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lunes, 28 de diciembre de 2015

Curcio: Desabastecimiento e Inflación en Venezuela

De acuerdo a una investigación realizada por la Doctora Pasqualina Curcio, el desabastecimiento en Venezuela está siendo causado por una disminución de la oferta de bienes de primera necesidad en el mercado nacional debido a tres razones en el siguiente orden: Primero: disminución relativa de las importaciones en kilogramos con respecto al aumento de las importaciones en US$ (el sector privado no está utilizando todas las divisas que le fueron asignadas para traer los bienes, un indicador es el costo promedio de importación que aumentó 210% pasando de 0,83 Kg/US$ en 2003 a 2,34 KG/US$ en 2013). En segundo lugar, el acaparamiento de bienes primera necesidad (alimentos, medicamentos, productos de higiene personal, repuestos), principalmente no perecederos y cuya producción y distribución está a cargo de monopolios u oligopolios; y en tercer lugar,  colocación de los bienes en otros mercados: contrabando de extracción en las fronteras.

Se demuestra, de acuerdo a Curcio (2015) con modelos econométricos que la inflación depende en 73,1% de la tasa del dólar paralelo que es publicada diariamente y sin criterio económico alguno en páginas web. La causa original y desencadenante principal de la desestabilización económica es la manipulación, sin criterio económico, de la tasa de cambio de la moneda en el mercado paralelo. 

La fijación arbitraria de esta tasa a través de su publicación en páginas web, tiene dos efectos que además generan un círculo vicioso en la economía: 1) al ser referencia en los precios de la economía interna, implica un aumento del INPC, un deterioro del salario real (afectando principalmente a la clase trabajadora, que además representa el mayor porcentaje), pérdida del poder adquisitivo, recomposición de la estructura de gastos de los hogares y a mediano plazo se esperaría, una disminución de la demanda agregada de los bienes no necesarios, y presiones para la reducción de la producción y aumento del desempleo, y  2) distorsión del mercado cambiario, aumentando la brecha entre el tipo de  cambio preferencial y este supuesto tipo de cambio paralelo, generando beneficios al sector privado sólo mediante la especulación con la moneda sin importar los bienes necesarios y de esa manera aumentando el desabastecimiento. 

Las causas del desabastecimiento y la inflación atienden a intereses políticos que buscan la desestabilización económica y social, más que a intereses de maximización de beneficios. Sin embargo, la metodología empleada por los sectores económico-políticos para alcanzar sus objetivos les permite y garantiza obtener grandes beneficios: 1) sólo importan una parte de los bienes; 2) venden los bienes importados a precios calculados a la tasa de cambio del mercado paralelo, a pesar de que las divisas le fueron otorgadas a tasa preferencial; 3) el acaparamiento “intermitente” les permite colocar los productos en el mercado a la par de generar malestar por las colas, pero al mismo tiempo lo venden, en muchos casos a precios muy superiores por el fenómeno “escasez”. 

sábado, 26 de diciembre de 2015

A propósito de los "ñokis"

La necesaria revisión de las nóminas, llegó a Argentina. En este país el ingenio ciudadano ha apodado 'ñoqui' al empleado público que se ausenta del trabajo y no cumple tareas, apareciendo en el lugar de trabajo el día 29 a cobrar el salario. Al parecer se trata de historias similares, en las cuales el nepotismo se presenta como otro factor común.

La existencia de nóminas paralelas no es solo un asunto de este o aquel país, aparentemente se ha presentado a lo largo de toda latinoamericana durante esta década. La respuesta a la pregunta silenciosa sobre las causas de esta situación se remontan a las campañas políticas y a las promesas para contar con los votos necesarios. Ciertamente hace falta un corruptor, pero también es necesario quién se deje corromper.

Crisis de valores, no hay quién le ponga el cascabel al gato en un país en el cual el sector público cuenta con 2.527.771 trabajadores, urge sin embargo hacer esta revisión no solo por lo abultado de la 4.01 ante un déficit como el actual, sino también ante la necesidad de crear una administración pública al servicio del ciudadano, eficaz, eficiente y altamente efectiva.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Economía Sumergente: la salida es la producción

Cuando en el resto del mundo se habla en términos "emergentes" en Venezuela debemos acostumbrarnos a la Economía Sumergente, afianzada en políticas de "derroche". Las perspectivas de los años 2015 y 2016 no lucen muy alentadoras para Venezuela. El país sigue sumido en recesión, inflación, desorden cambiario y un gasto fiscal expansivo sin respaldo económico. Triste realidad de la cual somos responsables por acción, y para la gran mayoría de nosotros, por omisión. Jimenez (2010) indica que los países sumergentes son aquellos cuyo futuro a mediano plazo solo parece ofrecer alternativas tendentes a perpetuar su inmersión en la sima de la pobreza. Ya no se trata de mercados únicamente, lo cual daría la idea de temporalidad y circunscribiría el problema a un determinado espacio. Se trata de todo un país y en todos los ámbitos. 

En contraposición se encuentran los denominados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), países que prometen altos retornos para los inversionistas. Cuando el economista ingles Jim O´Neill, director de Goldman Sachs, escribió su paper “Building Better” y creó el término BRIC pretendía era poner sobre el tapete a un grupo de economías aún poco evolucionadas pero con un potencial que, según sus proyecciones, las convertirían en un nuevo polo de desarrollo en un mundo que percibía multipolar. 

Estos países y el descenso en sus economías marcan el punto de comparación con el resto de los "países no desarrollados". No hace mucho, los BRICS eran considerados el motor del crecimiento mundial. Ahora Brasil y Rusia viven profundas depresiones causadas por el desplome de las materias primas mundiales, mientras que China se está desacelerando y tiene dificultades para apuntalar su mercado de valores, que se hunde velozmente. La perspectiva de un aumento de las tasas de interés estadounidenses no hace más que oscurecer este sombrío panorama.

Haciendo analogía con el caso chino, Venezuela es un país meridional, situado lo más al norte de América del Sur, a escasas tres y media horas de vuelo y a cuatro días de navegación de los Estados Unidos de Norteamérica, igualmente es el país latinoamericano más cercano a la puerta de Europa: España. Hasta el año 2007 manteníamos un PIB superior inclusive al de China. ¿Qué pasó después? 

En Venezuela, desde el año 2007 hasta el presente se ha incrementado el nivel de escasez, debido a: 1) Un aumento de la demanda interna: el Gobierno nacional ha obtenido ingresos externos extraordinarios por el alza de los precios petroleros, lo que le ha permitido estimular el consumo, originándose durante este lapso un impulso parcialmente artificial de la demanda, a través de una política fiscal expansiva y el financiamiento monetario del gasto corriente, subsidiando fuertemente insumos primarios para el consumo interno como la energía y las divisas; y 2) La contracción de la oferta agregada por el deterioro de la producción interna inducido por la imposición de anacrónicos controles, regulaciones de precios, expropiaciones e intervenciones, lo que ha mellado las relaciones entre los agentes de producción y la confianza en los emprendedores.

La caída de la producción nacional y por lo tanto de la oferta agregada en los últimos años ha determinado una disminución del Producto Interno Bruto (PIB) del sector privado, reduciendo los niveles de empleo establecidos y disminuyendo la creación de nuevas plazas con mayor notoriedad en el sector secundario. Con el objeto de indicar mejores resultados del PIB nacional, se ha presentado una expansión del sector público con la finalidad de ocupar esos espacios tradicionalmente atendidos por el sector privado. 

Esto, aunado al cambio metodológico sobre las mediciones tradicionales para cuantificar la actividad, a través de modificaciones en las estadísticas sobre el sector petrolero y gubernamental, provistas por diversos organismos públicos al Banco Central y al Instituto Nacional de Estadística (INE), ha procurado proyectar una imagen de bienestar económico pleno que no es tal. La combinación de impactos abruptos de la demanda que hacen que esta crezca significativamente y la merma de la producción interna privada han dado lugar a un elevado nivel de "relativa escasez", que se puede medir a través del desabastecimiento, que trasciende más allá de los bienes de primera necesidad. 

Superemos la humillación, somo un país de gente brillante, que encuentra salidas, que se levanta fortalecida después del traspiés. Aunque nuestra economía sea sumergente, nosotros somos gente emergente. Y conocemos el camino de salida a la crisis. La salida es la producción, en la diversificación de la economía, en aprender la lecciones propias y ajenas. La solución se encuentra en el tema económico, no en el tema político. No es una nueva Asamblea, son medidas económicas tomadas en consenso. 

No es desde los curules es desde el campo y desde la fábrica. No son ellos y estos otros, somos todos, pero desde la óptica del trabajo, especializado o no, del aprovechamiento de nuestras ventajas climáticas y geográficas, de la voluntad de nuestra gente. Mientra sigamos pensando como colectivo que la salida se encuentra en seguir creando dinero inorgánico, en el especulación y la usura, en el aprovechamiento de los cargos públicos para fines particulares, no veremos la salida del túnel. Por el contrario seguiremos endeudando el país e hipotecando el futuro de nuestros hijos.

lunes, 25 de mayo de 2015

La estanflación y sus salidas *

* Ana María Maraboli

La estanflación es una situación muy atípica, en la cual se combina la desaceleración económica, pero sin sus efectos atenuantes, con una alta inflación, pero sin las causas estructurales favorables de ésta. En general, la teoría económica afirma que los períodos de rápida expansión suelen inducir a un aumento de la inflación (recalentamiento de la economía), como resultado de los desequilibrios momentáneos de mercado causados por el rápido crecimiento relativo de la demanda, que no puede ser satisfecha por los niveles de oferta. 

Y al contrario, en los períodos de estancamiento o recesión, durante los cuales bajan los niveles generales de actividad, se desacelera la circulación de capitales y tiende a aumentar el nivel de desempleo, caracterizándose por una contracción relativa del consumo y la demanda, por lo que es esperable que la inflación decrezca y en los casos extremos hasta se revierta (deflación).

Así, se estima que en general la inflación y la desaceleración son mutuamente excluyentes. Y por lo tanto, ante los rigores de las crisis económicas por lo común queda el alivio de la baja inflación que suele acompañar a éstas, y ante los perjuicios de la alta inflación normalmente queda el consuelo de que esta última ha sido causada por un rápido y vigoroso crecimiento general de la economía y del nivel de empleo.

Sin embargo, en economías con graves desequilibrios coyunturales, puede darse ocasionalmente la inusual combinación de ambas: estancamiento o hasta decrecimiento con alta inflación. Tal como ocurrió a mediados de la década de 1970 en países como EE.UU. y Reino Unido, como resultado, entre otros factores, de la abrupta subida de los precios petroleros mundiales, que causó una recesión global, y de la decisión de las autoridades de ampliar la masa monetaria para tratar de reactivar la economía.

Lo que hace a la estanflación tan temible y dañina es precisamente que, como ocurrió entonces en casi todo el mundo capitalista desarrollado, los mecanismos habituales que tienen las autoridades para paliar uno de sus componentes resultan necesariamente agravando al otro: al intentar estimular la economía inyectándole más liquidez, terminan intensificando la inflación; y al contener el tamaño de la masa de dinero para tratar de detener la inflación, terminan desacelerando la circulación de capital y dificultando la reactivación económica.

Hay  unos pocos países en el mundo, como Venezuela y Zimbabwe, donde los desequilibrios no son coyunturales y pasajeros sino crónicos y estructurales, y donde, en consecuencia, esta rara enfermedad económica puede ocurrir con frecuencia relativamente elevada. (Análisis de Arribas, 2013)

La formula keynesiana
 
Venezuela, además del estancamiento económico, está acusando uno de los procesos inflacionarios más elevado del mundo; es decir, se encuentra ante el complejo problema de la estanflación. Y la aplicación de recetas keynesianas como la devaluación, agravan la actual crisis económica.

J.M. Keynes,  en 1929, resumió su modelo económico con esta simple fórmula:

DG = C + I + G + E

Él decía que la variable que moviliza toda actividad económica es la Demanda Global (DG), la cual está formada por la Demanda de Bienes de Consumo de las Familias (C), por la Demanda de Bienes de Inversión de las Empresas (I), por la Demanda del Sector Público (G), a través del gasto público, y por la Demanda de los Mercados Internacionales (E), a través de las exportaciones.

El modelo en cuestión planteaba cómo a través de esta fórmula tan elemental, se pueden solventar los dos problemas fundamentales de cualquier economía, que son: el desempleo y la inflación.

El desempleo, tal como lo afirmaba Keynes, se produce por una insuficiencia en la Demanda Global (DG). En consecuencia, para incrementar esta demanda global se deben aplicar las siguientes políticas macroeconómicas:

• Estimular el Consumo Familiar(C), mediante una baja en los impuestos;

• Incentivar la Inversión Privada (I), mediante una baja en el tipo de interés

• Incrementar el Gasto Público (G), a través del presupuesto público;

• Fomentar las Exportaciones (E), mediante una disminución en el tipo de cambio (devaluación).

Además, Keynes plantea en su modelo que el desempleo y la inflación no pueden coexistir. En efecto, si el desempleo es debido a una insuficiencia en la demanda, entonces esta última hace que los precios tienden a bajar; es decir, existe desempleo con deflación. En contraposición, si hay inflación, es porque hay un exceso de demanda; el exceso de demanda incentiva a producir más bienes y servicios; y si se incrementa la producción (la oferta), también aumenta el empleo.

Estas recetas keynesianas funcionaron perfectamente desde 1945 hasta 1973, año en el cual ocurrió la crisis del petróleo, que llevó el precio del barril de 2 dólares a precios superiores de los 35 dólares. A partir de ese momento coexistieron desempleo e inflación, cuestión que no había previsto Keynes.

La aparición de estos dos fenómenos simultáneamente fue debido a que la inflación que surgió en 1973 no era una inflación de demanda. Los precios subieron porque subieron los costos de producción relacionados con la energía, y la teoría keynesiana no dio respuesta a cómo combatir la inflación de costos.

En ese sentido, una medida de ajuste cambiario en Venezuela se reflejará en el encarecimiento de los productos importados, generando presiones inflacionarias; lo cual se traducirá en una reducción de la capacidad de compra de los venezolanos, porque sus ingresos no crecerán al mismo ritmo de los precios. Al disminuir la capacidad de compras, se consumirá menos y esto a su vez se traducirá en presiones recesivas sobre la economía.

Contrario a lo que se piensa en el BCV, el problema no es de insuficiencia en la demanda sino en la oferta. De hecho, la elevada inflación que acusa la economía venezolana, es debida a la escasez de productos y a la excesiva liquidez monetaria, causada a su vez por el excesivo gasto público.

Las políticas de estatización, nacionalización y confiscación de empresas aumentaron  desequilibrios económicos. El control de cambios, la política de control de precios distorsionados y la sequía de divisas en el mercado cambiario, terminaron por destruir la capacidad del aparato productivo interno y con ello, a pesar de los elevados precios petroleros, darle paso al estancamiento con desempleo y a elevadas tensiones inflacionarias. (Análisis de Gómez, 2013)

Resulta obvio que la crisis subyacente se hace palpable con la disminución considerable de los precios del petróleo que mantenían a flote una economía ficticia. Ahora sin ese bastión, somos solo nosotros, y nosotros evidentemente no estamos preparados para asumir la crisis, menos para salir de ella.

En un modelo productivo y diversificado la caída en el precio de venta de uno de sus bienes de exportación no tendría mayor impacto. Sin embargo, ante la falta de diversificación del sector productivo venezolano, una caída, y además abrupta, en los precios de los bienes de exportación repercute drásticamente en la capacidad de respuesta del Estado ante sus compromisos externos (deuda externa) e internos (planes de inversión, gasto social, pasivos internos, entre otros).

En un escenario de caída de los ingresos en divisas, el financiamiento externo debería ser una opción viable para obtener los recursos necesarios para dar continuidad al modelo económico sin mayores ajustes. Sin embargo, en el caso de Venezuela esto no es una opción, debido a las altas tasas de rendimiento exigidas por los mercados internacionales a raíz del alto riesgo país

Las visiones analizadas provienen de sectores de pensamiento político diferentes; sin embargo, coinciden en que la salida a esta crisis (que no nos lleve a otro callejón) se encuentra en la producción. 

Los principales componentes de la inflación no son esos que se pretenden controlar por vía administrativa, sino otros de naturaleza estructural, derivados de una economía rentista, monoproductora y dependiente, que han estado activos desde hace varias décadas y que siguen sin ser adecuadamente atendidos:

-Escasa producción nacional y con baja eficiencia;
-Limitación de la oferta versus estímulo a la demanda;
-Dependencia creciente de las importaciones;
-Altos índices de liquidez interna y circulación monetaria;
-Dolarización de los precios.

Lo único positivo es que, precisamente por las deformaciones de nuestra economía, la estanflación en Venezuela no es como la de los países normales, puesto que la alta inflación no se debe a un recalentamiento momentáneo como resultado de un período de rápido crecimiento, sino, por el contrario, a que la economía productiva del país se mantiene muy fría desde hace décadas y con tendencia a enfriarse más.

Y esto es bueno porque, a diferencia de los otros países, en nuestro caso el remedio para la estanflación es, al menos conceptualmente, muy simple, puesto que podríamos atender ambos componentes de la enfermedad con un mismo remedio: aumentar la producción nacional de bienes y servicios esenciales con niveles crecientes de eficiencia, con lo que no sólo se robustecería el aparato productivo nacional y se saldría del estancamiento económico, sino que se supliría adecuadamente el mercado, se resolvería el problema de escasez relativa de oferta y se solucionaría uno de los principales componentes estructurales de la alta inflación crónica.

Peligrosa es la tesis que sitúa al Estado como el principal interesado en mantener el diferencial cambiario a fines de sostener un gasto público ineficiente, con la consecuencia puntual de déficit fiscal y teniendo como contrapartida una escalofriante corrupción que ha traspasado las barreras de lo gubernamental para situarse en todos los sectores sociales.

La Reforma Monetaria de Cavallo

La salida a la crisis inevitablemente tiene un costo político y quizás este sea el componente clave en todo este proceso. Es necesaria la reforma monetaria, si. Pero cualquier cambio en este sentido no tendrá el efecto deseado si no se acompaña de la reducción del gasto público, la eliminación de impuestos distorsivos y el cierre del déficit fiscal, la recuperación del crédito público interno y externo, conseguir inversiones eficientes, aumentar la productividad y crear empleos de alta calidad.

La reforma monetaria que se necesita para recrear una moneda sana y recuperar el crédito público tiene tres ingredientes:

1) Un mercado único y libre de cambios, sin ninguna restricción a la compra y venta de divisas;

2) La puesta en competencia de la moneda local con las monedas extranjeras en todo tipo de transacciones financieras y comerciales. 

3) Una política monetaria que apunte a estabilizar el tipo de cambio y baje gradualmente las tasas nominales de interés, sin evitar la apreciación nominal del peso, clave para lograr la desinflación.

(Análisis de Cavallo, 2015 a propósito de la situación económica en Argentina. Coincido con su titulo: son lecciones de la historia.)

Para algunos analistas, el país está en un estado peor al de la estanflación. Se encuentra en un estado de recesión estructural, que implica inflación, escasez, caída de la producción, desempleo y pobreza, del cual no se sale de un momento a otro, sino que requiere políticas sostenidas en el tiempo.  

Toda recesión tiene un carácter estructural que le es propio y para pasar a un estado estructural, debió ser primero un fenómeno coyuntural que no se abordó a tiempo. El problema es si se trata de un estancamiento estructural o no, lo cual nos lleva a la causa primaria, raíz y fruto de la crisis: la producción.

Otros analistas afirman que las experiencias inflacionarias surgen de políticas que tenían un objetivo de justicia social, pero que se basaron en la intervención del Estado en la economía que impidieron su crecimiento sostenido y no consiguieron que los resultados redistributivos iniciales se mantuvieran en el tiempo. La estrategia siempre ha sido la misma aumentar el salario de los trabajadores en situación de dependencia, tratando de que al mismo tiempo no aumentara el precio de los bienes y servicios, a través de las regulaciones y controles y protegiendo la industria manufacturera nacional. Estas políticas solo han llevado a que se manifieste la denominada inflación reprimida...además de la inflación abierta.

La innovación como respuesta

Phelps (Premio Nobel de Economía 2007 por sus investigaciones sobre estanflación) afirma que la falta de competitividad, el gasto excesivo y recaudar menos impuestos que los que el país debería, conlleva a que las personas aumenten su consumo en forma excesiva porque piensan que son más ricos de lo que efectivamente son. Los subsidios a productos de consumo no son la manera correcta de disminuir la pobreza,  lo que realmente va a la raíz del problema es subsidiar el empleo. Es necesario señalar que la culpa no es del aumento del gasto público per se, sino de determinar cuál es la fuente de financiamiento de esos gastos. Una economía cuyos gastos son superiores a los ingresos por recaudación impositiva, estará siempre en problemas.

Ante el tema de la independencia del BCV,  Phelps opina que "el Gobierno debería producir un informe público explicando por qué el resto del mundo está equivocado. Esto va en contra de la abrumadora opinión de los expertos en todo el mundo que piensan que es valioso tener un banco central independiente".

Introduce este Nobel, la importancia de la innovación como salida a la crisis. Para Phelps la innovación que importa, la que realmente produce crecimiento y equidad, es la “indígena”, es decir la que se hace local y libremente por los pobladores de un país y como parte del proceso económico; la innovación que hacen los emprendedores, no los científicos.

Más allá de que no toda innovación tiene base científica y tecnológica (puede ser cultural, administrativa, comercial), la “nueva innovación” del XIX fue llevada a cabo por emprendedores con pocos conocimientos de ciencia, a la que en algunos casos hasta antecedió (la máquina de vapor se creó antes que la termodinámica, es el ejemplo más dramático).

Tenemos entonces escrita a mano alzada la formula para salir de la crisis: la producción innovadora. Esa que proviene de "gente de negocios que tuvo grandes ideas para impulsar sus propios negocios".

A propósito de Vendiendo Prosperidad



Krugman (2000),  en Vendiendo Prosperidad, distingue dos clases de economistas radicalmente distintos: los profesores y los vendedores de política económica, los cuales darán, por lo general, respuestas diferentes.

Los profesores de economía consiguen elevar su reputación académica publicando artículos en revistas científicas, de difícil lectura para el común de las personas porque están comúnmente escritos en un denso lenguaje matemático y un denso lenguaje categorial y técnico propio de su disciplina. El problema que tienen los profesores para los políticos no es su incapacidad para comunicarse, sino su incapacidad para decir lo que los políticos quieren (o necesitan) oír, sobre todo cuando están tratando de arrebatar el poder a otros políticos: “un profesor escribe para otros profesores. Si diera la casualidad de que escribiera para un público más amplio, independientemente de lo bien o sencillamente que escribiera, siempre tendría en mente la reacción de sus colegas, lo cual le impediría decir cosas que suenen bien.
El prestigio de un profesor puede elevarse desarrollando deslumbrantes ideas originales o presentando pruebas definitivas de cómo funciona realmente la economía, pero también un método más seguro es moverse en las teorías económicas más conocidas entre los profesores, “que tienden a ser las que mejor se prestan a una elaboración ingeniosa sin innovaciones fundamentalesvertiendo el viejo vino añejo en odres nuevos, normalmente con etiquetas matemáticas más elegantes”.

Los vendedores de políticas económicas, al igual que los profesores es un intelectual profesional. Puede provenir del mundo académico, o de institutos de creación de opinión pública, o de ambientes universitarios poco ortodoxos. También del periodismo o del derecho. Pero lo que distingue a los vendedores de política económica no es tanto su procedencia sino el lenguaje que utilizan y la audiencia a la que dirigen su discurso. Se dirigen a una audiencia más amplia sin las inhibiciones del profesor. Ofrecen diagnósticos inequívocos, dan respuestas fáciles, realizan predicciones económicas sobre lo que va a ocurrir en los próximos meses, escriben y venden libros para el público general, aparecen en los programas de televisión de las primeras horas de la mañana y en los programas de debates de las noches y de los fines de semana.

Resalta Krugman que los vendedores de política económica son extraordinariamente útiles para el político: “Constituyen una fuente de visiones que pueden transformar la percepción que tienen los votantes de sus intereses. Pero sobre todo, en una época de decepciones económicas, están dispuestos a sostener que saben cómo hacer que retorne la magia. (Análisis de Viloria, 2007)

Se trata de una visión tremendamente parcializada y radical del pensamiento económico que prácticamente desvirtúa cualquier idea que no provenga del área académica. Sin embargo y a pesar de estar inspirado en el contexto norteamericano de la época, no deja de tener validez para la Venezuela de hoy.

domingo, 19 de abril de 2015

Control y corrupción

Interesante, como siempre, el artículo de Luis Vicente León, sobre los controles. Efectivamente, la teoría económica señala que los controles de precios por debajo del precio de equilibrio (precios máximos), siempre van a generar escasez y desabastecimiento, lo cual lleva al acaparamiento, el contrabando, la reventa. O sea, eso que vivimos a diario.

El control de precios es una medida coyuntural de muy corto plazo, ya que cuando los controles de precios permanecen por largo tiempo, se producen distorsiones no deseadas en el mercado, y la aparición de mercados negros, que potencian estas distorsiones.  En periodos de inflación acelerada y prolongada, los costos de producción se incrementan, y si los ajustes de precios no van al mismo ritmo, los niveles de producción se lesionan ya que no hay incentivo para producir, y las cantidades producidas pueden reducirse;  reflejándose al final en la oferta de mercado.

Otra distorsión que se presenta, es el arbitraje de precios, muy común en los mercados controlados. Dado que generalmente los precios controlados son inferiores a su precio real cotizado en el mercado negro, se origina una transferencia de productos desde los mercados formales controlados hacia estos mercados negros no controlados, produciendo escasez en los mercados formales con control de precios.

Resulta paradójico, que se diga que el control genera corrupción cuando el control se utiliza para combatir la corrupción jamás para generarla. Tiene que  ver esto más con la apreciación o depreciación que tiene el venezolano de si mismo y de su entorno. De igual forma, el control no siempre viene representado por trabas burocráticas, puede existir control en el más simple de los procedimientos ya que de lo que se trata es de verificar el destino de los recursos o los resultados que se obtienen.

Terrible ese argumento de inevitabilidad de la corrupción, sobre todo porque cuando se toca el tema no solo se habla del gobierno y sus funcionarios de alto nivel, sino de todos los que forman parte de cualquier procedimiento. Además que hace falta el funcionario pero también el que ofrezca la dádiva o el favor. Es decir, un problema de la sociedad sin abstracciones (para los que les gusta hablar de "enchufados").

Creo que en lo que se si ha fallado, radicalmente, es en la revisión de la propia casa, es decir, comenzando desde lo local y comunitario (los consejos comunales), pasando por las Alcaldías y su manejo presupuestario hasta llegar a los Ministerios revisando y volviendo a revisar; y lo mejor señalando responsables y aplicando las sanciones respectivas. Eso si es control.

viernes, 23 de enero de 2015

Un Hurra para Descartes

Aristóteles, uno de los filósofos que más ha influido en el pensamiento occidental, sentó las bases científicas para la exclusión de la mujer del mundo de la ciencia. A partir de su teoría de los humores, consideró a la mujer como un hombre imperfecto o deformado, ya que el semen constituía el origen del alma. Para la teoría aristotélica la masculinidad o la femineidad no tenían nada que ver con la naturaleza sexual de hombres y mujeres, sino que resultaban de la mezcla específica de los cuatro elementos, definiéndose el varón por el movimiento y la hembra por la pasividad. Las características que definen la naturaleza femenina impiden a las mujeres, según el filósofo, cualquier pensamiento racional.

Estos principios son incorporados por el tomismo a la Escolástica de la Edad Media y mezclados con la creencia judeo-cristiana sobre la creación de la mujer a partir del cuerpo del hombre, marcarán durante diez siglos las concepciones sobre el papel de la mujer en la sociedad. Posteriormente influirán en la tradición de la Filosofía Natural y formarán parte del cuerpo de conocimientos que prevaleció durante dos mil años. 

El humanismo renacentista, como consecuencia de las aportaciones de la nueva filosofía iniciada por Descartes y Locke, supone una voluntad de redefinir la concepción de la mujer, que tendrá una gran influencia en los años siguientes. Los grandes filósofos de la época permanecieron muy silenciosos sobre las diferencias de género; sin embargo,  se considera que hicieron posible el feminismo al replantear los prejuicios sobre las capacidades intelectuales de las mujeres sobre la base de ideas distintas, especialmente en sus ataques a la teoría aristotélica. Para Descartes no hay mentes incapaces de pensamiento racional o de comprender la ciencia, si son bien entrenadas. Para él la razón es de la misma naturaleza en todos los humanos y la única diferencia entre hombres y mujeres son los órganos sexuales.

En los siglos XVI y XVII, con el inicio de la Anatomía moderna, se intenta demostrar que no existen diferencias sexuales en el cerebro. Bajo la influencia del positivismo la ciencia se hace empírica, objetiva y neutral, basando sus conclusiones y sus teorías sobre la inferioridad femenina en las diferencias de medidas, pesos, etc. El cambio más importante se produce en la concepción de los órganos sexuales, al dejar de contemplarse el útero como una especie de animal maligno, dotado de poderes y movimiento.  

El auténtico impulso para investigar las diferencias sexuales fue político. Los pensadores de la Ilustración y los teóricos que sentaron las bases ideológicas de la Revolución Francesa se enfrentaron con el dilema de cómo conciliar la subordinación femenina con el axioma de la igualdad de todos ante la Ley Natural. La revolución en la vida y en las costumbres europeas entre 1760 y 1820 culminó con el triunfo de la Teoría de la Complementariedad sexual, cuyo principal ideólogo y defensor fue Rousseau. 

Sus presupuestos radicaban en una constatación muy simple: hombres y mujeres no son física ni moralmente iguales, sino complementariamente opuestos, luego no es posible que disfruten los mismos derechos. Con esta teoría, las desigualdades «naturales», se utilizan para satisfacer las necesidades de la sociedad europea. Según Rousseau las mujeres no son inferiores a los hombres, son diferentes, incomparables y, por lo tanto, su papel en la democracia debe ser actuar como madres y como nodrizas.

Así las cosas, en 1991 la prestigiosa revista Science incluyó un suplemento titulado Women in Science. En él se recogen las opiniones de un grupo numeroso de mujeres estadounidenses, dedicadas al ejercicio de la Neurociencia, la Química y las Matemáticas, sobre las dificultades que encuentran para llegar a la cumbre de las instituciones científicentre las dificultades de tipo social se encuentra la triple carga de ser científica, esposa y madre, en una sociedad que hace recaer la mayor parte de la responsabilidad familiar sobre la mujer. 

Todavía hoy en día constituye un lugar común decir que detrás de todo gran hombre hay siempre una gran mujer, cuya misión principal es comprenderle y facilitarle la vida, pero detrás de la mujer científica suele haber un profesional preocupado por su propia área de actividad, cuando no otro científico. 

Todas las encuestadas señalan que la dificultad no radica en acceder a los puestos de investigación, sino en realizar investigaciones de primera línea. Las científicas se consideran excluídas de los auténticos centros de poder, constituídos por hombres, que se sienten más cómodos entre sí. Asimismo, las mujeres publican menos y lo hacen en revistas de menor categoría, lo que constituye al mismo tiempo la causa y el efecto de un menor status científico.

Transformar esta situación exige cambios profundos. Cambios en la actitud de las mujeres, en nuestra propia valoración y autoestima. No hay nada inherentemente masculino en la ciencia, sólo es parte del territorio que correspondió al hombre en la lucha que dividió el trabajo social e intelectual entre los sexos en la sociedad europea. Cambios también en las estructuras patriarcales de la ciencia, para hacerlas más democráticas, más participativas, más transparentes. Por último, cambios en las mentalidades, para acabar definitivamente con las tradiciones, los mitos y las cosmologías que durante siglos han pretendido expulsar a la mujer del conocimiento científico.

jueves, 22 de enero de 2015

Teoría Institucional

Comencemos de nuevo...Una sociedad que es más desarrollada debe ser más humana, no cuando sus ciudadanos tienen más, sino cuando todos son habilitados con competencias y capacidades para ser más. El desarrollo es un proceso de cambios dinámicos inducidos mediante políticas y estrategias impulsadas por diferentes agentes económicos y actores políticos. El éxito de estas estrategias depende de la participación de los diferentes actores que preparan los cambios desde las instituciones del Estado para trasladar el poder fuera de las organizaciones mismas y dar forma a nuevas configuraciones de clase.

La discriminación y la exclusión social son dos fenómenos que desmeritan los sistemas democráticos e impiden los procesos de institucionalización democrática. El pensamiento crítico tiene como reto plantear esquemas teórico-metodológicos y prácticos que sirva de fundamento para el diseño de alternativas democráticas que den prioridad a la lucha por la opinión pública y para la acción colectiva de los nuevos movimiento sociales.

La falta de incentivos adecuados para la participación ciudadana requiere del fortalecimiento del marco institucional. La participación de las organizaciones sociales en los procesos de formulación e implementación de decisiones y políticas públicas incrementa la eficacia de la capacidad de gobierno. Tanto los mercados como las instituciones gubernamentales son imperfectas y la pregunta de cual combinación es la más conveniente para promover la felicidad humana necesita acercamientos a situaciones específicas.

El hecho de que los individuos actúen solos en un mercado no regulado no necesariamente logran maximizar la satisfacción de sus preferencias, aunque tampoco sugiere que el gobierno mejorará o empeorará las situaciones mediante instituciones legales. El mejor acercamiento es una amalgama de instituciones de mercado y de Estado. Las instituciones del mercado que incentiva la eficiencia mientras que las instituciones gubernamentales porque dirige los beneficios a los grupos que lo requieren.

La calidad de las instituciones está relacionada con los niveles de costos de transacción y los diferentes rangos de intercambios que son viables en un momento determinado. La capacidad para facilitar las interacciones es una cualidad de las instituciones la cual se manifiesta en los costos de transacción en que incurren para asegurar ciertas transacciones. La medición de los costos de transacción, y aún más, los costos de transacción política, con su fuerte inclinación a las ineficiencias, tiene muchas dificultades teórico-metodológicas, y su operacionalización representa las fuerzas y debilidades de las instituciones que componen el sistema político.

viernes, 2 de enero de 2015

Convenio cambiario Nº 32

Así se llama nuestra odisea de hoy. 217.000 resultados arroja Google. Posiblemente el derrotero económico del año 2015 se encuentre en él. Algunos pocos lo saben. El resto espera pacientemente conocer las decisiones tomadas como primer punto del Plan de Recuperación. No importa como se llame, lo que viene es devaluación.

 

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