De acuerdo al Banco Mundial "Chile es una de las economías de más rápido crecimiento en Latinoamérica, con una desaceleración gradual observada en el 2013". La mayoría de riesgos potenciales para Chile están relacionados con
cambios en el contexto mundial, especialmente con la desaceleración de
China, la cual afecta no solo a la demanda externa de Chile, sino
principalmente a los precios del cobre.
Chile exporta a Estados Unidos, Japón y la Unión Europea unos 2.500 millones de dólares en salmones. De ese modo, el salmón se suma al cobre y a la celulosa explicando el 70% del crecimiento de las exportaciones del "milagro chileno". Chile se ha convertido en el quinto país del mundo en desembarque de productos marinos, séptimo exportador de recursos pesqueros y el segundo exportador de salmones de cultivo detrás de Noruega. La razón de ese impresionante crecimiento es una sola: es el país con los menores costos de producción de salmón del mundo.
Chile exporta a Estados Unidos, Japón y la Unión Europea unos 2.500 millones de dólares en salmones. De ese modo, el salmón se suma al cobre y a la celulosa explicando el 70% del crecimiento de las exportaciones del "milagro chileno". Chile se ha convertido en el quinto país del mundo en desembarque de productos marinos, séptimo exportador de recursos pesqueros y el segundo exportador de salmones de cultivo detrás de Noruega. La razón de ese impresionante crecimiento es una sola: es el país con los menores costos de producción de salmón del mundo.
El ranking trimestral de EY (ex Ernst & Young) y Oxford Economics,
en el que se evalúa a los 25 mercados de más rápido crecimiento -toma
en cuenta el tamaño de sus economías y población, su importancia de
estrategias de negocios y el futuro potencial de rendimiento-, sitúa a Chile en el puesto décimo.
Igualmente, un reciente trabajo de Euromonitor International, organización con cuarenta años de experiencia en países desarrollados y emergentes, indica que la productividad laboral en Chile alcanzó los 33.222 dólares por persona empleada, situando a Chile a la cabeza de América Latina.
A pesar del crecimiento de Chile durante los últimos 20 años, su ingreso per capita debe aún converger con los niveles de ingreso de los países con ingresos altos. Chile ha alcanzado un nivel de desarrollo en el cual la exigencia de la
sociedad por reformas estructurales, tales como una mejor educación,
salud y menos desigualdad se está tornando más fuerte.
El nuevo gobierno, con el retorno de la ex presidenta Michelle Bachelet
(2006-10), tiene una agenda política que prioriza el fortalecimiento de
los servicios públicos, así como a incrementar la redistribución. Las
tres áreas clave de reformas anunciadas por el equipo de la Presidenta
Bachelet son: la reforma educativa (gratis para todos), la reforma
tributaria corporativa, y la reforma constitucional.
Sin embargo es evidente una desaceleración de la economía originada por la caída en la inversión, responde
en alguna medida a fenómenos fuera de control interno, como son la
caída en precios de exportaciones y la pérdida de rentabilidad en los
proyectos que resulta de la devaluación del peso. De acuerdo a la Presidenta, "el crecimiento es fundamental en Chile y el sector privado es esencial en el crecimiento".
Es claro que la alta presencia de empresas extranjeras que han
llegado a Chile y la integración del país al mundo han sido
fundamentales para avanzar en esta ratio; las transferencias de
tecnología y la propia experiencia de las firmas nacionales de lo que
ven en los mercados donde comercializan sus productos son revulsivos que
están influyendo en el adiestramiento de la mano de obra.
Uno de los ingredientes determinantes debe venir de la mano de la
educación en todos los niveles, desde la prebásica hasta los posgrados, y
luego el permanente reciclaje y formación dentro de las propias
compañías. Invertir en capacitar a los trabajadores a la larga se
transforma en una inversión muy rentable para quienes lo afrontan,
fortalece la solidez de los lugares donde se desempeñan e incrementan
los resultados económicos.
Chile y la desigualdad
Chile junto a México, Turquía y Estados Unidos, son los países con
mayores desigualdades de ingresos entre ricos y pobres según los últimos
datos disponibles correspondientes a 2011, señaló este jueves un
informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (Ocde).
Para combatir este problema se aprobó una reforma tributaria que contempla un aumento de
impuestos para las empresas y una reducción de la tasa gravable para las
personas físicas, además de impuestos para el cuidado del medio
ambiente y mecanismos de lucha contra la evasión.
Habrá impuestos adicionales a alcoholes, bebidas azucaradas y emisiones contaminantes de vehículos, entre otras nuevas tasas. En total, se aumentará la carga
tributaria en tres puntos del Producto Interior Bruto para poner en las
arcas del Estado unos 8.300 millones de dólares de aquí a 2018.
Más de la mitad de la recaudación irá destinada a financiar una reforma
educativa basada en la gratuidad y la calidad, dos reivindicaciones del
poderoso movimiento estudiantil chileno que se convirtieron luego en
promesa de campaña de la Nueva Mayoría, la coalición de partidos por la
que se presentó candidata Bachelet.
Esta inversión en educación parte de la premisa de que la fuente directa de la desigualdad de los hogares son los ingresos del trabajo y no los del capital como comúnmente se cree. De acuerdo al Centro de Estudios Públicos de Chile, este comportamiento de los ingresos se traduce en un alto retorno
privado a la educación universitaria y en un bajo retorno de otros tipos
de educación.
Es así como en enseñanza básica un año adicional de
educación tiene un efecto marginal sobre los salarios de 6%. En la
enseñanza media este retorno adicional es del orden de un 10% mientras
que en la educación superior éste se empina a una cifra del orden de
22%. Esta estructura relativa es poco común y en países más
desarrollados es habitualmente inversa. Las implicancias llaman la
atención. Por ejemplo, mientras en Europa una persona con educación
universitaria gana aproximadamente 1,8 vez lo que gana una persona con
estudios de básica, en Chile esa relación es de 5,5 veces.
El milagro chileno
El milagro de Chile es una expresión acuñada por el economista estadounidense Milton Friedman, para describir las reformas de liberalización económica que experimentó Chile durante el régimen militar. El tratamiento de choque consistía en reducir el gasto público en un 20%, despedir al 30% de los empleados públicos, aumentar el IVA (impuesto a la transferencia comercial de bienes muebles y activos M1 y M2), privatizar la mayor parte de las empresas estatales (la mayoría a precios ínfimos) y liquidar los sistemas de ahorro y de préstamos de vivienda. Tampoco hay que olvidar que los sindicatos estaban prohibidos y que la legislación laboral había sido eliminada. Hubo mucha disputa entre los Chicago Boys y economistas más clásicos, pero finalmente Augusto Pinochet se inclinó por la opinión de los monetaristas y se aplicó el tratamiento de choque.
Ante la llegada de la crisis, el Régimen de Pinochet abandonó la tesis de los Chicago Boys, aplicando momentáneamente medidas de tipo keynesiano. Sin embargo, pasada la parte más cruda de la crisis, volvió al sistema neoclásico con el nuevo ministro de hacienda, Hernán Büchi en 1985, el cual, con reformas menos ortodoxas que sus predecesores, lograría revitalizar la economía.
Por una parte, los partidarios del punto de vista de Friedman argumentan que la situación actual de la economía chilena reivindica sus teorías, pues consideran que la firma de acuerdos de libre comercio evidenciaría un mayor desarrollo económico en comparación al resto de los países latinoamericanos. Destacan además el hecho de que cuando llegó la democracia, no revirtieron en gran medida la política económica realizada durante la dictadura.
La critica histórica viene de la mano del historiador chileno Mario Góngora. Este acusa al Régimen Militar de haber olvidado la solemne declaración de principios en que se restablecía la chilenidad
del país y la economía, ya que al aceptar las políticas neoliberales
terminó debilitando a la entidad formadora de la nacionalidad: El
Estado. A su juicio esta apertura global restringe a la nación
convirtiéndola en parte de un "Estado mundial", el cual es a su juicio “la peor de las tiranías de la cual nadie podrá escapar a parte alguna”.
Por supuesto hay otras opiniones no económicas, los invito a revisarlas como esta que trata sobre la cara oculta del milagro chileno a nivel psicosocial, o esta que trata sobre uno de los muchos problemas laborales en las minas, o esta que trata sobre la realidad de la industria del salmón. Yo solo puedo escribir sobre cifras, la realidad social la deben contar sus protagonistas.
Por supuesto hay otras opiniones no económicas, los invito a revisarlas como esta que trata sobre la cara oculta del milagro chileno a nivel psicosocial, o esta que trata sobre uno de los muchos problemas laborales en las minas, o esta que trata sobre la realidad de la industria del salmón. Yo solo puedo escribir sobre cifras, la realidad social la deben contar sus protagonistas.



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