A veces décimos cosas o prometemos cosas sin comprender bien su alcance. Es el caso del "todo". Nada ni nadie ha quedado por fuera. El término es absoluto, o somos rojos o somos blancos, pero no rosados. Usted ha dicho que vamos hacia una "Venezuela donde todos volvamos a sonreir". No, no podemos utilizar la palabra todos bajo ningún esquema ni contexto, a menos que exista diálogo, negociación y acuerdo.
Los términos absolutos no son bien vistos en el discurso político, ni tampoco en la vida personal. Inclusive, hay estudios que señalan que quienes utilizan las palabras absolutas son más propensos a sufrir depresión y ansiedad.
La que sí podemos y debemos utilizar es la palabra Democracia, que como usted sabrá significa el poder de la mayoría. Debido a esto, la vida democrática no es una receta de cocina: número 1, número 2 y número 3 y voila! al contrario es un sistema flexible de diálogo, negociación y acuerdos.
Es el problema de las improvisaciones, de los interinatos, de los tal vez, de los "no hay vuelta atrás". Es irresponsable jugar con el futuro de un país y de sus habitantes, todas las salidas se encuentran dentro de la Constitución. Ella es tan perfecta que, de no contener una salida, permite ser modificada para qué si la contenga.
Estamos quedando tan mal parados que ahora inclusive desde el mismo gobierno norteamericano lo corrigen: "usted no puede autorizar una intervención", ya le dijeron. Yo también quiero volver a sonreír, y para ello usted debe dejar de creerse el interino, yo no fui a votar por usted, no puede hablar por mi, y como yo millones que constituimos, en Democracia, una mayoría.
Dejemos de utilizar la receta de cocina porque no es un laboratorio de experimentos, es la vida, mi vida con la que están jugando, volvamos al diálogo, la negociación y al acuerdo. Todavía estamos a tiempo.
Estamos quedando tan mal parados que ahora inclusive desde el mismo gobierno norteamericano lo corrigen: "usted no puede autorizar una intervención", ya le dijeron. Yo también quiero volver a sonreír, y para ello usted debe dejar de creerse el interino, yo no fui a votar por usted, no puede hablar por mi, y como yo millones que constituimos, en Democracia, una mayoría.
Dejemos de utilizar la receta de cocina porque no es un laboratorio de experimentos, es la vida, mi vida con la que están jugando, volvamos al diálogo, la negociación y al acuerdo. Todavía estamos a tiempo.


