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jueves, 1 de septiembre de 2016

Las revoluciones pero científicas

Kuhn (1962), en “La estructura de las revoluciones científicas”, postula que la ciencia avanza de dos formas contrapuestas, dentro de un paradigma y por su reemplazo. En el primer momento estamos en presencia de un período de ciencia normal, en el que la ciencia avanza por la exploración exhaustiva y satisfactoria de un número restringido de fenómenos establecidos por el paradigma vigente. En el segundo momento ocurre una revolución científica, el reemplazo del viejo paradigma por otro nuevo e incompatible con el anterior, por parte de la comunidad científica en su totalidad.

El surgimiento del nuevo paradigma es resultado de la investigación extraordinaria ante la crisis percibida del paradigma anterior.  Este último se enfrenta a la acumulación de problemas sin resolver (o anomalías) que son graves y se relacionan a necesidades sociales apremiantes.  Como ambos paradigmas son incompatibles (según el autor hablan prácticamente en idiomas distintos) la decisión del cambio no es lógica, sino psico-sociológica, en la que pesan factores como la utilidad del nuevo paradigma para resolver problemas de la sociedad, su simplicidad, prestigio y precisión.

La Revolución Científica-Técnica puede ser caracterizada por cuatro procesos claves: 1) el vertiginoso aumento en el número de descubrimientos científicos, y desarrollo simultáneo y convergente de los mismos; 2) el acortamiento de los tiempos entre esos descubrimientos y su aplicación concreta en la esfera de la producción, con la consiguiente multiplicación de los bienes y servicios; 3) la pérdida de importancia de las materias primas y la fuerza de trabajo en general, suplantadas por la ciencia y la tecnología, insumos claves de un nuevo paradigma técno-económico; y 4) el espectacular desarrollo de la energía nuclear, la electrónica, las ciencias espaciales, la informática, las telecomunicaciones, la biogenética y los nuevos materiales que favorecieron el surgimiento de nuevos núcleos dinámicos en la economía mundial (Eduardo Martínez 1994, citado por Araya 2000).

La Revolución Científica-Técnica ha permitido la conformación de un nuevo paradigma tecno-productivo que a su vez motiva e incentiva el desarrollo acelerado de las tecnologías de la información, generando un círculo de retroalimentación acelerado entre la innovación y sus usos (Castells, 1999). Freeman señala que “un paradigma tecno-productivo es un grupo de innovaciones técnicas, organizativas y gerenciales interrelacionadas, cuyas ventajas se van a encontrar no sólo en una nueva gama de productos y sistemas, sino en su mayoría en la dinámica de la estructura del coste relativo de todos los posibles insumos (imputs) para la producción.  En cada nuevo paradigma un insumo particular o conjunto de insumos puede describirse como el “factor clave” de ese paradigma caracterizado por la caída de los costes relativos y la disponibilidad universal.  El cambio contemporáneo de paradigma puede contemplarse como el paso de una tecnología basada fundamentalmente en insumos baratos de energía a otra basada sobre todo en insumos baratos de información derivados de los avances en la microelectrónica y la tecnología de las comunicaciones” (citado por Castells, 1999, pág. 87).

El nuevo paradigma de las tecnologías de la información tiene de acuerdo con Castells las siguientes características fundamentales:

1) La información es su materia prima: las tecnologías se desenvuelven para actuar sobre la información propiamente dicha, al contrario de las revoluciones tecnológicas previas cuando el objetivo era utilizar la información para actuar sobre las tecnologías, creando nuevos instrumentos o adaptándolos a nuevos usos.
2) Los efectos de las nuevas tecnologías tienen una alta penetrabilidad en todos los aspectos de nuestra existencia.
3) Predominio de la lógica de red, que gracias a las nuevas tecnologías puede ser implementada en cualquier tipo de proceso.
4) Flexibilidad: las nuevas tecnologías favorecen procesos reversibles, permite la modificación por reorganización de componentes y tienen alta capacidad de reconfiguración.

5) Creciente convergencia de tecnologías específicas en un sistema altamente integrado: las trayectorias tecnológicas de la microelectrónica, las telecomunicaciones, la opto electrónica y los ordenadores no están separadas sino integradas en sistemas de información (Castells, 1999, pág. 88 a 89).




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