En la economía no hay magia, solo pronósticos acertados y un buen manejo de la teoría para colocarla con pulcritud en práctica. Schuldt y Acosta, en
la década de los noventa, hicieron una radiografía casi perfecta del fenómeno
hiperinflacionario venezolano. Señalan estos autores, que una característica inmanente a toda hiperinflación
es que la formación de precios de la economía se dolariza; esto es se ajusta a
las evoluciones del tipo de cambio. Tales precios ya no se cotizan, como en régimen
de inflación moderada o alta sobre la base de la inflación pasada (costos históricos),
sino en términos de sus costos de reposición o sustitución.
Es decir, los fijadores
de precios los determinan a partir de un tipo de cambio libre y generalmente negro
del día u hora de la venta y luego los convierten a moneda nacional. Este
comportamiento es razonable frente al riesgo de una descapitalización, el cual ciertamente
supone el riesgo cambiario. Un segundo elemento de la hiperinflación es la indexación
generalizada de las remuneraciones, luego de fijarlas sobre la base de la inflación
pasada debido a que desaparece totalmente la memoria inflacionaria del sistema económico. En Venezuela se han establecido nueve (9) aumentos de salario mínimo desde enero de 2017 fijándose en Bs 392.646,46 en marzo de 2018, lo cual no alcanza para la compra de medio kilo de carne (Bs. 425.000 al 14-04-2018).
Se disuelve el aparato estatal puesto que pierde sentido la posibilidad de financiar al gobierno a través de impuestos, se disloca el aparato productivo dada la incertidumbre que se genera y el premio que reciben las actividades especulativas que agrava mas aun el desempleo y la intranquilidad laboral. Acompañan este proceso la caída de la tasa de inversión, la descapitalización de las empresas públicas, la reducción de la capacidad para importar y la redistribución masiva de la riqueza del país. La tasa especifica de inflación es una medida del grado de rechazo que ella provoca. En el caso venezolano, según Ecoanalítica, tendríamos un rechazo estimado de 2.735% en el año 2017. Se trata de una situación generalizada de ingobernabilidad. (negritas nuestras).
Se disuelve el aparato estatal puesto que pierde sentido la posibilidad de financiar al gobierno a través de impuestos, se disloca el aparato productivo dada la incertidumbre que se genera y el premio que reciben las actividades especulativas que agrava mas aun el desempleo y la intranquilidad laboral. Acompañan este proceso la caída de la tasa de inversión, la descapitalización de las empresas públicas, la reducción de la capacidad para importar y la redistribución masiva de la riqueza del país. La tasa especifica de inflación es una medida del grado de rechazo que ella provoca. En el caso venezolano, según Ecoanalítica, tendríamos un rechazo estimado de 2.735% en el año 2017. Se trata de una situación generalizada de ingobernabilidad. (negritas nuestras).
Entre las medidas para atacar este grave problema se
encuentran la estabilización inmediata del tipo de cambio, apoyada por una política
monetaria restrictiva y de altas tasas de interés que a su vez tendrá efectos
positivos sobre la recaudación tributaria; un cambio en el régimen monetario y
fiscal que generaría confianza en la racionalidad de los agentes económicos frente
al anuncio de medidas enérgicas y creíbles por parte de gobierno, lo cual acabaría
con la especulación; conciencia por parte de todas las facciones sociales de
que ha llegado el momento en que ninguna se beneficia con la hiperinflación, es
decir, el inicio de un gobierno de equilibrio social; negociación amplia a escala internacional, asegurando un programa de financiamiento antes del lanzamiento del programa estabilizador.
(Schuldt, 1995).
Es importante señalar, que la última tasa inflacionaria de un dígito se remonta en Venezuela al año 1983 (6,3%). Invitación muy cordial a todas las Facultades de Economía del país a publicar sus investigaciones sobre hiperinflación. No importa su ideología, sus títulos, sus emociones, ¿por qué no unir esfuerzos? importan su familia y su futuro. Entre todos encontraremos la salida para que los pronósticos de un 10.000% no se cumplan.
Es importante señalar, que la última tasa inflacionaria de un dígito se remonta en Venezuela al año 1983 (6,3%). Invitación muy cordial a todas las Facultades de Economía del país a publicar sus investigaciones sobre hiperinflación. No importa su ideología, sus títulos, sus emociones, ¿por qué no unir esfuerzos? importan su familia y su futuro. Entre todos encontraremos la salida para que los pronósticos de un 10.000% no se cumplan.



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