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lunes, 29 de septiembre de 2014

Uruguay

Crecimiento con igualdad parece ser el lema del Uruguay. De entrada me sorprende. Uruguay se caracteriza por su estabilidad política y social, una alta tasa de alfabetismo, una amplia clase media urbana que refleja una distribución de la riqueza relativamente pareja, y un avanzado sistema de seguridad social.

Expertos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reconocieron a Uruguay como modelo para la región en el desarrollo de algunas políticas vinculadas con el desarrollo productivo, aunque sostuvieron que el país no debe detenerse en esos logros, sino profundizar esas políticas. En su informe semestral de perspectiva de crecimiento global del Banco Mundial, se establece que el crecimiento de Uruguay se mantendrá en el 4 % en el 2014 y 2015, por encima del promedio de América Latina y el Caribe. 

De acuerdo a Alberto Couriel, la influencia de los factores externos sobre el alto ritmo de crecimiento se puede centralizar en tres elementos relevantes: 

a) El aumento de los precios internacionales de rubros como la carne, la soja, el trigo, los lácteos y el arroz;
b) El incremento del sector de la construcción, especialmente en obras en los departamentos de Maldonado, Río Negro y Montevideo, con financiamiento externo, con fuerte impacto en la coyuntura por la demanda de rubros manufactureros y generación de empleo productivo;
c) El extraordinario crecimiento de la inversión directa extranjera especialmente en el sector de la forestación y su industrialización;
d) La liquidez financiera internacional que facilitó la colocación de títulos emitidos por el Estado uruguayo logrando el alargamiento de los plazos de la deuda en moneda extranjera.

Los principales factores internos que influyen sobre el crecimiento económico se pueden centralizar en:

a) La confianza y credibilidad que tienen los agentes económicos por el discurso y las principales medidas adoptadas por el gobierno, desde la propia campaña electoral en el segundo semestre de 2004;
b) El crecimiento generó aumentos de ingresos fiscales superiores a los esperados. Esto permitió el inicio de la atención de la deuda social. Se aprovechó la situación para incrementar los gastos sociales en educación, salud, en la emergencia social y en el propio plan de equidad. Esto ayudó al incremento de la demanda interna y a profundizar el aumento del PBI, con las protestas de los partidos tradicionales y críticas de los que quieren limitar la acción estatal y concentrar los avances en las acciones del mercado y del sector privado;
c) El crecimiento facilitó la negociación salarial donde se dan claras diferencias entre el accionar del gobierno del Frente Amplio y los partidos tradicionales. El gobierno del FA buscó un mayor equilibrio en las relaciones capital­trabajo, implementó los convenios colectivos y los consejos de salarios e influyó decisivamente en el aumento del salario real.

En esencia el crecimiento de los últimos cuatro años está centrado en el aumento de los precios internacionales de los productos de exportación, en el dinamismo del sector de la construcción y en el aumento de la demanda interna derivada de las mejoras del empleo, del salario real y del aumento del gasto público. Mucho menos influyen los principales instrumentos de la política macroeconómica centradas en la estabilización. 

La política monetaria se centró exclusivamente en el objetivo de la estabilización. La política cambiaria atendió más la estabilización de precios que la competitividad. También ayudó a bajar el coeficiente deuda/PBI y a un descenso de los intereses en moneda nacional sobre el total del gasto público. 

El crecimiento económico fue condición necesaria (negrita nuestra) para alcanzar los logros sociales. Facilitó el aumento de los ingresos fiscales lo que permitió las decisiones del gobierno de incrementar el gasto social, sin repercusiones relevantes sobre el déficit fiscal. El crecimiento económico facilitó el aumento del salario real y las negociaciones impulsadas por el gobierno que le dieron mayor poder de negociación a los sindicatos de trabajadores.

De acuerdo a informe de la CEPAL, entre las medidas de política fiscal aplicadas, se encuentran el incremento de las tasas máximas del impuesto específico interno aplicable a los vehículos automotores, la eliminación del IVA en las ventas a consumidores finales realizadas con las tarjetas de débito que se emplean para el cobro de asignaciones familiares y una serie de medidas de promoción del turismo en el país. En lo que se refiere a la política monetaria, se efectuaron varias acciones para controlar la inflación, entre ellas, una nueva alza de la tasa de política monetaria y acuerdos con el comercio sobre la reducción y el congelamiento de precios de algunos productos de consumo masivo.

La información estadística indica que los “términos de intercambio” de Uruguay, o sea los precios de los productos que se exportan en relación al precio de los que se importa, han aumentado desde el año 2004 a niveles nunca conocidos a lo largo del siglo pasado. Este fenómeno está ligado al crecimiento de China, que aumentó la demanda de alimentos generando un alza en los precios de los mismos (y de minerales y otros productos) que determinaron situaciones muy favorables para los países exportadores de productos alimenticios como Uruguay. Muy interesante este último dato. En general el caso uruguayo es digno de analisis.

La construcción ha sido uno de los sectores de mayor recepción de inversión, lo que ha permitido que registre un período de gran dinamismo en los últimos diez años. Este dinamismo ha tenido su correlato en el sector inmobiliario, observándose un excepcional desempeño del segmento de viviendas de lujo, que aumentaron significativamente las superficies transadas y los precios de venta, en un marco de fuerte crecimiento económico y numerosas entradas de capital a la economía.

El crecimiento le ha permitido situarse como uno de los principales generadores de empleo de la economía, superando los 70.000 puestos formales en 2012. A su vez, desde 2007 se ha erigido como el principal sector receptor de inversiones extranjeras, alcanzando a US$ 883 millones en 2011 (35% de la IED total).


Esta situación evidencia una máxima económica fundamental: la importancia del sector construcción para el crecimiento económico. Uno de los rasgos característicos de la industria de la construcción es su estrecha vinculación con el producto interno bruto (PIB), al exhibir usualmente un comportamiento pro-cíclico. En ese sentido y por las características propias del sector, la actividad de la construcción suele mostrar oscilaciones más fuertes a las que registra el PIB y por ende se ve más afectada por los ciclos económicos, contrayéndose en mayor medida cuando cae el producto y también mostrando un mayor dinamismo en los períodos de auge. 

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