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lunes, 11 de julio de 2016

Sáhara Occidental

El Sáhara Occidental fue provincia española hasta 1976. Desde entonces, la administra Marruecos con presencia de cascos azules a la espera de que la ONU decrete su descolonización con un referéndum convocado en 1991 tras el alto el fuego con el Frente Polisario.

Sáhara Occidental tiene una economía que subsiste de la pesca, la minería de fosfato y el nomadismo pastoral. El clima de desierto árido del territorio dificulta la agricultura sedentaria, por lo cual importa gran parte de su alimento. El Gobierno marroquí administra la economía del Sáhara Occidental y es una fuente de empleo, desarrollo de infraestructura y gasto social en el territorio. 

Es una tierra rica en recursos naturales. Lamentablemente pocos de estos beneficios llegan al pueblo sarahui. Son las grandes trasnacionales, la que a través de Marruecos con quien firman los contratos, las que salen beneficiadas. Así, la empresa con sede en Dallas, Estados Unidos, Kosmos Energy, además de estar haciendo exploraciones, en busca de petróleo y gas, en la cuenca de Agadir, también las está llevando a cabo en la zona de Cabo Bojador, en la llamada cuenca de El Aaiún, que la publicidad de la compañía describe como una de las últimas provincias de exploración aguas adentro de la frontera africana, según una investigación realizada por El País en el año 2014.

La compañía escocesa Cairn Energy comenzó sus exploraciones en busca de hidrocarburos en octubre de 2013, en la zona de Cabo Juby, adentrándose en aguas del Sáhara Occidental. Tras una infructuosa primera prospección, esta compañía ha asegurado que continuará con sus trabajos durante el año 2014. Pero es la petrolera francesa Total la que posé las mayores concesiones en el territorio del Sáhara Occidental. En diciembre de 2013 caducó la licencia de 12 meses que esta compañía poseía. Hasta ahora no ha querido hacer público si ha renovado su acuerdo con el gobierno de Marruecos para seguir explorando, como se sospecha. 

Los ricos yacimientos de fosfatos que podrían convertirse en la base de la economía de un Sáhara Occidental independiente, son explotados, principalmente, por Agrium Incorporated y Potash Corpotation, dos compañías canadienses, Lifosa, de Lituania y la estadounidense Innophos. Todas ellas tienen firmados acuerdos con la Empresa Estatal de Fosfatos de Marruecos (OCP). El observatorio de los recursos naturales del Sáhara Occidental (WSRW) estima que durante el año 2013, solo hasta el mes de octubre, habrían salido fosfatos desde la región por un valor de 300 millones de dólares. 

Para algunos analistas, Marruecos no cederá en su pretensión de ver reconocida su soberanía en el Sáhara Occidental. Durante estos años ha logrado controlar (por la fuerza) el llamado Sáhara útil, blindado por su Ejército tras los muros defensivos y donde se localizan tanto el fosfato como los bancos pesqueros de los que ya se beneficia, sin olvidar la potencial riqueza en hidrocarburos que puede albergar ese territorio. 

El economista marroquí Fuad Abdelmumni realizó un estudio global de lo que cuesta a Marruecos todo este sistema y lo estimó en más de un 4 % del PIB nacional, al que habría que sumar otros tres puntos porcentuales por el despliegue militar de cerca de 120.000 hombres en el territorio.


Marruecos considera que todos estos gastos son "inversiones", y de hecho el rey Mohamed VI explicó hace ahora un año que Marruecos invierte en la región siete dirhams por cada uno de los que obtiene como beneficio, negando así la tesis del "expolio" de los recursos.




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