Cuando en el resto del mundo se habla en términos "emergentes" en Venezuela debemos acostumbrarnos a la Economía Sumergente, afianzada en políticas de "derroche". Las perspectivas de los años 2015 y 2016 no lucen muy alentadoras para Venezuela. El país sigue sumido en recesión, inflación, desorden cambiario y un gasto fiscal expansivo sin respaldo económico. Triste realidad de la cual somos responsables por acción, y para la gran mayoría de nosotros, por omisión. Jimenez (2010) indica que los países sumergentes son aquellos cuyo futuro a mediano plazo solo parece ofrecer alternativas tendentes a perpetuar su inmersión en la sima de la pobreza. Ya no se trata de mercados únicamente, lo cual daría la idea de temporalidad y circunscribiría el problema a un determinado espacio. Se trata de todo un país y en todos los ámbitos.
En contraposición se encuentran los denominados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), países que prometen altos retornos para los inversionistas. Cuando el economista ingles Jim O´Neill, director de Goldman Sachs, escribió su paper “Building Better” y creó el término BRIC pretendía era poner sobre el tapete a un grupo de economías aún poco evolucionadas pero con un potencial que, según sus proyecciones, las convertirían en un nuevo polo de desarrollo en un mundo que percibía multipolar.
Estos países y el descenso en sus economías marcan el punto de comparación con el resto de los "países no desarrollados".
No hace mucho, los BRICS eran considerados el motor del crecimiento mundial. Ahora Brasil y Rusia viven profundas depresiones causadas por el desplome de las materias primas mundiales, mientras que China se está desacelerando y tiene dificultades para apuntalar su mercado de valores, que se hunde velozmente. La perspectiva de un aumento de las tasas de interés estadounidenses no hace más que oscurecer este sombrío panorama.
Haciendo analogía con el caso chino, Venezuela es un país meridional, situado lo más al norte de América del Sur, a escasas tres y media horas de vuelo y a cuatro días de navegación de los Estados Unidos de Norteamérica, igualmente es el país latinoamericano más cercano a la puerta de Europa: España. Hasta el año 2007 manteníamos un PIB superior inclusive al de China. ¿Qué pasó después?
En Venezuela, desde el año 2007 hasta el presente se ha incrementado el nivel de escasez, debido a: 1) Un aumento de la demanda interna: el Gobierno nacional ha obtenido ingresos externos extraordinarios por el alza de los precios petroleros, lo que le ha permitido estimular el consumo, originándose durante este lapso un impulso parcialmente artificial de la demanda, a través de una política fiscal expansiva y el financiamiento monetario del gasto corriente, subsidiando fuertemente insumos primarios para el consumo interno como la energía y las divisas; y 2) La contracción de la oferta agregada por el deterioro de la producción interna inducido por la imposición de anacrónicos controles, regulaciones de precios, expropiaciones e intervenciones, lo que ha mellado las relaciones entre los agentes de producción y la confianza en los emprendedores.
La caída de la producción nacional y por lo tanto de la oferta agregada en los últimos años ha determinado una disminución del Producto Interno Bruto (PIB) del sector privado, reduciendo los niveles de empleo establecidos y disminuyendo la creación de nuevas plazas con mayor notoriedad en el sector secundario. Con el objeto de indicar mejores resultados del PIB nacional, se ha presentado una expansión del sector público con la finalidad de ocupar esos espacios tradicionalmente atendidos por el sector privado.
Esto, aunado al cambio metodológico sobre las mediciones tradicionales para cuantificar la actividad, a través de modificaciones en las estadísticas sobre el sector petrolero y gubernamental, provistas por diversos organismos públicos al Banco Central y al Instituto Nacional de Estadística (INE), ha procurado proyectar una imagen de bienestar económico pleno que no es tal.
La combinación de impactos abruptos de la demanda que hacen que esta crezca significativamente y la merma de la producción interna privada han dado lugar a un elevado nivel de "relativa escasez", que se puede medir a través del desabastecimiento, que trasciende más allá de los bienes de primera necesidad.
Superemos la humillación, somo un país de gente brillante, que encuentra salidas, que se levanta fortalecida después del traspiés. Aunque nuestra economía sea sumergente, nosotros somos gente emergente. Y conocemos el camino de salida a la crisis. La salida es la producción, en la diversificación de la economía, en aprender la lecciones propias y ajenas. La solución se encuentra en el tema económico, no en el tema político.
No es una nueva Asamblea, son medidas económicas tomadas en consenso.
No es desde los curules es desde el campo y desde la fábrica. No son ellos y estos otros, somos todos, pero desde la óptica del trabajo, especializado o no, del aprovechamiento de nuestras ventajas climáticas y geográficas, de la voluntad de nuestra gente. Mientra sigamos pensando como colectivo que la salida se encuentra en seguir creando dinero inorgánico, en el especulación y la usura, en el aprovechamiento de los cargos públicos para fines particulares, no veremos la salida del túnel. Por el contrario seguiremos endeudando el país e hipotecando el futuro de nuestros hijos.


