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jueves, 7 de septiembre de 2017

El Yuan, en estudio

El yuan se sumo a la cesta de monedas que integran el DEG (Derecho Especial de Giro) emitido por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que es un activo de reserva internacional intercambiable por monedas. El mercado de cambios chino está abierto solo parcialmente para los inversores y cambistas internacionales y se opera sobre todo en el mercado interno, de gobierno a gobierno, con mayor presencia en el continente asiático.

En el análisis de este repunte del Yuan surgen tres justificaciones principales, que coexisten o no dependiendo de quien firme el análisis, y que son: la debilidad del dólar, la mejora económica que muestran los datos y la ingeniería monetaria del Banco Popular de China. En este sentido China implementa una política monetaria prudente y neutral a fin de crear un ambiente financiero neutral y moderado para la reforma estructural por el lado de la oferta.

El BPCh combinará instrumentos monetarios basados en precios y cuantitativos, así como políticas macroprudenciales para afinar las condiciones de liquidez. El desarrollo de financiamiento directo tendrá prioridad y se mejorará la estructura de financiamiento indirecto. Las empresas pequeñas y medianas, las áreas rurales y remotas, la agricultura y los agricultores recibirán un mayor apoyo financiero, además, se promueven las finanzas ecológicas. El BPCh desempeñará un papel más activo en la vigilancia contra los riesgos financieros sistémicos.

Las finanzas ecológicas incluyen: (a) vehículos de inversión especializados para apoyar la inversión ecológica, tanto en el nivel nacional como internacional; (b) apoyo fiscal y financiero, incluidas tasas de interés subsidiadas para créditos verdes, incentivos para desarrollar un mercado de bonos verdes y mejores mecanismos para que las empresas ecológicas comuniquen su desempeño ambiental en los mercados de valores; (c) nueva infraestructura financiera, incluidos los mercados de emisiones de carbono, un sistema de clasificación ecológica y una red de inversores ecológicos; (d) infraestructura legal, que incluye cláusulas más claras de responsabilidad de los prestamistas, seguros ambientales obligatorios y la revelación de información ambiental.

El riesgo sistémico se origina cuando hay un problema en alguna parte del sistema financiero que acaba teniendo consecuencias negativas sobre la actividad económica. Originalmente, este riesgo se asociaba fundamentalmente con las dificultades en entidades de gran tamaño (en particular, de las bancarias).  Sin embargo, después de la crisis del año 2008, otros aspectos empezaron a ser tenidos en cuenta en el análisis de este riesgo como por ejemplo las interconexiones y las exposiciones entre las instituciones o la pérdida de confianza de los agentes en el sistema financiero. Estos factores fueron decisivos a la hora de valorar cómo un problema originado en una parte del sistema financiero puede derivar en problemas en el funcionamiento del sistema en su conjunto y en la economía real.

En este sentido, uno de los trabajos realizados más interesante es el relacionado con la medición del riesgo sistémico en Europa.  La esencia del indicador que calculan es bastante intuitiva: por una parte se trata de elegir las partes o segmentos del sistema financiero que pueden tener relevancia desde el punto de vista de la estabilidad financiera y por otra, se trata de considerar los indicadores de cada parte que sean representativos del nivel de estrés. 

En general, estos indicadores tienen que ver con primas de riesgo, con volatilidades, con las condiciones de liquidez y con caídas sustanciales de los precios de algunos activos financieros. El indicador resume el nivel de estrés en los mercados en un número que va entre cero y uno, lo que facilita su interpretación por parte de cualquier usuario. Otra ventaja importante es que, dado que pretende capturar riesgos de carácter sistémico, solo toma valores muy elevados cuando detecta estrés en todos los segmentos considerados.



La importancia del riesgo sistémico para China es tal, que la Conferencia Nacional de Trabajo Financiero concluyó con la creación de un órgano de toma de decisiones, facultado para actuar con rapidez y decisión en caso de peligro inminente y para armonizar las normativas vigentes. El Banco Popular de China, la Comisión Reguladora de Valores de China (CSRC), la Comisión Reguladora Bancaria de China (CRBC) y la Comisión Reguladora de Seguros de China (CIRC) se fusionarán en una única agencia. Con este nuevo órgano, un comité para supervisar la estabilidad y el desarrollo financiero, subordinado al Consejo de Estado, el país quiere crear una herramienta simplificada para realizar el seguimiento del riesgo sistémico.

sábado, 22 de abril de 2017

LA DOLARIZACIÓN DE LA ECONOMÍA VENEZOLANA

      
      En América Latina existen tres casos de dolarización: Panamá (1904), Ecuador (2000) y El Salvador (2001). Para muchos analistas la dolarización es un estado no natural de una sociedad. La conformación del sistema de precios, que nomina en dólares muchos productos, en especial aquellos de mayor valor, influye en este fenómeno y conlleva a la creencia que relaciona un precio en dólares con calidad.
     Uno de los primeros beneficios de la dolarización es la generación de una inflación baja, ya que elimina la posibilidad de influencia política sobre el manejo monetario. También elimina el riesgo de devaluación y minimiza la variabilidad en las tasas de interés, lo cual proporcionaría al gobierno importantes instrumentos para articular políticas de crecimiento económico de manera sostenible.
      Sin embargo, la experiencia de países dolarizados no es del todo satisfactoria en torno a la generación de crecimiento económico, ya que esta no garantiza disciplina fiscal, y la eliminación del riesgo cambiario tampoco elimina el riesgo de default o la alta volatilidad de los spreads de deuda soberana.
      Esta situación se produce en primer lugar porque el país pierde dos instrumentos muy importantes: su política monetaria y la posibilidad de la utilización de su tasa de cambio (depreciación o apreciación) para contrarrestar los shocks que se producen en una economía como por ejemplo con la caída de los precios del petróleo y demás commodities.
     Por otra parte, lo que es bueno para Estados Unidos no necesariamente es bueno para otros países. La Reserva Federal está en la obligación de definir sus políticas monetarias basándose en la situación y realidad de los EE.UU., sin importarle las de los países dolarizados. Adicionalmente una dolarización generaría una pérdida de competitividad relativa de las exportaciones del país ya que si no es capaz de una flexibilización financiera y laboral la consecuencia sería desempleo, una menor utilización de la capacidad instalada y posiblemente cierre de empresas.
      Así la dolarización solo tendría sentido en los siguientes casos: (1) países con economías estrechamente ligadas a los EE.UU. y que por lo tanto experimenten shocks muy similares, (2) países con economía pequeñas en donde la mayoría de los precios son fijados en dólares y en la que la mayoría de los bienes se transan en el comercio internacional, (3) países con mercados laborales flexibles, y (4) países donde no se pueda confiar en que el banco central maneje su propia moneda.
     En Venezuela solo cumpliría con el último y eso es algo que con voluntad política se puede remediar. Hay que tener presente que la dolarización es un instrumento muy estricto, en donde no hay oportunidad de ajustar el tipo de cambio real por medio de variaciones del tipo de cambio nominal. Por lo que, cuando ocurren choques externos inesperados, los ajustes deben efectuarse por vías internas tales como precios, costos internos, el nivel de la actividad económica y el empleo.
     Considerando que los beneficios no están garantizados y que los costos en materia de capacidad para llevar a cabo ajustes macroeconómicos y financieros para el Estado son tan elevados, la dolarización de la economía nacional sería una medida contraproducente al menos en el momento actual.


Referencia Bibliográfica
Oliveros, A. (2014) ¿Hay que dolarizar la economía venezolana?

Tendencias económicas y Vehículos de Inversión

     La proyección de la evolución de las principales economías del mundo en los próximos diez años indica que el crecimiento económico global va a ser bajo debido a que el Producto Interno Bruto (PIB) en la actualidad es bajo. Este escaso crecimiento se debe a factores como: (a) el envejecimiento de la población mundial y su escaso crecimiento.
     Uno de los componentes del PIB es el consumo y al estancarse la tasa de crecimiento de la población es de entender que el consumo también lo hará; (b) la desigualdad en la distribución de los ingresos; (c) el alto endeudamiento tanto público como privado; (d) la menor demanda de bienes de capital, lo cual afecta a otro de los componentes fundamentales del PIB como es la inversión.
     En este contexto se estima que el crecimiento económico dependerá de las economías de los países emergentes. Según algunas investigaciones, los mercados emergentes mundiales ya aportan el 71% al crecimiento económico mundial. Además de los factores señalados, según la investigación realizada por BBVA Asset Management, existen otros aspectos que influirán en el crecimiento económico como son: (a) la revolución tecnológica, generalmente acompañada de innovación y nuevas oportunidades de inversión, (b) las reformas estructurales, y (c) los acuerdos de libre comercio, un tema que ha generado polémica en los últimos meses.
     Por otra parte, un Producto Interno Bruto Nominal más bajo trae como consecuencia una tasa de interés nominal más baja, lo cual repercute de manera directa sobre la inflación. Entonces, a pesar de la disminución de la rentabilidad nominal, la disminución de la inflación ocasiona una rentabilidad real positiva.     Desde esta perspectiva los activos financieros en los cuales vale la pena invertir son: (a) renta variable de países emergentes o europeos; (b) los bonos de alta rentabilidad, (c) vehículos de inversión inmobiliaria, (d) renta fija en varios países emergentes.
     Es conveniente señalar que los fondos high-yield, también llamados fondos de bonos de alta rentabilidad, son fondos de inversión en activos de renta fija que poseen la categoría de bonos de alto rendimiento. Estos bonos generan una alta rentabilidad debido a que los activos en que invierten presentan un riesgo elevado de que los intereses no sean satisfechos por las empresas que los emiten, al tener poca solvencia. Por tanto, los fondos high-yield son más arriesgados que los fondos de renta fija, pero, a cambio, ofrecen una mayor rentabilidad esperada.
     En este escenario se aconseja diversificar la cartera de inversiones, tener liquidez suficiente para aprovechar las oportunidades cuando se presenten y aceptar cierto nivel de riesgo en las inversiones, lo cual repercute en la necesidad de asesoramiento profesional para conocer los mejores vehículos de inversión existentes en el mercado.
     Finalmente, es posible concluir sobre que existen fundamentos para invertir en países emergentes a pesar de las perspectivas mundiales poco alentadoras en cuanto al crecimiento económico. Los países emergentes representan en muchos sentidos un mercado inexplorado, se han visto sometidos a reformas para evitar el endeudamiento y frenar el déficit fiscal, y el uso reciente de tecnología en la producción que genera una expansión inicial en las empresas.
     Existen múltiples alternativas de inversión, atendiendo a las expectativas de rentabilidad que tenga el inversor y al riesgo que se esté dispuesto a asumir. Lo mejor es informarse adecuadamente sobre cada una de ellas, recurriendo a servicios profesionales de reconocida trayectoria en este campo.
Referencia Bibliográfica
Roa, A. (2015). ¿Cuáles serán los activos más rentables de aquí a 2025?

INFLACIÓN Y TASAS DE INTERÉS ACTIVAS


El aumento de precios debido al mayor costo de los productos importados, la devaluación destinada a corregir el alza de estos costos, y la disminución en los precios del petróleo son algunos de los problemas cuya solución fundamental exige transformaciones en la forma de producir, así como en la estructura económica del país. La falta de aplicación de soluciones oportunas o la aplicación de correctivos inadecuados frente a estos problemas es la inevitable espiral inflacionaria.
     Es de resaltar que en economías con graves desequilibrios coyunturales, puede darse ocasionalmente la inusual combinación de estancamiento o hasta decrecimiento de la producción con alta inflación. Lo que hace a la estanflación tan temible y dañina es precisamente que los mecanismos habituales que tienen las autoridades para paliar uno de sus componentes resultan necesariamente agravando al otro.
     Es decir, al intentar estimular la economía inyectándole más liquidez, terminan intensificando la inflación; y al contener el tamaño de la masa de dinero para tratar de detener la inflación, terminan desacelerando la circulación de capital y dificultando la reactivación económica.
     Uno de los sectores afectados es el sector financiero, el cual debe mantener sus niveles de ingresos captando nuevos aportes de capital y disminuyendo sus costos operativos, pero a la vez evitando la morosidad mediante una gestión de riesgo eficiente. Entre las medidas implementadas se encuentran la disminución de los cajeros automáticos es todo el país, disminuyendo los costos de vigilancia, traslado de efectivo y mantenimiento de los equipos. Además, la aplicación del nuevo cono monetario hace necesario un ajuste en los mismos.
     Factores que afectan a la economía en su conjunto como el tipo de cambio, las tasas de interés y los niveles de inflación; así como factores que afectan al sector financiero como el encaje legal, van a determinar el funcionamiento del sector financiero en el corto plazo. En este sentido, su sostenibilidad va a depender de la posibilidad de aumento en las tasas de interés activa, y del escenario probable en el que el gobierno decida la unificación cambiaria.
     De acuerdo a Bello (2007) el principio básico de un banco consiste en colocar el dinero captado a una tasa de interés real positiva. En condiciones normales de la economía, la tasa de interés que los bancos cobran por los créditos que otorgan guarda una relación inversa con el nivel de la liquidez monetaria. Así, en periodos durante los cuales la oferta de fondos prestables es elevada, la competencia entre los bancos por colocar los fondos captados se incrementará, lo cual llevará a reducir las tasas de interés activas con la finalidad de atraer clientes.
     Lo contrario sucederá en situaciones de bajos niveles de liquidez monetaria en los cuales la demanda de crédito presionará las tasas de interés activa hacia el alza. Sin embrago, en situaciones inflacionarias si la de interés activa nominal es menor a la tasa de inflación esperada, la reacción lógica sería aumentar la tasa de interés activa nominal para contrarrestar el efecto negativo de la inflación. Cabe señalar que el spread bancario es frecuentemente utilizado para medir la eficiencia del sistema financiero, ya que un diferencial muy grande, se puede deber o a ganancias exageradas o a un costo de transformación muy elevado.
Referencia Bibliográfica

Bello, G. (2007). Operaciones bancarias en Venezuela. 


miércoles, 29 de marzo de 2017

ANÁLISIS DE LAS TENDENCIAS ORGANIZACIONALES DE LAS EMPRESAS


     La empresa del siglo XXI se caracteriza por el manejo estratégico de la información. De eso no hay duda, sobre todo aquellas empresas que han sobrevivido las etapas preliminares de optimización en el uso de recursos, así como de implantación y auge de la tecnología, y que ahora se enfrentan al reto de mantenerse en los albores de un nuevo sistema económico. Acorde con esta transformación, la empresa como organización social, deberá innovar su modelo administrativo, migrando hacia el dinamismo y la flexibilidad, tal como lo señalan Rincón y Romero (2002). 
     Las visiones organizacionales consideradas por estas autoras coinciden con el desarrollo mismo de la sociedad y del sistema económico que la acompaña. De esta manera, no resulta ilógico considerar válida la estructura y funcionamiento de la empresa de la era industrial en la que irrumpe la economía como ciencia, y para la cual el vigor y entusiasmo de los primeros economistas clásicos era la directriz. 
     En este sentido, la división del trabajo y la especialización seguirán siendo, como en el pasado, parte de los estudios obligatorios en la ciencia organizacional, ya que para acompañar estos descubrimientos conceptuales de la época era necesaria una estructura empresarial jerárquica caracterizada por la rigidez, la burocracia y la formalidad. 
     Alternando con esta visión interior de las organizaciones, se encontraba la mano invisible del mercado, a la cual había que dejar actuar puesto que cualquier forma de intervención resultaría contraproducente. La economía clásica era microeconómica, no se encontraba interesada en el funcionamiento conjunto de la economía, ni tampoco en valores agregados; se trataba de defender la libertad individual y los beneficios de dejar actuar a la oferta y la demanda. Por lo tanto, encontrar la situación de equilibrio era equivalente a la maximización de las utilidades, para lo cual se requería un control férreo de la empresa y de sus trabajadores. 
     Coincidiendo con Rincón y Romero (2002), se debe admitir que las organizaciones burocráticas, tradicionales, formales y con estructuras jerárquicas en los que priva el principio de la autoridad, no aceptan los cambios de buena manera, y el cambio tecnológico no iba a ser una excepción a esta regla. Sin embargo, la reflexión de transformación de la estructura tradicional de la organización, no vino de la mano de la tecnología en sus etapas iniciales, fue el estancamiento propio del sistema económico, lo que la originó. Después de todo, la economía clásica era una economía de oferta. 
     Se trataba de salir al paso a las crisis económicas y sociales a las que se enfrentaba la sociedad, y esta apertura en la cual se permite al Estado intervenir en la economía a través de regulaciones, trae también consigo un cambio en la forma como se concibe la empresa, pasando de un sistema cerrado a un sistema que interactúa con un ambiente externo. Comienza la época de la economía en valores agregados, la macroeconomía. El cambio hacia una visión naturista, propuesta por Rincón y Romero (2002), coincide con este cambio económico 
     Por supuesto, los avances tecnológicos le dieron impulso a un sistema de máxima ganancia que amplió sus fronteras en el marco de la globalización. En este sentido globalización y tecnología son variables que fluyen en la misma dirección. Esta visión inclusive es contradictoria con algunos conceptos, todavía en estudio por la ciencia económica, como la premisa que considera a la tecnología como una limitante en la producción en el corto plazo, dada la dificultad de efectuar cambios rápidos en la producción que vengan de la mano de cambios tecnológicos. Recuérdese que generalmente, la tecnología es una cualidad de los activos fijos. 
     En otro nivel de análisis, los cambios tecnológicos generan un exceso de expectativas cuya influencia en el clima organizacional, y por ende en el cumplimiento de objetivos, debe ser revisado para no sobre dimensionar su importancia. La importancia de un factor de producción será determinada por una multiplicidad de factores, por lo tanto no se trata de una verdad absoluta que el cambio tecnológico por sí mismo conlleve a un cambio en las estructuras de las empresas. 
     No se cuestiona su importancia en el cambio organizacional, tampoco la existencia del cambio mismo, pero este proviene en primer lugar de la concepción del ser humano como centro de la organización, lo cual conlleva a la necesidad de flexibilizar su estructura y humanizar su funcionamiento, acercándolo más a la satisfacción de las necesidades individuales y colectivas. 
     La tercera visión de Rincón y Romero (2002), la ecologista, es la que más se acerca a esta realidad; sin embargo, se contradice en su idea central que establece la necesidad de colaborar para competir, disimulando el mismo objetivo de máxima ganancia que se encuentra en el origen mismo del sentir empresarial, con valores compartidos y humanistas 
     No hay acuerdo con las autoras en la premisa que establece que la organización es un organismo vivo porque es capaz de evolucionar y adaptarse; por el contrario, la organización es un organismo vivo porque forma parte integrante, de manera indivisible de un todo mayor que es la sociedad, cuyo eje central es el hombre. Por lo tanto, la preocupación de la empresa por su desarrollo integral es válida y creíble, por muy simplista que parezca esta concepción, en el contexto de que sin la persona sería imposible su evolución, ni siquiera su existencia.      
     Cada visión de organización es fruto de la sociedad que le da origen, por lo tanto son válidas para los contextos en los que surge cada una de ellas. De hecho, el cambio de visión es consecuencia de un cambio social, ya sea por la irrupción en el escenario de alguna crisis, o por la necesidad de corregir fallas estructurales en el sistema económico.       
     La visión que se comparte con Rincón y Romero (2002), es que la organización del futuro es una organización más inteligente, capaz de convertir una aparente desventaja en una oportunidad, con manejo de información estratégica, y cuyos líderes requerirán habilidades que no se encontraban en los estilos gerenciales que le precedieron.    
     En este sentido, la organización del futuro concede espacios de participación a sus colaboradores, clientes, proveedores, sector gubernamental y sociedad civil. Entiende la importancia de la toma de decisiones en situación de incertidumbre e inestabilidad y asocia sus expectativas futuras con el bienestar y satisfacción de sus empleados. Esta organización tiene capacidad de aprendizaje porque no cuestiona a priori y no considera válida una visión parcial de una realidad compleja.  
     Es de señalar que la influencia de clásicos como Weber persiste hasta nuestros días en la burocrática Administración pública, cuyo modelo formal, jerárquico, formalizado ha entrado a la escena del cambio de forma mucho más brusca que el sector empresarial. En este contexto, ha sido la presión por legitimarse lo que ha llevado al Estado a abrir sus fronteras, y pasar de un sistema cerrado a un sistema que acepta la participación y la corresponsabilidad; y en este ensayo y error, cuyo costo social es incuantificable, se encuentra actualmente. 
     A nivel gubernamental, constituye un reto en sí mismo, darle formalidad a una estructura heterárquica, que de paso a la anterior estructura jerárquica, que valore la autodeterminación y la autonomía, con la confianza suficiente para delegar la toma de decisiones, y en las cuales el control es un proceso posterior sustituido inclusive por procesos de interacción y comunicación constantes. En este sentido, el cambio en primer lugar es de conciencia y de valores éticos y morales. 
    La gerencia pública tiene mucho que aprender de la gestión privada, en materia de innovación y adaptación a los cambios, y sin rubor, en el área de eficiencia, eficacia y efectividad. Por su parte, la gerencia privada debe mirar hacia la gestión pública en sus alianzas de solidaridad y cooperación con la comunidad. Después de todo, aun cuando sus objetivos específicos son diferentes, comparten como objetivo general el bienestar del ser humano.   
     La historia económica está contada desde la perspectiva de los países desarrollados, aquellos que evolucionaron superando cada etapa del devenir socio-económico; otra es la visión desde los países emergentes que llegaron tarde a esta repartición, y por lo tanto, han tenido que conformarse con tratar de ir superando brechas y desigualdades.  
     Al igual que el pasado, el sesgo organizacional persiste, ya no desde el punto de vista de un sistema cerrado o abierto, flexible o inflexible, sino desde la comprensión en toda su dimensión de la estructura del ambiente externo, el cual está compuesto no solo por consumidores y por el resto de las empresas; sino por la sociedad civil y el Estado, cuya influencia, poder y presencia debe ser considerada como un hecho y no como un invitado inoportuno del cual nadie quiere saber.  

Referencia Bibliográfica 
Rincón, M., Romero, M. (2002). Tendencias organizacionales de las empresas.  



  

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