De acuerdo a Lovera (2009), la primera teoría sobre conocimiento que fue aprobada por la comunidad científica internacional corresponde a la creada por Nonaka y Takeuchi (1995). Estos teóricos se plantearon conocer cómo las compañías japonesas creaban la dinámica de la innovación, estableciendo la metáfora del juego del rugby para describir la velocidad y flexibilidad con las cuales estas firmas desarrollaban nuevos productos. En ese deporte la pelota pasa de mano en mano entre los miembros del equipo mientras éste avanza en conjunto hacia la meta.
Ese proceso interactivo es análogo a la forma en que se crea el conocimiento en las compañías japonesas, teniendo que ver tanto con la experiencia física y el sistema de ensayo y error, como con imaginar las cosas y aprender de otros. El origen del éxito de las compañías niponas está en la capacidad para crear nuevos conocimientos, diseminarlos entre sus miembros, y materializarlos en productos, servicios y sistemas, derivado de las habilidades y perfeccionamiento en el campo de la creación de conocimiento organizacional.
Las organizaciones japonesas asumieron el reto de enfrentar la competitividad internacional, y ante la posibilidad de perder terreno se anticiparon al cambio generando nuevos productos (innovación), tales como diseños de productos, tecnologías, procesos de producción, tipos de mercadotecnia, sistemas de distribución, y atención al cliente entre otros. La innovación se convirtió en una actividad continua, con resultados de actualización permanente en el campo automotriz, electrónico y otros. Esa innovación constante es una manera de ver hacia el exterior, su entorno micro y macroeconómico, y hacia el futuro.
Un factor beneficioso para estas firmas es la incertidumbre dentro de lo que significa el abandono de anteriores prácticas, lo que ha funcionado por largo tiempo, como característica de todas las compañías exitosas. Las empresas japonesas consultan constantemente a sus clientes, proveedores, dependencias del gobierno, distribuidores, empresas que compiten con éstas, en la búsqueda de aquello que las ayude a avanzar. Son períodos de acumulación de conocimiento en una conexión externa e interna, lo que califica su proceso de innovación como único. El conocimiento proveniente del exterior se disemina por toda la organización y forma parte de la base de conocimiento de la firma, siendo utilizado por aquellos que se encargan de diseñar nuevos productos, servicios y nuevas tecnologías.
La pieza fundamental de la epistemología del conocimiento como una dimensión en esta teoría de estudio, parte de la diferenciación del conocimiento tácito del explícito, que constituye la clave de la creación del conocimiento a través de la movilización y conversión del conocimiento. La parte ontológica, como otra dimensión de esta teoría, se centra en los niveles de las entidades creadoras del conocimiento como son el individual, grupal, organizacional e inter-organizacional.
Quiere decir que en la teoría de creación de conocimiento interactúan la dimensión epistemológica referida al conocimiento, y la ontológica centrada en las personas dentro y fuera de la organización. La epistemología occidental tradicional presenta a la verdad como atributo esencial del conocimiento, colocando especial énfasis en lo abstracto, estático y poco humano del conocimiento, expresado en proposiciones y la lógica formalizada, mientras que en esta teoría se concibe al conocimiento como una creencia verdadera justificada, un proceso humano dinámico justificador de la creencia personal en la búsqueda de la verdad.
La pieza fundamental de la epistemología del conocimiento como una dimensión en esta teoría de estudio, parte de la diferenciación del conocimiento tácito del explícito, que constituye la clave de la creación del conocimiento a través de la movilización y conversión del conocimiento. La parte ontológica, como otra dimensión de esta teoría, se centra en los niveles de las entidades creadoras del conocimiento como son el individual, grupal, organizacional e inter-organizacional.
Quiere decir que en la teoría de creación de conocimiento interactúan la dimensión epistemológica referida al conocimiento, y la ontológica centrada en las personas dentro y fuera de la organización. La epistemología occidental tradicional presenta a la verdad como atributo esencial del conocimiento, colocando especial énfasis en lo abstracto, estático y poco humano del conocimiento, expresado en proposiciones y la lógica formalizada, mientras que en esta teoría se concibe al conocimiento como una creencia verdadera justificada, un proceso humano dinámico justificador de la creencia personal en la búsqueda de la verdad.




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