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sábado, 22 de abril de 2017

LA DOLARIZACIÓN DE LA ECONOMÍA VENEZOLANA

      
      En América Latina existen tres casos de dolarización: Panamá (1904), Ecuador (2000) y El Salvador (2001). Para muchos analistas la dolarización es un estado no natural de una sociedad. La conformación del sistema de precios, que nomina en dólares muchos productos, en especial aquellos de mayor valor, influye en este fenómeno y conlleva a la creencia que relaciona un precio en dólares con calidad.
     Uno de los primeros beneficios de la dolarización es la generación de una inflación baja, ya que elimina la posibilidad de influencia política sobre el manejo monetario. También elimina el riesgo de devaluación y minimiza la variabilidad en las tasas de interés, lo cual proporcionaría al gobierno importantes instrumentos para articular políticas de crecimiento económico de manera sostenible.
      Sin embargo, la experiencia de países dolarizados no es del todo satisfactoria en torno a la generación de crecimiento económico, ya que esta no garantiza disciplina fiscal, y la eliminación del riesgo cambiario tampoco elimina el riesgo de default o la alta volatilidad de los spreads de deuda soberana.
      Esta situación se produce en primer lugar porque el país pierde dos instrumentos muy importantes: su política monetaria y la posibilidad de la utilización de su tasa de cambio (depreciación o apreciación) para contrarrestar los shocks que se producen en una economía como por ejemplo con la caída de los precios del petróleo y demás commodities.
     Por otra parte, lo que es bueno para Estados Unidos no necesariamente es bueno para otros países. La Reserva Federal está en la obligación de definir sus políticas monetarias basándose en la situación y realidad de los EE.UU., sin importarle las de los países dolarizados. Adicionalmente una dolarización generaría una pérdida de competitividad relativa de las exportaciones del país ya que si no es capaz de una flexibilización financiera y laboral la consecuencia sería desempleo, una menor utilización de la capacidad instalada y posiblemente cierre de empresas.
      Así la dolarización solo tendría sentido en los siguientes casos: (1) países con economías estrechamente ligadas a los EE.UU. y que por lo tanto experimenten shocks muy similares, (2) países con economía pequeñas en donde la mayoría de los precios son fijados en dólares y en la que la mayoría de los bienes se transan en el comercio internacional, (3) países con mercados laborales flexibles, y (4) países donde no se pueda confiar en que el banco central maneje su propia moneda.
     En Venezuela solo cumpliría con el último y eso es algo que con voluntad política se puede remediar. Hay que tener presente que la dolarización es un instrumento muy estricto, en donde no hay oportunidad de ajustar el tipo de cambio real por medio de variaciones del tipo de cambio nominal. Por lo que, cuando ocurren choques externos inesperados, los ajustes deben efectuarse por vías internas tales como precios, costos internos, el nivel de la actividad económica y el empleo.
     Considerando que los beneficios no están garantizados y que los costos en materia de capacidad para llevar a cabo ajustes macroeconómicos y financieros para el Estado son tan elevados, la dolarización de la economía nacional sería una medida contraproducente al menos en el momento actual.


Referencia Bibliográfica
Oliveros, A. (2014) ¿Hay que dolarizar la economía venezolana?

Tendencias económicas y Vehículos de Inversión

     La proyección de la evolución de las principales economías del mundo en los próximos diez años indica que el crecimiento económico global va a ser bajo debido a que el Producto Interno Bruto (PIB) en la actualidad es bajo. Este escaso crecimiento se debe a factores como: (a) el envejecimiento de la población mundial y su escaso crecimiento.
     Uno de los componentes del PIB es el consumo y al estancarse la tasa de crecimiento de la población es de entender que el consumo también lo hará; (b) la desigualdad en la distribución de los ingresos; (c) el alto endeudamiento tanto público como privado; (d) la menor demanda de bienes de capital, lo cual afecta a otro de los componentes fundamentales del PIB como es la inversión.
     En este contexto se estima que el crecimiento económico dependerá de las economías de los países emergentes. Según algunas investigaciones, los mercados emergentes mundiales ya aportan el 71% al crecimiento económico mundial. Además de los factores señalados, según la investigación realizada por BBVA Asset Management, existen otros aspectos que influirán en el crecimiento económico como son: (a) la revolución tecnológica, generalmente acompañada de innovación y nuevas oportunidades de inversión, (b) las reformas estructurales, y (c) los acuerdos de libre comercio, un tema que ha generado polémica en los últimos meses.
     Por otra parte, un Producto Interno Bruto Nominal más bajo trae como consecuencia una tasa de interés nominal más baja, lo cual repercute de manera directa sobre la inflación. Entonces, a pesar de la disminución de la rentabilidad nominal, la disminución de la inflación ocasiona una rentabilidad real positiva.     Desde esta perspectiva los activos financieros en los cuales vale la pena invertir son: (a) renta variable de países emergentes o europeos; (b) los bonos de alta rentabilidad, (c) vehículos de inversión inmobiliaria, (d) renta fija en varios países emergentes.
     Es conveniente señalar que los fondos high-yield, también llamados fondos de bonos de alta rentabilidad, son fondos de inversión en activos de renta fija que poseen la categoría de bonos de alto rendimiento. Estos bonos generan una alta rentabilidad debido a que los activos en que invierten presentan un riesgo elevado de que los intereses no sean satisfechos por las empresas que los emiten, al tener poca solvencia. Por tanto, los fondos high-yield son más arriesgados que los fondos de renta fija, pero, a cambio, ofrecen una mayor rentabilidad esperada.
     En este escenario se aconseja diversificar la cartera de inversiones, tener liquidez suficiente para aprovechar las oportunidades cuando se presenten y aceptar cierto nivel de riesgo en las inversiones, lo cual repercute en la necesidad de asesoramiento profesional para conocer los mejores vehículos de inversión existentes en el mercado.
     Finalmente, es posible concluir sobre que existen fundamentos para invertir en países emergentes a pesar de las perspectivas mundiales poco alentadoras en cuanto al crecimiento económico. Los países emergentes representan en muchos sentidos un mercado inexplorado, se han visto sometidos a reformas para evitar el endeudamiento y frenar el déficit fiscal, y el uso reciente de tecnología en la producción que genera una expansión inicial en las empresas.
     Existen múltiples alternativas de inversión, atendiendo a las expectativas de rentabilidad que tenga el inversor y al riesgo que se esté dispuesto a asumir. Lo mejor es informarse adecuadamente sobre cada una de ellas, recurriendo a servicios profesionales de reconocida trayectoria en este campo.
Referencia Bibliográfica
Roa, A. (2015). ¿Cuáles serán los activos más rentables de aquí a 2025?

INFLACIÓN Y TASAS DE INTERÉS ACTIVAS


El aumento de precios debido al mayor costo de los productos importados, la devaluación destinada a corregir el alza de estos costos, y la disminución en los precios del petróleo son algunos de los problemas cuya solución fundamental exige transformaciones en la forma de producir, así como en la estructura económica del país. La falta de aplicación de soluciones oportunas o la aplicación de correctivos inadecuados frente a estos problemas es la inevitable espiral inflacionaria.
     Es de resaltar que en economías con graves desequilibrios coyunturales, puede darse ocasionalmente la inusual combinación de estancamiento o hasta decrecimiento de la producción con alta inflación. Lo que hace a la estanflación tan temible y dañina es precisamente que los mecanismos habituales que tienen las autoridades para paliar uno de sus componentes resultan necesariamente agravando al otro.
     Es decir, al intentar estimular la economía inyectándole más liquidez, terminan intensificando la inflación; y al contener el tamaño de la masa de dinero para tratar de detener la inflación, terminan desacelerando la circulación de capital y dificultando la reactivación económica.
     Uno de los sectores afectados es el sector financiero, el cual debe mantener sus niveles de ingresos captando nuevos aportes de capital y disminuyendo sus costos operativos, pero a la vez evitando la morosidad mediante una gestión de riesgo eficiente. Entre las medidas implementadas se encuentran la disminución de los cajeros automáticos es todo el país, disminuyendo los costos de vigilancia, traslado de efectivo y mantenimiento de los equipos. Además, la aplicación del nuevo cono monetario hace necesario un ajuste en los mismos.
     Factores que afectan a la economía en su conjunto como el tipo de cambio, las tasas de interés y los niveles de inflación; así como factores que afectan al sector financiero como el encaje legal, van a determinar el funcionamiento del sector financiero en el corto plazo. En este sentido, su sostenibilidad va a depender de la posibilidad de aumento en las tasas de interés activa, y del escenario probable en el que el gobierno decida la unificación cambiaria.
     De acuerdo a Bello (2007) el principio básico de un banco consiste en colocar el dinero captado a una tasa de interés real positiva. En condiciones normales de la economía, la tasa de interés que los bancos cobran por los créditos que otorgan guarda una relación inversa con el nivel de la liquidez monetaria. Así, en periodos durante los cuales la oferta de fondos prestables es elevada, la competencia entre los bancos por colocar los fondos captados se incrementará, lo cual llevará a reducir las tasas de interés activas con la finalidad de atraer clientes.
     Lo contrario sucederá en situaciones de bajos niveles de liquidez monetaria en los cuales la demanda de crédito presionará las tasas de interés activa hacia el alza. Sin embrago, en situaciones inflacionarias si la de interés activa nominal es menor a la tasa de inflación esperada, la reacción lógica sería aumentar la tasa de interés activa nominal para contrarrestar el efecto negativo de la inflación. Cabe señalar que el spread bancario es frecuentemente utilizado para medir la eficiencia del sistema financiero, ya que un diferencial muy grande, se puede deber o a ganancias exageradas o a un costo de transformación muy elevado.
Referencia Bibliográfica

Bello, G. (2007). Operaciones bancarias en Venezuela. 


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