Somos una especie extraña: tan inteligentes, tan listos, tan creyentes...y tan enfermos. Cada quien sabe donde le aprieta el zapato, por ejemplo la falta de medicinas para la enfermedad de Parkinson que nos agobia en Venezuela, y que me afecta en lo personal; pero no puedo comparar esta realidad con el temor a ser violada sistemáticamente y forzada a trabajar, como puede estar ocurriendo en este preciso momento a cualquier mujer en Myanmar.
Le recuerdo a quien pueda pensar en lo extremo de esta situación, que hoy es una mujer en cualquier parte del mundo porque pertenece a determinada religión o etnia, mañana puede ser porque somos blancas, negras, gorditas o muy flacas. ¿Quién carajo les da derecho a actuar por la fuerza sobre la vida de otra persona? ¿Mahoma, Buda, Jesucristo, Ala?
No tengo mucho conocimiento al respecto, pero creo que estamos muy cerca de parecernos a Sodoma y Gomorra, y probablemente la solución venga del cielo, ya sea bajo la forma de hermanos mayores que vienen a mostrarnos el camino de vuelta a la humanidad o como una forma de exterminio, la misma que nosotros aplicamos aquí.
Yo pensaría en comenzar por todos estos defensores de la paz, que se horrorizan por lo que sucede en el mundo desde su escritorio y mandan a su secretaria a que escriba algo bonito que denote la tristeza que siente su corazón ante toda esta barbarie. Ese mismo odio enfermo puede traer otro tipo de solución, también proveniente del cielo, en forma de bombas nucleares para auto exterminarnos como especie. En ese caso alguno que otro considerado "medio loco" por los demás presidentes del mundo, en realidad se convertiría en un emisario del destino para acabar con el sufrimiento de muchos.
Cuanta falta nos hace un milagro ¿?, no puedo explicar bajo que forma, algo que nos haga creer, soñar, esperar, que nos permita el abrazo y nos recuerde el cariño. Si existe, está tardando mucho en llegar porque las lagrimas están creando surcos en el rostro, pozos enteros no dejan de llenarse día a día, aun cuando muchos ya dejamos de llorar.
Yo pensaría en comenzar por todos estos defensores de la paz, que se horrorizan por lo que sucede en el mundo desde su escritorio y mandan a su secretaria a que escriba algo bonito que denote la tristeza que siente su corazón ante toda esta barbarie. Ese mismo odio enfermo puede traer otro tipo de solución, también proveniente del cielo, en forma de bombas nucleares para auto exterminarnos como especie. En ese caso alguno que otro considerado "medio loco" por los demás presidentes del mundo, en realidad se convertiría en un emisario del destino para acabar con el sufrimiento de muchos.
Cuanta falta nos hace un milagro ¿?, no puedo explicar bajo que forma, algo que nos haga creer, soñar, esperar, que nos permita el abrazo y nos recuerde el cariño. Si existe, está tardando mucho en llegar porque las lagrimas están creando surcos en el rostro, pozos enteros no dejan de llenarse día a día, aun cuando muchos ya dejamos de llorar.



0 comentarios:
Publicar un comentario