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martes, 30 de septiembre de 2014

Brasil

Sembrando Petróleo, debería ser el lema de este país. Brasil es la sexta economía mundial. Una prudente política fiscal y monetaria, junto con las necesarias reformas microeconómicas, han aportado a la economía brasileña la solidez necesaria para sobrellevar la crisis mundial. Después de haber experimentado un crecimiento excepcional, la economía brasilera parece mostrar signos de agotamiento, lo que se relaciona con el estancamiento de los precios de las materias primas de exportación, el estancamiento del consumo interior (debido al endeudamiento de los hogares) y a la baja de las inversiones. El crecimiento fue débil en 2012. Volvió a repuntar en 2013 (2,5%) y la inflación fue de 6%. El crecimiento económico debiera conservar el mismo ritmo en 2014.

Gran potencia agrícola, Brasil es el primer productor mundial de café, caña de azúcar, naranjas, y uno de los primeros productores de soja. El país atrae a un gran número de empresas multinacionales de la industria agroalimentaria y de los biocarburantes. Brasil cuenta con el mayor volumen de ganado comercial del mundo. Aún así, el aporte de la agricultura al PIB es relativamente escaso: representa únicamente 5,5%, aunque este sector asegura el 40% de las exportaciones. Los bosques cubren la mitad del territorio nacional, teniendo la mayor selva ombrófila del mundo, en la cuenca del Amazonas. Brasil es el cuarto exportador mundial de madera.

Se trata también de un gran país industrial. La explotación de su riqueza en minerales le coloca como segundo exportador mundial de hierro y uno de los principales productores de aluminio y hulla. Como país productor de petróleo, Brasil se propone autoabastecerse a corto plazo (sus reservas podrían convertirlo en uno de los cinco principales productores de petróleo). La importancia del país en los sectores textil, aeronáutico, farmacéutico, automovilístico, siderúrgico y químico es cada día mayor. La mayoría de los grandes fabricantes de automóviles han establecido unidades de producción en el país. El sector industrial representa casi más de un cuarto del PIB.

 
Los datos son apabullantes: en esta década prodigiosa brasileña, el porcentaje de personas que han pasado de clase D a C, con contrato de trabajo (y con posibilidades de pedir créditos y, por lo tanto, de tener vacaciones o subsidio de desempleo, hasta convertirse en auténticos aspirantes a consumidores) ha pasado de ser de 1/3 a 2/3. Una completa inversión que ha transformado el país. Entre 2004 y 2012, el consumo interno brasileño se disparó a una media del 7% anual. Un detalle: en 2004 la venta de coches (como la venta de casi todo) comenzó a aumentar: por entonces rozaba los 100.000 coches al mes. Llegaron, en enero de 2012, a sobrepasar los 300.000. Esta superproducción automovilística explica (además de ciertos desastres urbanísticos) los ingentes atascos que atenazan hoy por hoy las grandes ciudades brasileñas, especialmente Río de Janeiro o São Paulo, convirtiendo en clave el tema de la movilidad urbana en la campaña electoral.

Una de las herencias de esta fiebre consumista es la inflación, verdadero talón de Aquiles de la economía brasileña. El Gobierno ha respetado el límite del 6,5% establecido por el Banco Central, pero gracias a congelar artificialmente precios como el de la gasolina, lo que afecta, de rebote, a los ingresos de la mayor empresa del país, la petrolera estatal Petrobras. Con todo, los especialistas recuerdan que es un dato que coincide más o menos con la inflación del resto de los países emergentes.

Aunado al estancamiento del consumo interno, las exportaciones se ralentizaron por la crisis europea y la norteamericana. Y, especialmente, la crisis argentina, que afectó a la baja a la venta de automóviles al país vecino. Además, la productividad industrial cayó en los últimos años como consecuencia no sólo del descenso de las ventas nacionales y extranjeras, sino de la falta de inversión y del peso de la ingente burocracia brasileña. Se asegura que todo es coyuntural y que en 2015 el crecimiento volverá a Brasil a razón de un 1,5%. Es cierto que ya no se registrarán los números asombrosos de la pasada década, pero los especialistas coinciden en asegurar que, en compensación, la economía brasileña entrará o ha entrado ya, gracias a esa franja de población que se ha incorporado a la legalidad, en una fase de estabilidad duradera.

En el fondo, lo que subyace en todo, además, es una gran pérdida de confianza, tanto de los empresarios como de los consumidores. Y a esa falta de confianza hay que añadir la incertidumbre. La gente no sabe qué va a pasar y no compra. ¿Y por qué cayó la confianza? Pues no se sabe. Eso no lo dicen las encuestas”, se responde Sampaio. Este especialista añade que, a lo largo de los últimos años, Brasil ha sufrido crisis parecidas, pero que incluso con peores cifras relativas al desempleo o a la productividad, esa confianza no se desplomó. “Y ahora sí. Es algo inclasificable. Un pesimismo difícil de medir. Que tal vez tenga que ver con un exceso de optimismo anterior, con la certeza de que iba a ser todo tan fácil, de que no lo ha sido, y de ahí la caída repentina. Tal vez tenga que ver también con las manifestaciones de hace un año y medio, con el desencanto que destilaron y que se convirtió en algo contagioso”.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Uruguay

Crecimiento con igualdad parece ser el lema del Uruguay. De entrada me sorprende. Uruguay se caracteriza por su estabilidad política y social, una alta tasa de alfabetismo, una amplia clase media urbana que refleja una distribución de la riqueza relativamente pareja, y un avanzado sistema de seguridad social.

Expertos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reconocieron a Uruguay como modelo para la región en el desarrollo de algunas políticas vinculadas con el desarrollo productivo, aunque sostuvieron que el país no debe detenerse en esos logros, sino profundizar esas políticas. En su informe semestral de perspectiva de crecimiento global del Banco Mundial, se establece que el crecimiento de Uruguay se mantendrá en el 4 % en el 2014 y 2015, por encima del promedio de América Latina y el Caribe. 

De acuerdo a Alberto Couriel, la influencia de los factores externos sobre el alto ritmo de crecimiento se puede centralizar en tres elementos relevantes: 

a) El aumento de los precios internacionales de rubros como la carne, la soja, el trigo, los lácteos y el arroz;
b) El incremento del sector de la construcción, especialmente en obras en los departamentos de Maldonado, Río Negro y Montevideo, con financiamiento externo, con fuerte impacto en la coyuntura por la demanda de rubros manufactureros y generación de empleo productivo;
c) El extraordinario crecimiento de la inversión directa extranjera especialmente en el sector de la forestación y su industrialización;
d) La liquidez financiera internacional que facilitó la colocación de títulos emitidos por el Estado uruguayo logrando el alargamiento de los plazos de la deuda en moneda extranjera.

Los principales factores internos que influyen sobre el crecimiento económico se pueden centralizar en:

a) La confianza y credibilidad que tienen los agentes económicos por el discurso y las principales medidas adoptadas por el gobierno, desde la propia campaña electoral en el segundo semestre de 2004;
b) El crecimiento generó aumentos de ingresos fiscales superiores a los esperados. Esto permitió el inicio de la atención de la deuda social. Se aprovechó la situación para incrementar los gastos sociales en educación, salud, en la emergencia social y en el propio plan de equidad. Esto ayudó al incremento de la demanda interna y a profundizar el aumento del PBI, con las protestas de los partidos tradicionales y críticas de los que quieren limitar la acción estatal y concentrar los avances en las acciones del mercado y del sector privado;
c) El crecimiento facilitó la negociación salarial donde se dan claras diferencias entre el accionar del gobierno del Frente Amplio y los partidos tradicionales. El gobierno del FA buscó un mayor equilibrio en las relaciones capital­trabajo, implementó los convenios colectivos y los consejos de salarios e influyó decisivamente en el aumento del salario real.

En esencia el crecimiento de los últimos cuatro años está centrado en el aumento de los precios internacionales de los productos de exportación, en el dinamismo del sector de la construcción y en el aumento de la demanda interna derivada de las mejoras del empleo, del salario real y del aumento del gasto público. Mucho menos influyen los principales instrumentos de la política macroeconómica centradas en la estabilización. 

La política monetaria se centró exclusivamente en el objetivo de la estabilización. La política cambiaria atendió más la estabilización de precios que la competitividad. También ayudó a bajar el coeficiente deuda/PBI y a un descenso de los intereses en moneda nacional sobre el total del gasto público. 

El crecimiento económico fue condición necesaria (negrita nuestra) para alcanzar los logros sociales. Facilitó el aumento de los ingresos fiscales lo que permitió las decisiones del gobierno de incrementar el gasto social, sin repercusiones relevantes sobre el déficit fiscal. El crecimiento económico facilitó el aumento del salario real y las negociaciones impulsadas por el gobierno que le dieron mayor poder de negociación a los sindicatos de trabajadores.

De acuerdo a informe de la CEPAL, entre las medidas de política fiscal aplicadas, se encuentran el incremento de las tasas máximas del impuesto específico interno aplicable a los vehículos automotores, la eliminación del IVA en las ventas a consumidores finales realizadas con las tarjetas de débito que se emplean para el cobro de asignaciones familiares y una serie de medidas de promoción del turismo en el país. En lo que se refiere a la política monetaria, se efectuaron varias acciones para controlar la inflación, entre ellas, una nueva alza de la tasa de política monetaria y acuerdos con el comercio sobre la reducción y el congelamiento de precios de algunos productos de consumo masivo.

La información estadística indica que los “términos de intercambio” de Uruguay, o sea los precios de los productos que se exportan en relación al precio de los que se importa, han aumentado desde el año 2004 a niveles nunca conocidos a lo largo del siglo pasado. Este fenómeno está ligado al crecimiento de China, que aumentó la demanda de alimentos generando un alza en los precios de los mismos (y de minerales y otros productos) que determinaron situaciones muy favorables para los países exportadores de productos alimenticios como Uruguay. Muy interesante este último dato. En general el caso uruguayo es digno de analisis.

La construcción ha sido uno de los sectores de mayor recepción de inversión, lo que ha permitido que registre un período de gran dinamismo en los últimos diez años. Este dinamismo ha tenido su correlato en el sector inmobiliario, observándose un excepcional desempeño del segmento de viviendas de lujo, que aumentaron significativamente las superficies transadas y los precios de venta, en un marco de fuerte crecimiento económico y numerosas entradas de capital a la economía.

El crecimiento le ha permitido situarse como uno de los principales generadores de empleo de la economía, superando los 70.000 puestos formales en 2012. A su vez, desde 2007 se ha erigido como el principal sector receptor de inversiones extranjeras, alcanzando a US$ 883 millones en 2011 (35% de la IED total).


Esta situación evidencia una máxima económica fundamental: la importancia del sector construcción para el crecimiento económico. Uno de los rasgos característicos de la industria de la construcción es su estrecha vinculación con el producto interno bruto (PIB), al exhibir usualmente un comportamiento pro-cíclico. En ese sentido y por las características propias del sector, la actividad de la construcción suele mostrar oscilaciones más fuertes a las que registra el PIB y por ende se ve más afectada por los ciclos económicos, contrayéndose en mayor medida cuando cae el producto y también mostrando un mayor dinamismo en los períodos de auge. 

domingo, 28 de septiembre de 2014

Chile

De acuerdo al Banco Mundial "Chile es una de las economías de más rápido crecimiento en Latinoamérica, con una desaceleración gradual observada en el 2013". La mayoría de riesgos potenciales para Chile están relacionados con cambios en el contexto  mundial, especialmente con la desaceleración de China, la cual afecta no solo a la demanda externa de Chile, sino principalmente a los precios del cobre.

Chile exporta a Estados Unidos, Japón y la Unión Europea unos 2.500 millones de dólares en salmones. De ese modo, el salmón se suma al cobre y a la celulosa explicando el 70% del crecimiento de las exportaciones del "milagro chileno". Chile se ha convertido en el quinto país del mundo en desembarque de productos marinos, séptimo exportador de recursos pesqueros y el segundo exportador de salmones de cultivo detrás de Noruega. La razón de ese impresionante crecimiento es una sola: es el país con los menores costos de producción de salmón del mundo.

El ranking trimestral de EY (ex Ernst & Young) y Oxford Economics, en el que se evalúa a los 25 mercados de más rápido crecimiento -toma en cuenta el tamaño de sus economías y población, su importancia de estrategias de negocios y el futuro potencial de rendimiento-, sitúa a Chile en el puesto décimo.

Igualmente, un reciente trabajo de Euromonitor International, organización con cuarenta años de experiencia en países desarrollados y emergentes, indica que la productividad laboral en Chile alcanzó los 33.222 dólares por persona empleada, situando a Chile a la cabeza de América Latina.



A pesar del crecimiento de Chile durante los últimos 20 años, su ingreso per capita debe aún converger con los niveles de ingreso de los países con ingresos altos. Chile ha alcanzado un nivel de desarrollo en el cual la exigencia de la sociedad por reformas estructurales, tales como una mejor educación, salud y menos desigualdad se está tornando más fuerte.

El nuevo gobierno, con el retorno de la ex presidenta Michelle Bachelet (2006-10),  tiene una agenda política que prioriza el fortalecimiento de los servicios públicos, así como a incrementar la redistribución.  Las tres áreas clave de reformas anunciadas por el equipo de la Presidenta Bachelet son: la reforma educativa (gratis para todos), la reforma tributaria corporativa, y la reforma constitucional.

Sin embargo es evidente una desaceleración de la economía originada por la caída en la inversión, responde en alguna medida a fenómenos fuera de control interno, como son la caída en precios de exportaciones y la pérdida de rentabilidad en los proyectos que resulta de la devaluación del peso. De acuerdo a la Presidenta, "el crecimiento es fundamental en Chile y el sector privado es esencial en el crecimiento".

Es claro que la alta presencia de empresas extranjeras que han llegado a Chile y la integración del país al mundo han sido fundamentales para avanzar en esta ratio; las transferencias de tecnología y la propia experiencia de las firmas nacionales de lo que ven en los mercados donde comercializan sus productos son revulsivos que están influyendo en el adiestramiento de la mano de obra.

Uno de los ingredientes determinantes debe venir de la mano de la educación en todos los niveles, desde la prebásica hasta los posgrados, y luego el permanente reciclaje y formación dentro de las propias compañías. Invertir en capacitar a los trabajadores a la larga se transforma en una inversión muy rentable para quienes lo afrontan, fortalece la solidez de los lugares donde se desempeñan e incrementan los resultados económicos.


Chile y la desigualdad

Chile junto a México, Turquía y Estados Unidos, son los países con mayores desigualdades de ingresos entre ricos y pobres según los últimos datos disponibles correspondientes a 2011, señaló este jueves un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). 

Para combatir este problema se aprobó una reforma tributaria que contempla un aumento de impuestos para las empresas y una reducción de la tasa gravable para las personas físicas, además de impuestos para el cuidado del medio ambiente y mecanismos de lucha contra la evasión.


Habrá impuestos adicionales a alcoholes, bebidas azucaradas y emisiones contaminantes de vehículos, entre otras nuevas tasas. En total, se aumentará la carga tributaria en tres puntos del Producto Interior Bruto para poner en las arcas del Estado unos 8.300 millones de dólares de aquí a 2018.

Más de la mitad de la recaudación irá destinada a financiar una reforma educativa basada en la gratuidad y la calidad, dos reivindicaciones del poderoso movimiento estudiantil chileno que se convirtieron luego en promesa de campaña de la Nueva Mayoría, la coalición de partidos por la que se presentó candidata Bachelet.

Esta inversión en educación parte de la premisa de que la fuente directa de la desigualdad de los hogares son los ingresos del trabajo y no los del capital como comúnmente se cree. De acuerdo al Centro de Estudios Públicos de Chile, este comportamiento de los ingresos se traduce en un alto retorno privado a la educación universitaria y en un bajo retorno de otros tipos de educación. 

Es así como en enseñanza básica un año adicional de educación tiene un efecto marginal sobre los salarios de 6%. En la enseñanza media este retorno adicional es del orden de un 10% mientras que en la educación superior éste se empina a una cifra del orden de 22%. Esta estructura relativa es poco común y en países más desarrollados es habitualmente inversa. Las implicancias llaman la atención. Por ejemplo, mientras en Europa una persona con educación universitaria gana aproximadamente 1,8 vez lo que gana una persona con estudios de básica, en Chile esa relación es de 5,5 veces.

El milagro chileno

El milagro de Chile es una expresión acuñada por el economista estadounidense Milton Friedman, para describir las reformas de liberalización económica que experimentó Chile durante el régimen militar. El tratamiento de choque consistía en reducir el gasto público en un 20%, despedir al 30% de los empleados públicos, aumentar el IVA (impuesto a la transferencia comercial de bienes muebles y activos M1 y M2), privatizar la mayor parte de las empresas estatales (la mayoría a precios ínfimos) y liquidar los sistemas de ahorro y de préstamos de vivienda. Tampoco hay que olvidar que los sindicatos estaban prohibidos y que la legislación laboral había sido eliminada. Hubo mucha disputa entre los Chicago Boys y economistas más clásicos, pero finalmente Augusto Pinochet se inclinó por la opinión de los monetaristas y se aplicó el tratamiento de choque.

Ante la llegada de la crisis, el Régimen de Pinochet abandonó la tesis de los Chicago Boys, aplicando momentáneamente medidas de tipo keynesiano. Sin embargo, pasada la parte más cruda de la crisis, volvió al sistema neoclásico con el nuevo ministro de hacienda, Hernán Büchi en 1985, el cual, con reformas menos ortodoxas que sus predecesores, lograría revitalizar la economía.

Por una parte, los partidarios del punto de vista de Friedman argumentan que la situación actual de la economía chilena reivindica sus teorías, pues consideran que la firma de acuerdos de libre comercio evidenciaría un mayor desarrollo económico en comparación al resto de los países latinoamericanos. Destacan además el hecho de que cuando llegó la democracia, no revirtieron en gran medida la política económica realizada durante la dictadura.


La critica histórica viene de la mano del historiador chileno Mario Góngora. Este acusa al Régimen Militar de haber olvidado la solemne declaración de principios en que se restablecía la chilenidad del país y la economía, ya que al aceptar las políticas neoliberales terminó debilitando a la entidad formadora de la nacionalidad: El Estado. A su juicio esta apertura global restringe a la nación convirtiéndola en parte de un "Estado mundial", el cual es a su juicio “la peor de las tiranías de la cual nadie podrá escapar a parte alguna”.

Por supuesto hay otras opiniones no económicas, los invito a revisarlas como esta que trata sobre la cara oculta del milagro chileno a nivel psicosocial, o esta que trata sobre uno de los muchos problemas laborales en las minas, o esta que trata sobre la realidad de la industria del salmón. Yo solo puedo escribir sobre cifras, la realidad social la deben contar sus protagonistas.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Argentina

Según datos del Banco Mundial, para el año 2014, "Argentina es una de las economías más grandes de América Latina, caracterizada por sus valiosos recursos naturales, que llevan al país a ser uno de los principales productores de alimentos, de la mano de la agricultura y la ganadería vacuna. La Argentina es uno de los mayores exportadores de carne en el mundo y el primer productor mundial de girasol, yerba mate, limones, y aceite de soja.  La apertura del mercado de China representa un impulso en la consolidación de un perfil exportador. 

En los últimos años, además, el país experimentó un récord de crecimiento en la industria nacional, en particular en los sectores automotriz, textil, y de electrodomésticos. El país ha crecido sostenidamente durante la última década y ha invertido fuertemente en salud y educación, áreas en las que se destina el 8% y el 6% del PIB respectivamente".

A pesar de este contexto el Fondo Monetario Internacional (FMI) emitió hoy un demoledor informe sobre la situación económica que atraviesa la Argentina, comparandola con lo que ocurre en Venezuela, y alertó sobre el aumento de la inflación, la devaluación, y el estancamiento, en un contexto de "alta incertidumbre". Fuertemente estatizadas, con un relajado control fiscal que contrasta con el férreo control de cambio y de precios, las economías de ambos países ahora enfrentan un huracán monetario e inflacionario.

La inflación, el problema cambiario y la caída de reservas, son sus principales problemas. La síntesis de las consecuencias de las políticas económicas aplicadas según algunos analistas es:

◆ Generó una distorsión de precios relativos.
◆ Los ocultó en el mercado doméstico.
◆ Luego provocó desabastecimiento.
◆ Esa distorsión de los precios empezó a trasladarse al sector externo con la inflación.
◆ Así generó expectativas de devaluación.
◆ Esto tuvo su impacto en la caída de las reservas.

Argentina y los fondos buitre.

Un fondo buitre es un fondo de capital de riesgo o fondo de inversión libre que invierte en una deuda pública de una entidad que se considera cercana a la quiebra. De acuerdo con el periodista Alcadio Oña, el modus operandi de los fondos buitre consiste simplemente en comprar en el mercado deuda de Estados y empresas al borde de la quiebra, normalmente al 20% o al 30% de su valor nominal (su valor facial), y luego litigar o presionar por el pago del 100% de este valor. En otras palabras, mediante la especulación financiera, los fondos buitre compran títulos de deuda de los países en una situación económica difícil, a precio muy bajo para luego litigar en los foros internacionales e intentar cobrar la totalidad del valor de esos bonos.

La historia cronológica es la siguiente:

- A fines de 2001, Argentina, sumergida en una severa crisis, declara una moratoria o default sobre su deuda pública. Unos 81.000 millones de dólares en bonos se tornan papeles casi sin valor de mercado.

- El país organizó dos canjes, en 2005 y 2010. El 93% de los acreedores de la deuda en default se suma a las reestructuraciones, con grandes pérdidas de hasta 67% de su capital.

- Grupos especulativos compran papeles en default, pagando valores simbólicos, y se mantienen al margen de las reestructuraciones. Buscan tribunales en Estados Unidos, donde Argentina abona pagos a sus acreedores, para cobrar el 100% del valor nominal de sus bonos más los intereses.

- En octubre de 2012 un juez federal de Nueva York, Thomas Griesa, falló en favor de los fondos especulativos. Condenó a Argentina a pagar unos 1.330 millones de dólares a esos fondos y suspender los pagos a los grupos que participaron de la reestructuración hasta que los fondos reciban su dinero, y determinó que el país debía listar todos sus activos soberanos para pagar la deuda.

- Ante una apelación de Argentina a este fallo, la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York ratificó en febrero de 2013 la sentencia de Griesa. Argentina eleva el expediente a la Suprema Corte.

- Los fondos que participaron de la reestructuración también apelan a la Suprema Corte.

- En dos discusiones paralelas, Argentina alega que el pago a los fondos que no participan de una reestructuración de deuda soberana afectará todos los procesos similares en el futuro, y que la legislación estadounidense otorga inmunidad a los activos soberanos de terceros países.

- Las partes presentan sus apoyos ante la Suprema Corte. Los fondos exhiben el soporte de cinco jueces federales y un ex fiscal general estadounidense. Brasil, México y Francia presentan documentos en apoyo a la posición de Argentina. Ante una consulta sobre la cuestión de la inmunidad de los activos soberanos extranjeros, el Procurador General (Fiscal General) de Estados Unidos presentó documentos en favor de Argentina. Durante una audiencia, el actual Procurador General adjunto de Estados Unidos defendió la posición Argentina. El FMI se limitó a expresar "preocupación" por las "implicaciones sistémicas" del caso.

Recomendaciones Económicas para Argentina

Paul Krugman, Nobel de Economía, sugiere tomar medidas para reducir el déficit fiscal y limitar la expansión monetaria, indicando que la impresión de dinero es mala en una economía con restricciones de la oferta. No hay contradicción alguna entre decir que la Argentina tenía razón al seguir las políticas heterodoxas en 2002, pero es un error estar rechazando consejos para frenar el déficit y controlar la inflación ahora. Algunas personas encuentran esto difícil de entender, pero los efectos de las políticas económicas y las políticas adecuadas a seguir, dependerá de las circunstancias.

El ex ministro de Economía Domingo Cavallo, recomienda "legalizar lo que se llama mercado paralelo o blue del dólar y dejar que todo aquel que quiera comprar dólares para atesoramiento, turismo o transferencias al exterior lo compre en ese mercado. El Banco Central no tiene que vender, tiene que ser un mercado libre". 

Para Argentina y Venezuela, el FMI dijo que las perspectivas de expansión son difíciles ante los "importantes desequilibrios macroeconómicos y a políticas distorsivas" que llevaron a estos países a aplicar controles comerciales, de precios y cambiarios. "En Argentina se necesitan ajustes de política profundos para restablecer la estabilidad macroeconómica y evitar dinámicas desordenadas", dijo el Fondo.

Sobre Argentina, el FMI resaltó que "las recientes medidas para permitir un tipo de cambio más débil, tasas de interés internas más altas y menores subsidios a ciertos servicios públicos son pasos en la dirección correcta". El organismo se refirió a la devaluación del 20% que el gobierno de Cristina Kirchner ejecutó en enero, mientras paralelamente elevó las tasas de interés a niveles del 30% anual, de tal manera que se desacelerara la economía. 



 

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