblo europeo. Madrid: Ministerio de Administraciones Públicas. Disponible: http://books.google.co.ve
Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo. (2009). Carta Iberoamericana de Participación Ciudadana en la Gestión Pública. Aprobada por la XI Conferencia Iberoamericana de Ministros de Administración Pública y Reforma del Estado. Lisboa, Portugal, 25 y 26 de junio de 2009 http://www.clad.org/documentos/declaraciones/carta-iberoamericana-de-participacion-ciudadana
Cieza, J. (2003). Educación Comunitaria. [Artículo en línea]. Revista de Educación, 339 (2006), pp. 765-799. Disponible: http://es.scribd.com/doc/35892674/Educacion-Comunitaria.
Feo, M. Los partidos políticos: su origen y su funcionamiento
Morales y Gómez, J. (2011). Opinión pública y democracia, algunas aportaciones para su estudio
Michels, R. (2008). Los Partidos Políticos.
Petit, M. (2007). Medios de comunicación.
Romero, J. (2009). Venezuela siglo XXI democracia y movilidad social 

Sanhueza, A. (2004). Participación ciudadana en la gestión pública. Corporación Participa. Santiago. Disponible: http://www.participa.cl/wp-content/uploads/2007/10/participacion-ciudadana-en-la-gestion-publica.pdf


0 comentarios:

Publicar un comentario

Entradas Populares