Comencemos de nuevo...Una sociedad que es más desarrollada debe ser más humana, no cuando sus ciudadanos tienen más, sino cuando todos son habilitados con competencias y capacidades para ser más. El desarrollo es un proceso de cambios dinámicos inducidos mediante políticas y estrategias impulsadas por diferentes agentes económicos y actores políticos. El éxito de estas estrategias depende de la participación de los diferentes actores que preparan los cambios desde las instituciones del Estado para trasladar el poder fuera de las organizaciones mismas y dar forma a nuevas configuraciones de clase.
La discriminación y la exclusión social son dos fenómenos que desmeritan los sistemas democráticos e impiden los procesos de institucionalización democrática. El pensamiento crítico tiene como reto plantear esquemas teórico-metodológicos y prácticos que sirva de fundamento para el diseño de alternativas democráticas que den prioridad a la lucha por la opinión pública y para la acción colectiva de los nuevos movimiento sociales.
La falta de incentivos adecuados para la participación ciudadana requiere del fortalecimiento del marco institucional. La participación de las organizaciones sociales en los procesos de formulación e implementación de decisiones y políticas públicas incrementa la eficacia de la capacidad de gobierno. Tanto los mercados como las instituciones gubernamentales son imperfectas y la pregunta de cual combinación es la más conveniente para promover la felicidad humana necesita acercamientos a situaciones específicas.
El hecho de que los individuos actúen solos en un mercado no regulado no necesariamente logran maximizar la satisfacción de sus preferencias, aunque tampoco sugiere que el gobierno mejorará o empeorará las situaciones mediante instituciones legales. El mejor acercamiento es una amalgama de instituciones de mercado y de Estado. Las instituciones del mercado que incentiva la eficiencia mientras que las instituciones gubernamentales porque dirige los beneficios a los grupos que lo requieren.
La calidad de las instituciones está relacionada con los niveles de costos de transacción y los diferentes rangos de intercambios que son viables en un momento determinado. La capacidad para facilitar las interacciones es una cualidad de las instituciones la cual se manifiesta en los costos de transacción en que incurren para asegurar ciertas transacciones. La medición de los costos de transacción, y aún más, los costos de transacción política, con su fuerte inclinación a las ineficiencias, tiene muchas dificultades teórico-metodológicas, y su operacionalización representa las fuerzas y debilidades de las instituciones que componen el sistema político.



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