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sábado, 13 de febrero de 2016

En la búsqueda de un líder

"Líder: Se busca", este pareciera ser el clamor de muchos en los actuales momentos. Algún iluminado que nos diga cómo salir de este atolladero en el que históricamente nos hemos metido como país, como colectivo, como personas. Cuando se revisa la literatura que acompaña el constructo de liderazgo, resalta la manera novedosa y emergente con la que se trata; siendo este un concepto, como muchos otros, que ha saltado desde el ámbito político y social al empresarial, todavía se encuentra en proceso de construcción. 

El pragmatismo nos obliga a pensar, una y otra vez en función de resultados y cumplimiento de objetivos, pero por otra parte nos abre las puertas al mundo emocional y espiritual del ser humano objetivando sobre las características personales de cada quien y buscando la manera más optima de desarrollarlas. De esta forma se habla de empatía, conciencia, justicia...y empresa, todo en una misma frase. Lo cierto es que, como buenos seguidores, necesitamos de este altruista ser que tiene todo lo que nosotros quisiéramos ser, si nuestra humanidad nos lo permitiera, sin darnos cuenta que el primer líder de mi vida debo ser yo mismo. Yo, que conozco mis debilidades y fortalezas; yo, que conozco mis necesidades y sin querer, o queriendo, conozco como salirles al paso; yo, que en mi inmortal humanidad se que no puedo ser perfecto, pero cada día me esfuerzo en lograr algo mejor. 

Mientras este ser especial de mi interior no salga a relucir, no vendrá nadie a mejorar mi vida, a calmarla y en medio de ese silencio a buscar la manera de rectificarla. Después vendrá la mejora del grupo, de la organización, de la sociedad y hasta del mundo, pero primero debo mejorar yo y eliminar de mi vida lo que me estorba, lo que me envicia, lo que no me deja creer que soy yo el problema, y no ellos. 

Tipos de Liderazgo en Venezuela

Sobre el liderazgo político venezolano, expresa Abreu (1998) que existen tres tipos: (1) un liderazgo psicopático al cual solo le interesa mantener su poder frente a un pueblo desinformado; (2) un liderazgo marginal, incapaz de producir cambios a los que igual que al tipo anterior solo le interesa mantenerse en el poder; y (3) un liderazgo nutritivo que crece y hace crecer a la comunidad que lo exige. Probablemente sean los dos primeros los que prevalecen en Venezuela. 

Con respecto al liderazgo empresarial, en Venezuela siempre vinculado al liderazgo político, se puede diferenciar según este autor entre un liderazgo apegado a preceptos antiguos y un liderazgo contemporáneo con características de competitividad. En este sector son poco los lideres con autentico espíritu empresarial que asuman riesgos y que tengan una visión más allá de obtener el máximo beneficio al minino costo. Como consecuencia son líderes sin credibilidad y escaso poder de convocatoria. 

El liderazgo necesario: Gerencia Participativa

La construcción de un autentico liderazgo en Venezuela pasa necesariamente por rescatar valores como la honestidad, responsabilidad, valentía y ética. Un liderazgo transformador que cree nuevas estructuras y supere las barreras levantadas por las viejas estructuras; que surja desde lo local para que cuente con el apoyo comunitario; un liderazgo de la sociedad civil. En este sentido, la participación de la comunidad concebida como un proceso en virtud del cual sus miembros adquieren responsabilidades y control sobre las actividades derivadas de su capacidad y poder en función de la satisfacción de sus necesidades e intereses, comprende un elemento esencial en la sociedad actual. 

Francés (2008) define la Gerencia Participativa como un modelo gerencial que permite aprovechar las ventajas propias de la conciencia y el conocimiento de las personas que actúan en una organización, mediante la implementación de una dirección compartida desde el punto de vista político o de poder. Adicionalmente, Anthony (1994), puntualiza que se trata de un proceso mediante el cual se involucra a todos los subordinados en el proceso de toma de decisiones y donde la autoridad se comparte no solo a través de la colaboración o la asignación de tareas, sino que debe verse reflejada en el desarrollo del trabajo en equipo. 

La Gerencia Tradicional se caracteriza por mantener una estructura mecanicista, con predominio de un liderazgo transaccional, amplia variedad de cargos y principalmente determinada por el componente de la alienación del trabajo. Por el contrario en la Gerencia Participativa se evidencia una estructura orgánica, con un liderazgo transformador, formación de equipos de trabajo, siendo principalmente determinada por el concepto de alineación de intereses. 

La formación de valores de rasgos eminentemente humanistas se hace presente en la Gerencia Participativa, tales como: entusiasmo, lealtad, honestidad, desinhibición, compartir ideas y conocimientos, solidaridad, y conformidad y paz. Mientras que en la Gerencia Tradicional se continúan presentando situaciones identificadas por la desidia, traición, ocultamiento, inhibición, apropiación de los conocimientos, egoísmo, disconformidad y guerra. 

Existen, sin embargo, condiciones indispensables para que en una organización pueda predominar un modelo de Gerencia Participativa entre ellas se encuentran: (a) que exista participación, (b) que exista compromiso, (c) que exista sentido de solidaridad, (d) que la justicia social sea el valor central, y (e) que exista un solo liderazgo.

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