La
proyección de la evolución de las principales economías del mundo en los
próximos diez años indica que el crecimiento económico global va a ser bajo
debido a que el Producto Interno Bruto (PIB) en la actualidad es bajo. Este
escaso crecimiento se debe a factores como: (a) el envejecimiento de la
población mundial y su escaso crecimiento.
Uno
de los componentes del PIB es el consumo y al estancarse la tasa de crecimiento
de la población es de entender que el consumo también lo hará; (b) la
desigualdad en la distribución de los ingresos; (c) el alto endeudamiento tanto
público como privado; (d) la menor demanda de bienes de capital, lo cual afecta
a otro de los componentes fundamentales del PIB como es la inversión.
En
este contexto se estima que el crecimiento económico dependerá de las economías
de los países emergentes. Según algunas investigaciones, los mercados
emergentes mundiales ya aportan el 71% al crecimiento económico mundial. Además
de los factores señalados, según la investigación realizada por BBVA Asset
Management, existen otros aspectos que influirán en el crecimiento económico
como son: (a) la revolución tecnológica, generalmente acompañada de innovación
y nuevas oportunidades de inversión, (b) las reformas estructurales, y (c) los
acuerdos de libre comercio, un tema que ha generado polémica en los últimos
meses.
Por
otra parte, un Producto Interno Bruto Nominal más bajo trae como consecuencia
una tasa de interés nominal más baja, lo cual repercute de manera directa sobre
la inflación. Entonces, a pesar de la disminución de la rentabilidad nominal,
la disminución de la inflación ocasiona una rentabilidad real positiva. Desde esta perspectiva los activos
financieros en los cuales vale la pena invertir son: (a) renta variable de
países emergentes o europeos; (b) los bonos de alta rentabilidad, (c) vehículos
de inversión inmobiliaria, (d) renta fija en varios países emergentes.
Es
conveniente señalar que los fondos high-yield, también llamados fondos de bonos
de alta rentabilidad, son fondos de inversión en activos de renta fija que
poseen la categoría de bonos de alto rendimiento. Estos bonos generan una alta
rentabilidad debido a que los activos en que invierten presentan un riesgo
elevado de que los intereses no sean satisfechos por las empresas que los
emiten, al tener poca solvencia. Por tanto, los fondos high-yield son más
arriesgados que los fondos de renta fija, pero, a cambio, ofrecen una mayor
rentabilidad esperada.
En este escenario se aconseja diversificar
la cartera de inversiones, tener liquidez suficiente para aprovechar las
oportunidades cuando se presenten y aceptar cierto nivel de riesgo en las
inversiones, lo cual repercute en la necesidad de asesoramiento profesional
para conocer los mejores vehículos de inversión existentes en el mercado.
Finalmente, es posible concluir sobre que existen fundamentos para
invertir en países emergentes a pesar de las perspectivas mundiales poco
alentadoras en cuanto al crecimiento económico. Los países emergentes
representan en muchos sentidos un mercado inexplorado, se han visto sometidos a
reformas para evitar el endeudamiento y frenar el déficit fiscal, y el uso
reciente de tecnología en la producción que genera una expansión inicial en las
empresas.
Existen múltiples alternativas de inversión, atendiendo a las
expectativas de rentabilidad que tenga el inversor y al riesgo que se esté
dispuesto a asumir. Lo mejor es informarse adecuadamente sobre cada una de ellas,
recurriendo a servicios profesionales de reconocida trayectoria en este campo.
Referencia Bibliográfica
Roa,
A. (2015). ¿Cuáles serán los activos más rentables de aquí a 2025?



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