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sábado, 3 de septiembre de 2016

Túnez

Túnez aplicó la receta del Fondo Monetario Internacional: “acelerar la inversión pública, convertir el sistema fiscal en más justo y mejorar el acceso al crédito a las empresas pequeñas y medianas". Sin embargo, factores como una creciente desafección ciudadana, una economía excesivamente dependiente de Europa, una altísima tasa de desempleo estructural y una desigualdad abismal entre costa urbanita e interior rural han dejado tras de sí un importante número de jóvenes sin oficio ni beneficio.

La economía de Túnez se basa en: la agricultura (principales productos son el trigo, la cebada, el aceite de oliva, vino y fruta), minería (fosfatos, hierro, plomo, fluoruro de aluminio y zinc), turismo, los sectores industriales (productos químicos, textiles, maquinaria, papel y madera) y el petróleo que representa el 9% de su PIB.

A pesar de esta aparente diversidad, la economía tunecina atraviesa por un periodo de aguda crisis económica, fruto del alto paro juvenil, y la falta de inversión extranjera. La deuda nacional tunecina alcanza el 62 % del PIB y la producción de fosfatos bajó un 60 % y el sector turístico está en crisis en Túnez, se desplomó desde el atentado a un hotel de Susa en julio de 2015 que causó la muerte de una treintena de turistas extranjeros. Todo esto según euronews. 

A finales de 2015 se concede el Premio Nobel de la Paz al Cuarteto Nacional del Diálogo, integrado por las más influyentes organizaciones de la sociedad civil del país. En estos cinco últimos años, en Túnez se han celebrado tres procesos electorales libres y transparentes, se ha aprobado una Constitución democrática por consenso, y se ha producido un pacífico traspaso de poderes del gobierno al principal partido de la oposición tras su victoria en las urnas. Además, el respeto a las libertades de expresión y asociación ha alcanzado un nivel inédito, e incluso el Parlamento ha creado una comisión de la verdad para investigar los crímenes de la dictadura, siguiendo un modelo de justicia transicional.

Para hablar de Túnez y su futuro político y económico necesariamente se debe tratar el tema de la "Primavera Árabe". De acuerdo a Ecured, la Primavera Árabe es el nombre con el que se ha identificado la serie de manifestaciones de carácter popular y político que se sucedieron en la región árabe principalmente desde inicios del 2011 y que condujeron a la caída de las dictaduras de Ben Ali en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto, el reforzamiento de la violencia en Yemen y la guerra civil en Libia.

Los analistas más neutrales atribuyen el inicio de las manifestaciones a las consecuencias de la crisis económica y el impacto de esta en una región que prácticamente ha depositado sus confianzas económicas en el petróleo y por ende unido a las economías estadounidense y europeas. Otros especialistas más alineados con el movimiento califican a la "Primavera" como producto de la madurez de una sociedad harta de la poco repartición de las riquezas nacionales y deseosa de mayor participación en las decisiones políticas.



jueves, 1 de septiembre de 2016

Las revoluciones pero científicas

Kuhn (1962), en “La estructura de las revoluciones científicas”, postula que la ciencia avanza de dos formas contrapuestas, dentro de un paradigma y por su reemplazo. En el primer momento estamos en presencia de un período de ciencia normal, en el que la ciencia avanza por la exploración exhaustiva y satisfactoria de un número restringido de fenómenos establecidos por el paradigma vigente. En el segundo momento ocurre una revolución científica, el reemplazo del viejo paradigma por otro nuevo e incompatible con el anterior, por parte de la comunidad científica en su totalidad.

El surgimiento del nuevo paradigma es resultado de la investigación extraordinaria ante la crisis percibida del paradigma anterior.  Este último se enfrenta a la acumulación de problemas sin resolver (o anomalías) que son graves y se relacionan a necesidades sociales apremiantes.  Como ambos paradigmas son incompatibles (según el autor hablan prácticamente en idiomas distintos) la decisión del cambio no es lógica, sino psico-sociológica, en la que pesan factores como la utilidad del nuevo paradigma para resolver problemas de la sociedad, su simplicidad, prestigio y precisión.

La Revolución Científica-Técnica puede ser caracterizada por cuatro procesos claves: 1) el vertiginoso aumento en el número de descubrimientos científicos, y desarrollo simultáneo y convergente de los mismos; 2) el acortamiento de los tiempos entre esos descubrimientos y su aplicación concreta en la esfera de la producción, con la consiguiente multiplicación de los bienes y servicios; 3) la pérdida de importancia de las materias primas y la fuerza de trabajo en general, suplantadas por la ciencia y la tecnología, insumos claves de un nuevo paradigma técno-económico; y 4) el espectacular desarrollo de la energía nuclear, la electrónica, las ciencias espaciales, la informática, las telecomunicaciones, la biogenética y los nuevos materiales que favorecieron el surgimiento de nuevos núcleos dinámicos en la economía mundial (Eduardo Martínez 1994, citado por Araya 2000).

La Revolución Científica-Técnica ha permitido la conformación de un nuevo paradigma tecno-productivo que a su vez motiva e incentiva el desarrollo acelerado de las tecnologías de la información, generando un círculo de retroalimentación acelerado entre la innovación y sus usos (Castells, 1999). Freeman señala que “un paradigma tecno-productivo es un grupo de innovaciones técnicas, organizativas y gerenciales interrelacionadas, cuyas ventajas se van a encontrar no sólo en una nueva gama de productos y sistemas, sino en su mayoría en la dinámica de la estructura del coste relativo de todos los posibles insumos (imputs) para la producción.  En cada nuevo paradigma un insumo particular o conjunto de insumos puede describirse como el “factor clave” de ese paradigma caracterizado por la caída de los costes relativos y la disponibilidad universal.  El cambio contemporáneo de paradigma puede contemplarse como el paso de una tecnología basada fundamentalmente en insumos baratos de energía a otra basada sobre todo en insumos baratos de información derivados de los avances en la microelectrónica y la tecnología de las comunicaciones” (citado por Castells, 1999, pág. 87).

El nuevo paradigma de las tecnologías de la información tiene de acuerdo con Castells las siguientes características fundamentales:

1) La información es su materia prima: las tecnologías se desenvuelven para actuar sobre la información propiamente dicha, al contrario de las revoluciones tecnológicas previas cuando el objetivo era utilizar la información para actuar sobre las tecnologías, creando nuevos instrumentos o adaptándolos a nuevos usos.
2) Los efectos de las nuevas tecnologías tienen una alta penetrabilidad en todos los aspectos de nuestra existencia.
3) Predominio de la lógica de red, que gracias a las nuevas tecnologías puede ser implementada en cualquier tipo de proceso.
4) Flexibilidad: las nuevas tecnologías favorecen procesos reversibles, permite la modificación por reorganización de componentes y tienen alta capacidad de reconfiguración.

5) Creciente convergencia de tecnologías específicas en un sistema altamente integrado: las trayectorias tecnológicas de la microelectrónica, las telecomunicaciones, la opto electrónica y los ordenadores no están separadas sino integradas en sistemas de información (Castells, 1999, pág. 88 a 89).




Nonaka y Takeuchi: Teoría sobre creación del conocimiento

De acuerdo a Lovera (2009), la primera teoría sobre conocimiento que fue aprobada por la comunidad científica internacional corresponde a la creada por Nonaka y Takeuchi (1995). Estos teóricos se plantearon conocer cómo las compañías japonesas creaban la dinámica de la innovación, estableciendo la metáfora del juego del rugby para describir la velocidad y flexibilidad con las cuales estas firmas desarrollaban nuevos productos. En ese deporte la pelota pasa de mano en mano entre los miembros del equipo mientras éste avanza en conjunto hacia la meta.

Ese proceso interactivo es análogo a la forma en que se crea el conocimiento en las compañías japonesas, teniendo que ver tanto con la experiencia física y el sistema de ensayo y error, como con imaginar las cosas y aprender de otros. El origen del éxito de las compañías niponas está en la capacidad para crear nuevos conocimientos, diseminarlos entre sus miembros, y materializarlos en productos, servicios y sistemas, derivado de las habilidades y perfeccionamiento en el campo de la creación de conocimiento organizacional. 

Las organizaciones japonesas asumieron el reto de enfrentar la competitividad internacional, y ante la posibilidad de perder terreno se anticiparon al cambio generando nuevos productos (innovación), tales como diseños de productos, tecnologías, procesos de producción, tipos de mercadotecnia, sistemas de distribución, y atención al cliente entre otros. La innovación se convirtió en una actividad continua, con resultados de actualización permanente en el campo automotriz, electrónico y otros. Esa innovación constante es una manera de ver hacia el exterior, su entorno micro y macroeconómico, y hacia el futuro. 

Un factor beneficioso para estas firmas es la incertidumbre dentro de lo que significa el abandono de anteriores prácticas, lo que ha funcionado por largo tiempo, como característica de todas las compañías exitosas. Las empresas japonesas consultan constantemente a sus clientes, proveedores, dependencias del gobierno, distribuidores, empresas que compiten con éstas, en la búsqueda de aquello que las ayude a avanzar. Son períodos de acumulación de conocimiento en una conexión externa e interna, lo que califica su proceso de innovación como único. El conocimiento proveniente del exterior se disemina por toda la organización y forma parte de la base de conocimiento de la firma, siendo utilizado por aquellos que se encargan de diseñar nuevos productos, servicios y nuevas tecnologías.

La pieza fundamental de la epistemología del conocimiento como una dimensión en esta teoría de estudio, parte de la diferenciación del conocimiento tácito del explícito, que constituye la clave de la creación del conocimiento a través de la movilización y conversión del conocimiento. La parte ontológica, como otra dimensión de esta teoría, se centra en los niveles de las entidades creadoras del conocimiento como son el individual, grupal, organizacional e inter-organizacional. 


Quiere decir que en la teoría de creación de conocimiento interactúan la dimensión epistemológica referida al conocimiento, y la ontológica centrada en las personas dentro y fuera de la organización. La epistemología occidental tradicional presenta a la verdad como atributo esencial del conocimiento, colocando especial énfasis en lo abstracto, estático y poco humano del conocimiento, expresado en proposiciones y la lógica formalizada, mientras que en esta teoría se concibe al conocimiento como una creencia verdadera justificada, un proceso humano dinámico justificador de la creencia personal en la búsqueda de la verdad.


Lovera Aguilar, María Isabel La organización creadora de conocimiento: una perspectiva teórica Omnia, vol. 15, núm. 2, mayo-agosto, 2009, pp. 178-193 Universidad del Zulia Maracaibo, Venezuela Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=73711658012 





Uganda

Uganda constituye un ejemplo muy claro sobre cómo crecimiento no significa desarrollo, y la constante relación de las dimensiones política y económica en el éxito de las políticas públicas. Pese a las medidas macroeconómicas adoptadas impuestas por el FMI de su recetario económico, que no niego sean aplicables exitosamente en algunos escenarios, el país sigue hundido en la pobreza con una pésima calidad de vida. ¿Cómo es que en un país que crece a un ritmo superior al 7% anual, solo un 14% de la población tiene acceso a la electricidad?   "Esto ha puesto de relieve la importancia de evitar el crecimiento sin empleo y es parte de la creciente conciencia en los círculos del desarrollo de la necesidad de crecimiento con equidad no sólo en Uganda, sino en todo el mundo en desarrollo".

Para algunos analistas, el éxito de Uganda pueden ser atribuidos a la desaceleración de su tasa de inflación, Aunque la inflación alcanzó las centenas en 1987, en años recientes, la tasa ha caído sustancialmente a un promedio de menos de 10% (y menos en la mayoría de las economías de la región). Estos resultados si demuestran la relación directa entre la mejoría del PIB y la disminución de la inflación.

Ciertamente, el lapso es muy corto, menos de dos décadas, desde que la relativa estabilidad política (Uganda está clasificado como país no libre) ha permitido que se puedan formular planes, pero los recientes descubrimientos de yacimientos petroleros cambiaran totalmente el panorama presente y futuro.  


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